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viernes, 5 de noviembre de 2010

POBREZA (y otros poemas) / Rocío Silva Santisteban

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POBREZA.Edith Södergran murió en Rodzino, pobre
y tuberculosa, sus versos
hablan del poder y de la fuerza.
.Acá, en esta ciudad sin color definido, estoy yo
Sobreviviendo.
Sé que hay otros más pobres, se sumergen
bajo la línea de la pobreza
—pobreza extrema: he ahí nuestro enemigo—
y he saldado mis cuentas: sólo debo
el colegio de la niña y todas las cosas que me negué
a mí misma: un cine a solas, un periódico del domingo,
y, ¿por qué no?, ese vestido de flores.
.Las personas se separan por el dinero
y también buscan entre los residuos
aunque sea una moneda.
¡Monedas, vengan a mí!
.Esto es una burla.
La balanza de pagos y la balanza de deudas.
.El horror es cruel.
.No hay dinero para comprar una vela roja en Navidad
pero los peruanitos consumen lavadoras y juguetes
a crédito, nadie imagina
que un día todo este opíparo encadenamiento hará crack.
.Oscurece en el vientre de esta ballena.
.Todos en fila —una amplia sonrisa para la foto—
caminan hacia el desfiladero: primero
las mujeres y los niños.
.He pagado el teléfono, pero todavía faltan tantas monedas
para llegar al fin de mes.
.¡Que el fin de mes no te sorprenda!
.Recicla tu basura, vende todos esos libros
guarda las colchas con pelotas de naftalina.
Un billete hoy día, la soledad del peso de las horas,
un hombre indiferente junto a la que soy.
.Y al cabo nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
.Pobreza: ¿es o me parece un nombre de mujer?
..........................................................de Las Hijas del Terror, 2007.
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EL DON DE LENGUAS.Si pudiera caerme del cielo
Una lengua de fuego
Que por fin me calcine
O devore
Mi escasa capacidad
De hablar inglés o silbar en francés
O escupir en alemán.
.Ach, so.
.Un diamante de espinas
Que logre la perfect saisonPara dejar de susurrar
De esta forma inútil
Arrastrando las eses y las culpas.
.La gratuidad de mi única lengua
Una babel monologante
Sin zetas fricativas o eses sonoras
Tan imperfecta y triste
Solitaria excluida del banquete
Sólo útil para decir
Te odio, señor,
Te mataré algún día.
..........................................................De Bronquemas, Inédito..
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LA MÁQUINA DE LIMPIAR LA NIEVE.Ahí suena, con su carraspeo ronco, el motor
En medio de la noche blanca
.Opaca con su chirrido los otros ruidos:
Esa incesante música que destilan los caños
.El hombre, inmigrante a su pesar, aprieta
El mecanismo y va limpiando el camino
.El sendero blanquecino que antes se hundió
Bajo la nieve
.El ruido que podría ser insoportable en su monotonía
Es el preludio de un camino limpio
.Desde las ventanas amarillentas de los departamentos
Las caras ateridas labran una pequeña sonrisa
.Miramos el paso del carro
Los mecanismos misteriosos que permiten la limpieza
.Desde nuestras oscuridades también advertimos que se va acumulando
Un hielo frío que al principio parece raspadilla
.Imperceptible polvo gélido
Apegado a nuestros cuerpos como goma arábiga
.Con los días y el mal tiempo el polvo muda en escarcha
Dura y repulsiva como el hielo derretido en el asfalto
.En medio de la oscuridad blanquecina la nieve envuelve
Con su mugre una chalina
.Tiene que venir el sol, húmedo y tímido,
A veces demora en sacar la cabeza
.Es mejor seguir el compás de la máquina
Su música amarilla, su tintineo monótono, su canturreo sordo
.Limpiar el camino a la primera nevada
Sacar la lágrima de encima
.Evitar la dureza de piedra del témpano
Torcer con suavidad para otro lado la cabeza
.Luchar desde un principio y quebrar
Con dulzura lentamente los párpados
.Pero nada que equivalga a una humillación.
..........................................................De La máquina de limpiar la nieve, Inédito
. .ROCÍO SILVA SANTISTEBAN: Lima (1963). Ha publicado cuatro libros de poesía: Asuntos circunstanciales (1984), Ese oficio no me gusta (1987), Mariposa negra (1993, 1998) y Condenado amor (1995) y uno de relatos Me perturbas (1994 y 2001); ha editado dos libros de crítica: El Combate de los Ángeles (Pontificia Universidad Católica, 1999) y Estudios Culturales. Discursos, poderes, pulsiones (junto con G. Portocarrero, V.Vich y S. López-Maguiña, RED, 2001). Nadie sabe mis cosas: ensayos en torno a la poesía de Blanca Varela (junto con Mariela Dreyfus) se encuentra en prensa en el Fondo Editorial del Congreso (Perú). Textos suyos han aparecido en diversas antologías como Las horas y las hordas, El turno y la transición, ZurDos, Poésie Peruvienne du XXe siécle, Prístina y última piedra, Lavapiés, Escritoras mirando al Sur, entre otras. Como periodista ha publicado en diversos medios de América Latina y es colaboradora permanente de La Insignia. Doctora en Literatura por la Universidad de Boston, actualmente trabaja como directora del diploma de periodismo de la Universidad Jesuita de Lima.
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Una empleada del hogar en Piura (2007) Fotografía de Giancarlo Tejeda.
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lunes, 1 de marzo de 2010

MUERE ZAPATA / Rocío Silva Santisteban

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Nota: Cuando la mayoría de los intelectuales vuelven el rostro, aletargados por la propaganda de la dictadura o el sueño de un premio Casa de las Américas; cuando la clase política prefiere no indisponerse con los consulados cubanos, tan diestros en alebrestar sindicatos, intervenir en campañas electorales y alarmar organizaciones no gubernamentales; cuando la prensa, no sólo la de izquierda, hace silencio ante la muerte de un hombre que lo único que quería era ser tratado con respeto a su dignidad, uno no sabe como agradecer este gesto de la poeta peruana Rocío Silva Santisteban, en su columna de La República y en su blog Kolumna Okupa.
.MUERE ZAPATA
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Por Rocío Silva Santisteban
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Justamente cuando José Ignacio “Lula” da Silva y Hugo Chávez aterrizaban en La Habana, estalla en la isla el caso de un preso que ha muerto por una prolongada huelga de hambre. Orlando Zapata Tamayo tenía 42 años y 83 días sin probar comida sólida cuando su cuerpo no resistió más y murió en un hospital de La Habana, adonde lo habían trasladado desde Camagüey (ahí lo estuvieron alimentado por vía intravenosa). Zapata había sido capturado en el año 2003 y sentenciado a tres años de prisión por desacato, desorden público y desobediencia, aunque posteriormente en prisión y por “indisciplina” fue acumulando condenas hasta llegar a 30 años. Zapata ha sido considerado por Amnistía Internacional como un preso de conciencia.
Algunas versiones desde la isla sostienen que Orlando Zapata, quien era albañil y afrocubano, apenas era un preso común que “entraba y salía de prisión” y que por su condición había sido “utilizado” por la contra-revolución como chivo expiatorio. Sostiene Enrique Ubieta de Cubadebate lo siguiente: “Transformado después de muchas idas y venidas a prisión en ‘activista político’, Zapata fue el candidato perfecto para la autoejecución”. Obviamente este último sustantivo tiene reminiscencias de la tristemente célebre “autotortura” de Leonor La Rosa anunciada así por Martha Chávez. Además agregan que la bloguera Yoani Sánchez, así como otros disidentes, estarían “utilizando su cadáver” como buitres y que en realidad quienes lo han matado no son los dirigentes del gobierno, ni las condiciones ignominiosas de prisión, sino los propios contrarevolucionarios con sus juegos de poder.
Así como la versión de Leonor La Rosa fue enrevesada y no del todo transparente, no dudo que la historia de Orlando Zapata sea laberíntica y esconda algo, pero la versión de los hechos proclamando a Zapata como un “cadáver útil” desde la isla y sus representantes oficiosos –más que oficiales– es, de por sí, absolutamente cínica. Repulsivamente cínica. Y creo que es un deber de cualquier persona comprometida mínimamente con los derechos humanos dejar constancia que un preso de conciencia internacional ha muerto en Cuba por mantener su voluntad de seguir una huelga de hambre hasta las últimas consecuencias.
De la misma manera como Margaret Thatcher dejó morir a Bobby Sands, el activista del IRA tras 66 días de huelga de hambre; Raúl Castro ha hecho lo propio con Zapata, quien –como dice el poeta Heriberto Hernández– no es ni poeta, ni político respetable, ni ex miembro de ningún congreso, ni cámara, ni camarilla, sino un obrero, negro, pobre entre los pobres, de hecho con educación y salud gratuitas y seguras de por vida, pero sin la posibilidad de poder hablar sino a través de su cuerpo. Lo único que le pertenecía era precisamente ese cuerpo de albañil y plomero, y una voluntad férrea para llevar a cabo una “huelga de hambre de verdad”. Como dueño de su propio cuerpo lo convirtió en símbolo para atravesar todas las censuras y no ha sido sino a través de la muerte de ese cuerpo que el hombre, Zapata, ocupó su lugar. Hablar de “autoejecución” es realmente indignante: la muerte como posibilidad de “nombrar” –de convertirte en símbolo para “hablar"– es perversa siempre, sobre todo, cuando se dicen discursos de un lado y otro, de la revolución y la contrarevolución, con el cadáver de un disidente de conciencia de por medio.
.ROCÍO SILVA SANTISTEBAN: Lima (1963). Ha publicado cuatro libros de poesía: Asuntos circunstanciales (1984), Ese oficio no me gusta (1987), Mariposa negra (1993, 1998) y Condenado amor (1995) y uno de relatos Me perturbas (1994 y 2001); ha editado dos libros de crítica: El Combate de los Ángeles (Pontificia Universidad Católica, 1999) y Estudios Culturales. Discursos, poderes, pulsiones (junto con G. Portocarrero, V.Vich y S. López-Maguiña, RED, 2001). Nadie sabe mis cosas: ensayos en torno a la poesía de Blanca Varela (junto con Mariela Dreyfus) se encuentra en prensa en el Fondo Editorial del Congreso (Perú). Textos suyos han aparecido en diversas antologías como Las horas y las hordas, El turno y la transición, ZurDos, Poésie Peruvienne du XXe siécle, Prístina y última piedra, Lavapiés, Escritoras mirando al Sur, entre otras. Como periodista ha publicado en diversos medios de América Latina y es colaboradora permanente de La Insignia. Doctora en Literatura por la Universidad de Boston, actualmente trabaja como directora del diploma de periodismo de la Universidad Jesuita de Lima.
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