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jueves, 29 de abril de 2010

¡ANTONIA SIEMPRE ENGAÑA! (del archivo)

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Mi amigo Joaquín Estrada recuerda en su blog estos versos de José Martí para enlazar unas reflexiones acerca de la poesía cubana, que hace un tiempo hiciera José Prats Sariol y que motivaron una nota mía.
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.POR DIOS QUE CANSA.Por Dios que cansa
Tanto poetín que su dolor de hormiga
Al Universo incalculable cuenta.—
¿Qué al mar, qué a los pilares de alabastro
Que sustentan la tierra, qué a las cumbres
Que echan el hombre al cielo, qué a la mole
Azul que enrubia el Sol, qué al orbe puro
Donde se extingue en pensamiento el hombre
Y el mundo acaba, acrisolado, en ala,
Qué al festín de los astros doler puede
Que porque a Francisquín prefiere Antonia
Un recio Capitán, Francisco, llore?
¿Que engaña Antonia? ¡Antonia siempre engaña!
.¡A trabajar! a iluminar! piqueta
Y pilón, astro y llama, y obelisco
.De fuego, y guía al Sol, el verso sea!
Ya las mieles de amor llegan al cuello.
Con la mujer del brazo, ámese al hombre.
Quien pida amor ha de inspirar respeto.
Y si una pena bárbara, ceñuda,
Y vasta como el mar, te invade y come,
Muere, muere en silencio, como muere,
Sorbida por el mar, una montaña.
.........................................José Martí.
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sábado, 9 de mayo de 2009

MARTÍ, A SU MADRE

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I BRIGADA – 113
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Mírame, madre, y por tu amor no llores:
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas,
Tu mártir corazón llené de espinas,
Piensa que nacen entre espinas flores.
.Este poema es una dedicatoria que Martí inscribió para su madre en esta fotografía con el traje de presidiario, con grillos al pie, cuando fue destinado a la I Brigada, con el número 113, el 28 de agosto de 1870.
Madre mía:
Hoy, 25 de marzo, en vísperas de un largo viaje, estoy pensando en usted. Yo sin cesar pienso en usted. Usted se duele, en la cólera de su amor, del sacrificio de mi vida; y ¿por qué nací de usted con una vida que ama el sacrificio? Palabras, no puedo. El deber de un hombre está allí donde es más útil. Pero conmigo va siempre, en mi creciente y necesaria agonía, el recuerdo de mi madre.
Abrace a mis hermanas, y a sus compañeros. ¡Ojalá pueda algún día velos a todos a mi alrededor, contentos de mi! Y entonces sí que cuidaré yo de usted con mimo y con orgullo. Ahora, bendígame, y crea que jamás saldrá de mi corazón obra sin piedad y sin limpieza.
La bendición. Su J. Martí.

Tengo razón para ir más contento y seguro de lo que usted pudiera imaginarse. No son inútiles la verdad y la ternura. No padezca.
Última carta que José Martí escribió a su madre, Leonor Pérez Cabrera, desde la ciudad de Montecristi, en República Dominicana, el 25 de marzo, 1895.