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martes, 3 de enero de 2012

THE POET DOG (y otros poemas) / Juan Carlos Valls

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THE POET DOG
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por su vida de perro
el poeta convierte en soles los días verdaderos.
es un sitio donde desfilan caras conocidas
la perra madre con su hueso de hombre
la raíz solitaria que alimenta
los círculos concéntricos
y su canción
ese aguanilebongó triste
tartamudeado en su memoria.
el oro no vive en sus colores
y quien lo mira piensa:
es un regalo del cielo su miseria.
sabe que no es ladrar su mejor suerte
y es que en verdad ni canta.
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lo que nos manipula
es que escupe a la cara con dulzor.
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LOS MUCHACHOS DE ORO
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en la ciudad de nadie
dos jóvenes dibujan la belleza
dos muchachos de oro imaginan el rumbo de las cosas.
la belleza es un duelo para ellos
una farsa en el aire
y aún así son fuertes impredecibles mansos.
los muchachos de oro
siembran en mí un silencio inacabado
un silencio de rosas
en el que veo nacer una grave columna
negándose a aguantar el falso techo falso.
veo morir sus flores
veo subir de nuevo a sus cabezas algo
es otro joven de oro
o es la ambigua humedad la que queda esperando
que no sea posible ese regreso frío
esa mueca de asco
esa orgía tan alta por la que estoy llorando.
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los muchachos se alejan y mientras pasan paso
son manzanas podridas son almendras que parto
son margaritas secas que por amar rechazo
será que soy tan viejo
y encuentro mal su ramo de rosas mal cortadas
o es que están desgajando mi corazón de esmalte
ridículo y cansado.
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en la ciudad de nadie casi me voy quedando
y aunque me duela vivo
aunque padezca me alzo
los muchachos de oro son perlas en mi espacio
son pájaros que admiro son ostras donde nazco
y aunque parezca torpe aunque parezca extraño
cortaría por ellos mi cabeza y mi mano
mis libros mi rareza
mi corazón que es algo.
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DE LA SINCERIDAD
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siempre supe que la sinceridad no era una flor
para llevar hermosamente en el pecho
sin embargo
envidiaba la amargura de esta noche sábado
en la que mancho el cuerpo
en la que soy la rosa negra de la ciudad
que hospeda y sobrecoge mis veintisiete años.
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cambiaba jazmines por noches como esas
afilaba mis brazos para atrapar
la corrupción soberbia del verano
pero he ahí que nunca fui dichoso
nunca el joven hermoso de los hermosos jóvenes
más bien cerré mi puerta
para evitar el hambre con que colmé mis sueños
y con que defendía esos años difíciles
que luego vi morir en noches como estas
en las que ser sincero puede costar
las tardes del olvido.
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ofrecía jazmines
pero a cambio encontré casas vacías
hombres vacíos que buscaban en mí
una pequeña muerte diaria y repentina
en la que recostar sus sueños a mis sueños
hombría contra sexo delirante.
siempre supe que la sinceridad no regiría mi destino
sin embargo reconozco a mi madre
clavando flores muertas en mis senos
destrozando las cartas con las que me decía
palabras duras y exactas para el vicio
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pero el hombre que soy
tiene miedo de su verdad difícil
y la extrañeza de no saber qué pájaro soltar
que canción para ensanchar su olvido
también está otro hombre
y descubro en vano que es hermoso
yo que casi me pierdo jugando a serle fiel
.yo que hice estos versos
después de abrir mi rosa casi cielo
estoy perdido
sigo ahogando jazmines sin conmover a nadie.
.el torpe
la rosa estrafalaria del verano
sigue buscando a alguien para el sueño
sigue estando en hoteles en pueblos en países
y la sinceridad sigue siendo aquel diálogo
con el que perseguir amores que terminan
como simples jazmines en el pecho.
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UNA DULZURA IMPLÍCITA
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hay una dulzura implícita
en el hombre que pasea a su perro
son idénticos modos de pernoctar
en los recovecos de la memoria
en mis cuatro caminos
y en mi sola cabeza trunca de soledad.
a quién le importa
mi luna llena y metafórica
el vicio de animal
el sueño de animal
la vieja herida injusta y necesaria
para que yo aprendiera que un perro es una mancha
hasta en el corazón de un niño.
eso soy
un perro desde el hocico tibio
hasta mi rabia peligrosa.
.son días de no sentir
el manotazo de una palabra
de no despertar en medio de la noche
con el graznido metafísico de un pájaro
de no padecer el amor
como ordenan las escrituras.
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creí tener tiempo para limpiar
lo que ensucia la memoria
pero el agua desterró la espuma de mi boca
y a cambio de la continuidad
le dio a mis manos un olor seco
y un chirrido mecánico
mis manos
único sitio que desconozco
la única herramienta
que se convierte en osamenta de la noche.
.hay una dulzura implícita
en el hombre que pasea a su perro.
quién lleva a quien.
quién escribe.
quién ladra.

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JUAN CARLOS VALLS: (Güines, La Habana, 1965) Su obra literaria ha sido galardonada con el Premio David (Cuba, 1991), el Premio Pinos Nuevos (Cuba, 1994), y el Premio ORIPPO (España, 1995), Entre otros. Reside en Miami, Estados Unidos. Ha publicado los libros De cómo en la estación de un pueblo el pretexto del viaje son las bestias (1991), Los animales del corazón (1994), Los días de la pérdida (1995), Conversaciones con la gloria (1995), Yerbas en el búcaro rojo (1996), La soberanía del deseo (2000), y La ventana doméstica (2008).
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sábado, 4 de diciembre de 2010

HACIA LA MEDIA NOCHE / Juan Carlos Valls

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.....................a Joaquín Badajoz
.………………Yo no daría la vida por mi vida:………………es otra mi verdadera historia.………………………..Octavio Paz
.hacia la media noche
y a las puertas de un templo que perderá mañana
su dios y sus columnas de artificio
un poeta me explica
su estrategia para esperar la muerte.
me habla de su angustia
por los desastres verdaderos
de sus mujeres lúdricas
de un extraño poder para elegir los dioses del futuro
y de las trampas lícitas del hombre
ese animal concéntrico que escoge sus victorias
y convierte en paisajes
la carnicería de sus sueños.
.como quien no tiene nada que perder
entramos en la sal de las palabras.
nos leemos los labios e intercambiamos vidas
y acordamos entonces como antiguos amigos
que todo tiempo pasado fue mejor.
.un indicio.
un intercambio de límites.
una península de pájaros.
todos son respiraderos en donde la memoria
…………………………….enciende lámparas.
un pueblo.
una mirada perdiéndose al final de una calle
la misma por donde escapaban mis ojos
a descubrir lo que luego sería “la estación violenta”.
el cuerpo del delito.
la mancha de peces
en mi contrariada cabeza de agua.
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a media noche
cualquier conversación puede ser confundida
con un deslave.
con la ceniza enlodando la rosa.
.pero el poeta sobrevive a los desastres inútiles
trabaja sobre la piedra
que un día llamarán casa de otro
y escribe sus letanías con la hormigueante paciencia
que le ha ganado túneles
en un tiempo donde las escaleras
son un pasillo hacia los arquetipos de la dicha.
.es un indicio.
un intercambio de límites.
una península de pájaros.
una rara canción
alimentando un bello gusano.
.es así como las conversaciones endulzan el silencio.
con espirales
y bocanadas de mentiras humeantes.
demasiadas palabras construyen algo
pero el poeta sospecha
y con la misma lámpara conque sobrevive la memoria
hace arder cualquier atisbo de melancolía
y contra el primer muro
lanza vísceras podridas en el mal vivir.
.es así como ha venido haciéndose de una historia
como ha tendido sobre el abismo
la blanca sábana que un día llamarán
el magnífico puente de otro.
.JUAN CARLOS VALLS: (Güines, La Habana, 1965) Su obra literaria ha sido galardonada con el Premio David (Cuba, 1991), el Premio Pinos Nuevos (Cuba, 1994), el Premio ORIPPO (España, 1995), entre otros. Reside en Miami, Estados Unidos. Ha publicado los libros De cómo en la estación de un pueblo el pretexto del viaje son las bestias (1991), Los animales del corazón (1994), Los días de la pérdida (1995), Conversaciones con la gloria (1995), Yerbas en el búcaro rojo (1996), La soberanía del deseo (2000), y La ventana doméstica (2008).
.Ilustración: No patees las cabezas de los míseros hermanos desdichados, Gustav Doré. Dante y Virgilio caminando por el centro helado del Infierno.
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jueves, 8 de abril de 2010

LA ETERNIDAD / Juan Carlos Valls

. como un sueño que pasa…..pasa un hombre.
como una luz…..su lluvia y su tristeza.
como una rumba ciega en su cabeza
sin una sinfonía que le nombre.
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así busca el morir. así se inventa
una constelación. así respira.
así niega una décima guajira
y esculpe un nombre inglés en su osamenta.
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quiere volar pero le falta un cielo
inédito y azul. tiene el anhelo
de conocer a Dios y ser divino
. pero apenas consigue una escalera
para trepar su sueño y una hoguera
donde arderá entre aplausos su destino.
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Miami, Abril / 7 / 2010
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JUAN CARLOS VALLS: (Güines, La Habana, 1965) Su obra literaria ha sido galardonada con el Premio David (Cuba, 1991), el Premio Pinos Nuevos (Cuba, 1994), el Premio ORIPPO (España, 1995), entre otros. Reside en Miami, Estados Unidos. Ha publicado los libros De cómo en la estación de un pueblo el pretexto del viaje son las bestias (1991), Los animales del corazón (1994), Los días de la pérdida (1995), Conversaciones con la gloria (1995), Yerbas en el búcaro rojo (1996), La soberanía del deseo (2000), y La ventana doméstica (2008).

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jueves, 10 de diciembre de 2009

INVITACIÓN

Noches de Poesíacon el poeta
Juan Carlos Valls
el cual leerá poemas inéditos
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Jueves, 10 de Diciembre, 8pm
Zu Galería Fine Arts
2248 SW 8th Street
Miami, FL 33135
786-443-5872
www.zugaleria.blogspot.com
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Además, tendremos una exhibición la obra del artista Eduardo Sarmiento
y la participación del flautista Fabián Álvarez
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JUAN CARLOS VALLS: (Güines, La Habana,1965). Premio David (Cuba,1991); Premio Pinos Nuevos (Cuba, 1994); Premio ORIPPO (España, 1995), entre otros. Ha publicado De cómo en la estación de un pueblo el pretexto del viaje son las bestias (1991), Los animales del corazón (1994), Los días de la pérdida (1995), Conversaciones con la gloria (1995), Yerbas en el búcaro rojo (1996), La soberanía del deseo (2000), y La ventana doméstica (2008).

martes, 4 de noviembre de 2008

INVITACIÓN


LAS VENTANAS DE OTRO

Por Heriberto Hernández Medina.
De cualquier manera, el que sale o entra a un pueblo, o a cualquier otro sitio, que pudiera ser también un libro, piensa en alguien. Yo he entrado y salido varias veces en este libro con ventanas, como una casa o un pueblo, y no me he sentido cansado. He reposado. He sentido esa placidez que propician los rincones más húmedos de las casas en que se ha vivido la niñez (aún en el recuerdo) o los sitios especialmente conocidos de un pueblo al que volvemos después de muchos años. Es literal. Yo he vuelto a la poesía de Juan Carlos Valls después de casi dos décadas y la encuentro verde y fresca como la hierba, no en un búcaro metafórico, sino falseando a nuestro favor la aridez de este potrero baldío que es el exilio.
Todos nos asombramos de cómo hemos podido llegar “a ser este amasijo de temblores”, pero nos ha alcanzado firmeza y pulso para escribir, para llenar este vacío de palabras, que nos permitan abrir cada día las ventanas, domestica o librescas, amargas o incuso inexistentes. El poeta reivindica ese derecho y su capacidad para hacerlo. Este libro es el testimonio de eso. Recuerdo mis primeras lecturas de su poesía, en un tiempo en que la mesa poética rebozaba, a diferencia de la mesa real, de manjares deliciosos. Mi degustación agradecida.
Hoy, que tratamos en vano de aligerar la mesa real, este libro viene a poner manjares ha tiempo olvidados en la, usualmente magra, mesa poética, que nos obliga a tocar con frecuencia la puerta de los maestros. Elliot, Perce, Milosz, Rilke; se han librado por unos días de mis molestas e inoportunas visitas, pues he estado acá, asintiendo a veces, negando otras por puro disentir, y complacido siempre al final de cada texto, como quien ha cobrado una pieza, conejo a faisán, en un bosque que pareciera depredado. ¿Dónde ha estado el poeta en estos días? Seguro molestando a Rilke o a Cavafis, que eso es lo único que sabemos hacer, cuando no estamos apaleando nuestra memoria o nuestros precarios dones.

Miami, Octubre/02/2008