Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Sosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Sosa. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de septiembre de 2011

LOS 99 ESTIGMAS DE LA LITERATURA CUBANA / Manuel Sosa

.
99- La transcripción en octavas del Quijote, cometida en 1849 por el poeta habanero Eugenio Arraza.
98- Los lectores del capítulo 8 de Paradiso.
97- La contabilidad de la poesía en José Kozer: una acumulación de 8235 poemas hasta diciembre del 2010, “…sin ceder jamás un ápice a la facilidad…”
96- La consagración de Ángel Augier como ujier de Nicolás Guillén, al punto en que éste le consultaba datos sobre su propia vida. “Él conoce mi vida mejor que yo”.
95- La aparición del Informe contra mí mismo, de Eliseo Alberto: strip tease de una generación perdida.
94- La poesía del Padre Gaztelu, como plato acompañante en la mesa de Orígenes. “Palmera, vegetal arquitectura / florecida de triunfo y armonía…”
93- La aplicación guevarista de la crítica literaria: lanzamiento de libros contra las paredes.
92- La cólera lírica civil de Martínez Villena, poeta admonitorio: “Hace falta una carga para matar bribones, / para acabar la obra de las revoluciones; / para vengar los muertos, que padecen ultraje, / para limpiar la costra tenaz del coloniaje…”
91- El remozamiento de la tumba de Lezama Lima, en su centenario, con la añadidura de un epitafio más llevadero con la Batalla de Ideas: “No he oficiado nunca en los altares del odio, he creído siempre que Dios, lo bello y el amanecer pueden unir a los hombres. Por eso trabajé en mi patria, por eso hice poesía.”
90- La Canción a Stalin, de Guillén, ¿el poema más abyecto de la literatura cubana? “Stalin, Capitán, / a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochún. / A tu lado, cantando, los hombres libres van...”
89- El reciclaje de títulos como gancho editorial, à la cubaine: Memorias del desarrollo vs. Memorias del subdesarrollo; El todo cotidiano vs. La nada cotidiana.
88- Los frustrados intentos de rescatar a José Ángel Buesa para la Ciudad Letrada. Posiblemente por causa de versos como este: “Y si un día una lágrima denuncia mi tormento…”
87- La acuñación de un doble eufemismo: Quinquenio Gris, por el crítico ágrafo Ambrosio Fornet.
86- El Premio Nobel que Cuba obtuvo por carambola: El viejo y el mar.
85- La incorporación de la isla a las antologías de Poesía Cósmica: “…un largo LAGARTO verde, / con OJOS DE PIEDRA Y AGUA”; “…un CABALLO DE FUEGO / sostiene tu escultura guerrillera…”
84- La enunciación de un canon cubensis por el profesor Roberto González Echeverría. “Éste es un proceso que es también de autoanálisis y hasta de desvergonzado exhibicionismo, porque rara vez nos proponemos hacer o hacernos semejantes confesiones de preferencias y gustos, a no ser que nos llamemos Aristóteles, Horacio o Longino”.
83- El prólogo de Jesús Díaz a la primera edición “oficial” de Lino Novás Calvo: “El que una revolución bloqueada publique a quien llegó a ser su enemigo es un acto de madurez y, para el destino literario de Novás, una paradoja.”
82- Las obsesiones anatómicas de Carilda Oliver Labra: “te rozo con la punta de mi seno”, “tu ingle de varón”.
81- La innecesaria obra póstuma de Cabrera Infante, sobre todo La ninfa inconstante.
80- La crítica literaria estalinista de Leopoldo Ávila (seudónimo del poeta-teniente Luis Pavón), desde las páginas de Verde Olivo: “Con estos señores, la Revolución ha sido paciente y tolerante, y, una vez más, se han equivocado con la Revolución. A la Revolución no le ha interesado ni le interesa limitar la imaginación ni la experi¬mentación artísticas, sino desarrollarlas; pero no va a dejar de combatir a los que pretenden utilizar esa libertad que, absolutamente solo, conquistó primero y defiende ahora el pueblo con su sangre, para clavarle a la Revolución un puñal por la espalda y que para colmo de desvergüenza se presentan, además, como defensores de nuestra cultura”.
79- La publicación del panfleto El derecho a la pereza, del santiaguero Pablo Lafargue, yerno de Marx y dependiente económico de Engels.
78- La prisión de Néstor Díaz de Villegas, por su Oda a Carlos III: “Y ahora, ¿podrías soportar / el espectáculo de la chusma / que se agita ante tus pies de piedra, / pretendiendo entender / de jerarquías?”
77- La proclamación profética revolucionaria de Lezama Lima por Cintio Vitier, al descubrir su poema La casa del alibi, escrito en 1953. “Si este poema se escribió antes del asalto al cuartel Moncada, resulta de una videncia casi increíble; si se escribió después, cuando el ímpetu revolucionario parecía haber fracasado una vez más, constituye igualmente, en la región de los símbolos, un testimonio profético.”
76- La crítica literaria cubana, siempre a disposición de la lírica de turno: “haz de poemas que desborda sensibilidad y valor”, “urgencia y desnudez de lenguaje”, “cálido fervor lírico”, “desgarrador testimonio escrito en versos”…
75- La incautación de manuscritos, como manera el alimentar el Index Librorum Prohibitorum de Villa Marista.
74- La entrevista performática de Fernández Retamar con Jorge Luis Borges, para que autorizase unas “Páginas escogidas” en Cuba. A falta de dólares, el pago sería en “cuadros”.
73- El prólogo de Martí a Los poetas de la guerra, glosado indistintamente cada vez que se quiso justificar alguna pluma heroica: “Rimaban mal a veces pero sólo pedantes y bribones se lo echarán en cara: porque morían bien.”
72- La sobredimensión del “miedo valiente” de Virgilio Piñera. “Como Carlos Rafael ha pedido que se diga todo, hay un miedo que podíamos calificar de virtual que corre en todos los círculos literarios de La Habana, y artísticos en general, sobre que el Gobierno va a dirigir la cultura. (...) ...como Carlos Rafael pidió una franca franqueza, perdonando la redundancia, yo por eso lo digo, sencillamente, y no creo que nadie me pueda acusar de contrarrevolucionario y de cosas por el estilo, porque estoy aquí, no estoy en Miami ni cosa por el estilo.”
71- La recopilación de Ciro Bianchi Ross, Imagen y posibilidad, textos varios de José Lezama Lima: una versión más “integrada” de su escritura.
70- La creación del Centro de Formación (sic) Literaria “Onelio Jorge Cardoso”, desde donde se ha afirmado: “…si entonces hubieran existido los talleres literarios, hoy tuviéramos más Cervantes y más Shakespeares.”
69- El socorrido poema Mi bandera de Bonifacio Byrne, y aquel verso: “¡al cubano que en ella no crea / se le debe azotar por cobarde!”
68- El lavado de imagen en Emilio Ballagas, intentado por Cintio Vitier en el prólogo a su Obra poética, y rebatido por Virgilio Piñera desde Ciclón. Vitier: “Del anhelo de una inocencia arcádica a la caída en el tiempo taciturno del deseo y de la muerte. De la paganía fabulosa de los sentidos al romanticismo elegíaco del alma. Y después, la ascensión a los misterios de la fe, al tiempo trascendente de la Pasión del Espíritu.” Piñera: “Rechazo esa pureza que mancha de blanco hasta dejar sin rostro alguno al poeta, al soldado o al héroe indefensos. Sus amigos olvidan que la mitad de toda pureza es impureza, lucha, espanto, tinieblas y horror. No veo en razón de qué sacrosantas leyes tengo yo que hablar páginas y páginas de un Ballagas que ya no sería Ballagas sino su envilecida mistificación.”
67- La condena a ocho años de prisión al escritor René Ariza, por intentar sacar manuscritos del país: “desde hace algún tiempo viene dedicándose a escribir cuentos, ensayos y relatos cuyo contenido y enfoque se basan en el más amplio diversionismo ideológico y propaganda contrarrevolucionaria escrita. Que todo este material literario carente de valor artístico, escrito en contra de los intereses de nuestro pueblo, de nuestro Primer Ministro...”
66- El Coloquialismo, el Conversacionalismo, o lo que fuera: “Entonces, / me veo allí, / sentado sobre la hierba, / con los pies desnudos y sucios / rascándome una nigua.” (Luis Pavón Tamayo)
65- La confesión pública de Jorge Mañach sobre la poesía de Lezama Lima y los de Orígenes: “La admiro a trechos; pero no la entiendo.”
64- La publicación de la Antología de la novela cubana, encargada a Lorenzo García Vega.
63- La “rehabilitación por muerte” de escritores exiliados: Severo Sarduy, Reinaldo Arenas…
62- Las “glorietas de amistad” y “décimas de querencia”, prendidas al cuerpo poético de Lezama Lima. “La lengüilla del lagarto / en los domingos de parto, / meriendas de Pablo Armando.”
61- La publicación de Cantos del Siboney, de José Fornaris: décimas a borbotones “sobre todo si tienen consonante en ey, como mamey, Hatuey, batey, buey, etc...” (F. Moreno dixit)
60- La carta lacrimosa de Heredia a Tacón, pidiendo salvoconducto de regreso: “Es verdad que ha doce años, la independencia de Cuba era el más ferviente de mis votos (…) pero las calamidades y miserias que estoy presenciando hace ocho años han modificado mucho mis opiniones, y vería como un crimen cualquier tentativa para trasplantar a la feliz y opulenta Cuba los males que afligen al continente americano.”
59- El Monte, de Lydia Cabrera, como negocio del Ministerio de Cultura.
58- La publicación del Diccionario de la literatura cubana en 1980 y 1984, con todas sus omisiones correspondientes: Gastón Baquero, Guillermo Cabrera Infante, Calvert Casey, Carlos Montenegro, Lino Novás Calvo, Severo Sarduy, Justo Rodríguez Santos...
57- La “Nota Aclaratoria de la UNEAC” a la publicación de los libros Fuera del juego y Los siete contra Tebas: “Era evidente que la decisión de respetar la libertad de expresión hasta el mismo límite en que ésta comienza a ser libertad para la expresión contrarrevolucionaria, estaba siendo considerada como el surgimiento de un clima de liberalismo sin orillas, producto siempre del abandono de los principios. Y esta interpretación es inadmisible…”
56- La inclusiva antología poética La generación de los años 50, que incorporaba mártires aficionados al verso y represores culturales.
55- Los libros reducidos a pulpa por la censura castrista; entre otros: Lenguaje de mudos, Premio David 1968, del poeta Delfín Pratts, por versos como estos: “…ha sentido mi aliento abominable y en mis masturbaciones / se ha estremecido un tanto también poseso del deseo / él está hecho para andar por mí aun donde / yo mismo me ignoro”
54- La alharaca armada en torno al soneto La más fermosa, de Enrique Hernández Miyares, acusado (falsamente) de plagio por El Diario de la Marina.
53- La conversión miliciana de los surrealistas José A. Baragaño y Fayad Jamís: Himno a las milicias, Por esta libertad.
52- La carta de los intelectuales cubanos contra Pablo Neruda por su “complacencia con el enemigo”, instigada por Guillén, y redactada por Retamar, Otero y Desnoes.
51- La insistencia en citar mal el famoso verso de Lezama Lima: “Nacer es aquí una fiesta innombrable”, por el más conveniente “Nacer aquí es una fiesta innombrable”.
50- El título de Poeta Nacional, ostentado por Agustín Acosta y Nicolás Guillén.
49- La carta de Virgilio Piñera al Primer Ministro: “Sabemos que el Gobierno Revolucionario tiene fundados motivos para tenernos entre ojos; sabemos que nos cruzamos de brazos en el momento de la lucha, y sabemos que hemos cometido una falta.”
48- Los diversos nombres de una misma incapacidad: realismo socialista, realismo sucio, Manuel Cofiño, Pedro Juan Gutiérrez.
47- Los guiones cinematográficos como redención de la prosa pobre: Edmundo Desnoes y Senel Paz.
46- La impotencia de José A. Baragaño contra los origenistas, desde el diario Revolución: “Ataquemos de frente esa vacilación sensitiva, hablamos del grupo de la revista Orígenes, bajo el imperio de José Lezama Lima”.
45- El colofón editorial a una larga vida de voyeurismo castrense: Dulces guerreros cubanos, del cronista Norberto Fuentes.
44- La propuesta de Cintio Vitier a la “crisis de los balseros”: la edición de los Cuadernos Martianos. “¿No es Martí capaz de hacer de cada cubano, por humilde e iletrado que sea, un patriota? ¿No es capaz de inspirarle resguardo ético, amor profundo a su país, resistencia frente a la adversidad, limpieza de vida?”
43- Las bibliotecas incautadas o destruidas por el Estado y sus turbas: Gastón Baquero, Enrique Labrador Ruiz, Orestes Ferrara, Jorge Mañach…
42- La guerra de los comisarios culturales contra Emir Rodríguez Monegal y Mundo Nuevo. Entre otros, el episodio de Reinaldo Arenas, conminado a abjurar oficialmente de una publicación en la revista, y su disculpa privada: “Primero me negué a escribir la carta, y entonces ellos, encabezados por Nicolás Guillén en persona, me presentaron la expulsión de la UNEAC donde además trabajo, expulsión que significa ir a parar a un campo de trabajo forzado y desde luego la cárcel. Hice entonces una carta benigna. Pero el mismo Guillén la rechazó: quería algo agresivo y denunciante. Así pues tuve que elegir entre la redacción de la infame carta o la prisión.”
41- El artículo Somos los actores de una historia increíble, firmado por Cabrera Infante el 16 de enero de 1959: “Hasta los familiares de los fusilados saben que se obra con espíritu de honradez”.
40- El episodio de los golpes cruzados entre Lezama Lima y Piñera, por causa de una crítica mal asimilada por el primero: “Después de Enemigo rumor, era ineludible haber dejado atrás ciertas cosas que él no ha dejado; hacer un verso más con lo ya sabido y descubierto por él mismo, significaba repetirse genialmente pero repetirse al fin y al cabo”.
39- La implosión del proyecto Encuentro de la cultura cubana, víctima de sus muchos desencuentros.
38- El artículo La poesía en su lugar, firmado por Heberto Padilla, contra los origenistas: “Orígenes es un ejemplo de nuestro más pronunciado mal gusto. Es prueba de nuestra ignorancia, evidencia de nuestro colonialismo literario, y de nuestra esclavitud a las antiguas formas literarias.”
37- La sombra de la pedofilia sobre Tristán de Jesús Medina.
36- La empecinada confusión entre “trova” y “poesía”, y sus consecuencias: “...me quito el rostro y lo doblo / encima del pantalón…”; “En mi sábana blanca vertieron hollín, / han echado basura en mi verde jardín…”
35- El cierre del suplemento Lunes de Revolución, a raíz de la censura al documental PM. El cierre de Ediciones El Puente. El cierre de la revista Pensamiento Crítico. El cierre de la revista católica Vitral, por presiones del Cardenal Jaime Ortega. El cierre…
34- El descubrimiento del fósil Espejo de paciencia.
33- El entretenido catálogo literario de Ediciones Universal, en Miami: La sacudida violenta, Entresemáforos, El espesor del pellejo de un gato ya cadáver, Frutos de mi trasplante, Para mi gaveta, El sol tiene manchas, La decisión fatal, Ni tiempo para pedir auxilio, No puedo más, Pero el diablo metió el rabo…
32- El ensañamiento crítico de Ciriaco Sos (César de Guanabacoa) contra Julián del Casal.
31- El dogma de Martí como obstáculo para la lectura de Martí.
30- La publicación, en el suplemento literario del Diario de la Marina, de Salutación fraterna al taller mecánico del militante Regino Pedroso: “…ultraístas imágenes de transmisiones y poleas, / exaltación soviética de fraguas.”

29- Las consecuencias del género equivocado: Martí dramaturgo y novelista, Lezama Lima cuentista y traductor, Guillén ensayista, Loynaz novelista, Vitier poeta, Padilla narrador, Arenas poeta, Nogueras novelista…
28- La publicación de Nos pronunciamos, manifiesto de “compromiso” de la revista El caimán barbudo, en 1966: "Nos pronunciamos por la integración del habla cubana a la poesía. Consideramos que en los textos de nuestra música popular y folklórica hay posibilidades poéticas. Consideramos que toda palabra cabe en la poesía, sea carajo o corazón."
27- La instauración del Premio Nacional (político y geográfico) de Literatura.
26- El ataque (“acto de delación intelectual”, según Ana María Simó) de Jesús Díaz, director de El caimán barbudo a Ediciones El Puente: “...empollada por la fracción más disoluta y negativa de la generación actuante. Fue un fenómeno erróneo política y estéticamente. Hay que recalcar esto último, en general eran malos como artistas.”
25- La estrella de Cuba, primer poema revolucionario, escrito por Heredia en 1823: “Si el cadalso me aguarda, en su altura / mostrará mi sangrienta cabeza / monumento de hispana fiereza, / al secarse a los rayos del sol.”
24- El mito seductor de los libros de Guillermo Cabrera Infante canjeados por latas de leche condensada: “Las noticias que tenía eran de gente que compraba mis libros, por ejemplo La Habana para un infante difunto, a cambio de diez latas de leche condensada.” “[Tres tristes tigres] Llegó a cambiarse por diez latas a fines de los noventa.” “Por otra parte he contribuido no poco a la bolsa negra cubana. Según un escritor inglés que visitó La Habana el año pasado mis libros eran objeto de un culto extraño entre las ruinas. Pasados de contrabando se vendían a estraperlo por el precio de ¡diez latas de leche condensada!”
23- Las páginas arrancadas al diario de campaña de Martí.
22- La reputación de poeta servil que persiguió a Plácido: “¿Y qué es mirar á este vate / ser escabel del magnate / en el festin, / cantar sin rubor ni seso / y desputar algún hueso / con el mastin…” (J. J. Milanés)
21- Las nuevas bases para concursos literarios en Cuba, a partir de 1971, declaradas por el Primer Ministro: “Y para volver a recibir un premio, en concurso nacional o internacional, tiene que ser revolucionario de verdad, escritor de verdad, poeta de verdad…”
20- Las diversas reescrituras de Calibán, ensayo plataforma de Fernández Retamar, donde Borges es calificado como “colonial” y su literatura “un peculiar proceso de fagocitosis”; Carlos Fuentes es “conspicua figura” de la mafia mexicana; y además se alude a “la pesantez profesoral de Emir Rodríguez Monegal y el mariposeo neobarthesiano de Severo Sarduy”.
19- La perturbadora españolidad de Gertudis Gómez de Avellaneda.
18- Las noticias oficiales cubanas sobre Guillermo Cabrera Infante, tras su Premio Cervantes, y luego su muerte: “También querríamos que un premio de esta naturaleza sea celebrado como lo que es: un reconocimiento literario, y que no sirva como pedestal desde donde atacar a la Revolución, y a una cultura que, a pesar de él mismo, lo cuenta entre los suyos”. “…y por encima de sus propias diatribas contra su país de origen, sus escritores y sus instituciones, lo mejor de su obra pertenece al patrimonio literario de la nación cubana, a su cultura y a quienes la defienden frente al acoso y la mentira.”
17- La agenda hereditaria lezamiana de Severo Sarduy: “Barroco que en su acción de bascular, en su caída, en su lenguaje pinturero, a veces estridente, abigarrado y caótico, metaforiza la impugnación de la entidad logocéntrica…” Resultado: ¡el neobarroco!
16- El caso insólito de un recital de poesía asaltado por paramilitares: Librería El Pensamiento, Matanzas, diciembre de 1988.
15- La degeneración de la décima como género independiente, y su subproducto: los decimistas.
14- La guerra epistolar desatada en torno al libro A pie y descalzo, de Ramón Roa, entre Enrique Collazo y Martí: “Pero si usted quiere ser cubano póstumo, o guapo, después que ha pasado el peligro, séalo en buena hora, pero déjenos en paz.”
13- Nuestra poesía canónica e intraducible: Motivos de son. “…búcate plata, / poqque no doy un paso má: / etoy a arró con galleta, / na má.”
12- Los Versos sencillos, como punto de ebullición entre Martí y su esposa, Carmen Zayas Bazán: “He visto vivir a un hombre / Con el puñal al costado, / Sin decir jamás el nombre / De aquélla que lo ha matado.”
11- El Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos, firmado por escritores e intelectuales cubanos para justificar los fusilamientos y arrestos de la Primavera Negra del 2003: “Para defenderse, Cuba se ha visto obligada a tomar medidas enérgicas que naturalmente no deseaba”.
10- El berrinche de José Rodríguez Feo con Lezama Lima y el fin de su financiamiento de Orígenes.
9- La agenda teleológica insular de Cintio Citier a partir de Lo cubano en la poesía, desterrando a la Avellaneda por su peninsularidad, y a Virgilio Piñera por exceso de antillanismo: “Trópico de inocencia pervertida, huit clos insular radicalmente agnóstico, tierra sin infierno ni paraíso, en el sitio de la cultura se entronizan los rituales mágicos, y en lugar del conocimiento, el acto sexual. Pero ni siquiera los valores de la carnalidad sobreviven, porque los copuladores son imágenes vacías, contornos de sombras. Retórica, pulpa, abundancia podrida, lepra del ser, caos sin virginidad, espantosa existencia sin esencia.”
8- La revista, la institución, el Premio Casa de las Américas como frente cultural de agitación y propaganda.
7- El Caso Padilla, y la retractación pública del poeta: “Y yo inauguré –y esto es una triste prioridad–, yo inauguré el resentimiento, la amargura, el pesimismo, elementos todos que no son más que sinónimos de contrarrevolución en literatura…”
6- La publicación del panfleto Nuestra América, por José Martí, cúmulo de histeria verbal: “trincheras de ideas”, “los árboles se han de poner en fila”, “el gigante de las siete leguas”, “la hora del recuento, y de la marcha unida”, “sietemesinos”, “el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera”, “esos insectos dañinos”, “danzando y relamiéndose”, “vino de plátano”; y que remata con la imagen del Gran Semí, sentado en el lomo del cóndor regando la semilla de la América nueva.
5- Los dos siglos sin literatura (XVII, XVIII) antes de que alguien escribiese una oda a la piña.
4- La Preceptiva ideológica, dictada por el Primer Ministro, en 1961: “Creo que esto es bien claro. ¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas revolucionarios o no revolucionarios? Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución ningún derecho. (APLAUSOS)”
3- La prisión, la locura, el suicidio: Zequeira, Plácido, Zenea, Milanés, Calvert Casey, Reinaldo Arenas, Guillermo Rosales, Raúl Hernández Novás, Ángel Escobar…
2- El ostracismo y la muerte oficial (“cerco de silencio”) de José Lezama Lima y Virgilio Piñera.
1- La ausencia de personajes atractivos y/o creíbles en la ficción (en la literatura) cubana.

.

martes, 30 de noviembre de 2010

ESCRITOR EXILIADO VIAJA A LA HABANA

(para experimentar ostracismo oficial).
Por Yodelsis Cadalso
.Con motivo del centenario del insigne poeta José Lezama Lima, las autoridades cubanas han efectuado una serie de homenajes, y han desarrollado múltiples actividades que pretenden celebrar el importante hecho: reediciones, reaperturas de museos, devolución de ejemplares robados a Trocadero 162, blanqueamientos de tumbas, musicalización de poemas, cenas lezamianas, entre otras. Sin embargo, la más inusual de todas corresponde a la “experiencia en carne propia de ostracismo oficial”, llamada así por reflejar lo que fueran los últimos años de la vida del escritor, sumido en el olvido y la indiferencia por parte del gobierno y la jerarquía cultural.
.
Por la módica suma de 800.00 CUC, y durante todo el mes de diciembre, algunos creadores exiliados podrán revivir la misma suerte del autor de Paradiso. Según Manuel Sosa, escritor residente en Atlanta y hasta ahora el único que ha viajado para probar suerte, la experiencia consiste en mudarse para la capital de la isla, sobrevivir ese mes a base de 120 pesos y cartilla de racionamiento, recibir visitas esporádicas de otros escritores y cultivar la ironía como recurso de salvación.
.Este peculiar homenaje, propiciado por el Ministerio de Cultura en coordinación con el Ministerio del Interior, ofrece la posibilidad de asumir una perspectiva más traumática sobre el destino del artista como contrapartida al Poder. “Encerrado en mi casa provisional, miraré al mundo del mismo modo que lo hacía el Maestro”, explica Sosa, “descubriendo relaciones inusuales entre las cosas, convirtiendo el asedio de la realidad en imagen redentora”.
.La oferta incluye una pequeña biblioteca de clásicos cubanos y universales, teléfono, esposa mecanógrafa y vecindario ambientado. “Me han ofrecido algunas prebendas raras, como precios razonables para el café y el tabaco, y una vez por semana algún visitante extranjero que me invite a almorzar.” Y continúa Sosa: “Entre las experiencias negativas, me han prometido algunas llamadas enigmáticas, chistes a costa de mi físico, visitantes inoportunos, y una gran atmósfera de incertidumbre. También podré sufrir de primera mano el rechazo de viejos amigos, que me evitarán a toda costa; y constataré los efectos de la degradación moral de muchos escritores locales, sobre todo, su oportunismo político. ¿Qué más se puede pedir?”.Se espera que otros escritores cubanos del exilio viajen a La Habana durante las próximas horas para participar de esta singular experiencia. Según el ministro Abel Prieto, se les garantizará una exclusión y una postergación tan efectivas como las sufridas por el propio Lezama Lima en sus años postreros.
.

jueves, 18 de noviembre de 2010

sábado, 13 de noviembre de 2010

LECHADA Y CUENTA NUEVA SOBRE LEZAMA

.Por Manuel Sosa.
.Como decíamos ayer, mucha gente hubiera preferido que el epitafio de José Lezama Lima terminara de este modo: …ya que nacer aquí es una fiesta innombrable, en lugar del original: …ya que nacer es aquí una fiesta innombrable.Pero más que citar mal, o reescribir a su antojo, la cultura oficial cubana usa un procedimiento más eficaz para apoderarse de las leyendas: el convertirlas en lugar común. Y ya sabemos que el enemigo de Martí, al igual que le ocurre al poeta de Trocadero, ha sido el cansancio. ¿Citas y cansancio clásico? ¿Podría convertirse el autor de Paradiso en un nuevo almacén de frases para la progresía insular?
El centenario de Lezama les ha servido para hacerlo accesible a los turistas, a los renovadores de ruinas, a la masa pioneril y al propio Partido. Casa museo con pintura fresca, reediciones, conferencias.

Pero les quedaba por resolver el problema del epitafio. Ciertas personas insistían en la gran diferencia que existe entre nacer aquí y nacer es aquí. Una tumba atravesada y un verso que honraba el suceso, no el lugar. Faltaba la frase que resolviera la cubanía del poeta, y respiraron alivados al encontrarla:
No he oficiado nunca en los altares del odio, he creído siempre que Dios, lo bello y el amanecer pueden unir a los hombres. Por eso trabajé en mi patria, por eso hice poesía.
Esperaron pacientes, porque sabían que el centenario era el mejor pretexto para la sustitución. Con el mismo descaro que esculpieron a Martí rescatando a su hijo de la bestia del Norte, ahora resaltan esos altares del odio. Ya sabemos: la violencia del exilio, la guerra mediática, el acoso del Imperio. Trabajar en la patria, nunca abandonarla a su suerte. El epitafio ha dejado de ser un problema.
Es sintomático, que de todas las frases que recuerda Fernández Retamar de su amigo con tumba retocada, su preferida sea: A mí no me agarrarán entonces en mi casa, sino que tendrán que cazarme por los tejados de La Habana, donde estaré con mi forifai en la mano. Un Lezama que defiende su centro de trabajo: la Patria, y que sería capaz de esgrimir el revólver si fuera necesario. Por suerte, esta vez no la garabatearon sobre sus restos. Pero nada es seguro en nuestra querida Barataria.

Limpiar tumbas es un oficio honroso. Pero los funcionarios culturales han usado la lechada y la reescritura para encubrir su nerviosismo, su insuficiencia intelectual. Y de paso, congraciarse con los uniformados. Los escritores, por su propio bien, deberían tomar cartas en el asunto, porque si al Gordo citan de una manera tan tendenciosa, ¿qué inscribirán en las lápidas de Pablo Armando Fernández y Miguel Barnet, si es que alguien decide enterrarlos?

De poder escoger un epitafio que describa con fidelidad al Lezama del centenario, yo escogería estos versos suyos:

Tropieza con una multitud
que escandaliza su nombre,
aunque él apenas lo oye.

sábado, 16 de octubre de 2010

LA CRÍTICA Y LOS RIESGOS DE LA MITIFICACION

.
.
Se adentra uno en la lectura usando las cartas de navegación que tiene a mano:
...• Las recomendaciones de amigos y colegas en los cuales reconoce docta suficiencia y, si no justo, al menos sustentado criterio.
...• La presencia en los medios especializados que tienden a conformar la imagen actual de nuestra literatura.
...• La opinión de nuestros más respetados críticos, filósofos, pensadores e historiadores.
El caso que nos ocupa, salvo raras excepciones, goza la gracia de figurar en todas estas cartografías, con el valor agregado de cierto ingrediente mítico, aportado por la magnificación de elementos, tal vez intrascendentes, como la ascendencia judía o la supuesta compulsión grafómana del autor y su minuciosa contabilidad de ella.
No hay en este punto una razón que pueda impedir a alguien interesado en la literatura cubana, sentir el impulso irrefrenable de leer a Kozer. Pero resta el último, y quizás el más importante paso, para situar a un autor en el más cálido sitio de nuestro estante emocional. Sentarse ante el libro, uno de ellos, cualquiera.
.En recientes conversaciones con algunos amigos han surgido algunas frases, que recuerdo en tono de broma, pero que no están desprovistas de cierta seriedad, en tanto cuestionamientos del mito urbano, que pocos han leído y todos aceptan, tal vez por ello:
...• ¿Alguien le ha hecho una auditoría al libro de asiento de textos escritos por el poeta?
...• ¿Se trata de un gran poeta, un renovador, o de un curioso caso de marketing?
...• ¿Es un producto de la poca seriedad, la indolencia o el impresionismo de la crítica literaria cubana?
.Creo que es un caso sobre el que vale la pena volver. En tanto, me gustaría terminar con unos versos de Kozer (de un texto publicado por Rafael Rojas, uno de nuestros más serios y respetados críticos, en su blog):.……………………….Era del pulgar al índice,
……………………….la mano extendida (eso que
……………………….llaman en mi país quimbe
……………………….y cuarta) un muchachón,
……………………….la raya a un lado, mota
……………………….(la mota cada vez más
……………………….alta: motón) pantalón…
etc., etc.…
.Y una atinada y jocosa observación del poeta Manuel Sosa (motivadas por un artículo crítico de Pablo de Cuba en Diario de Cuba, valga la redundancia), que me hiciera llegar por correo electrónico:.KOZER ARROLLANDO
.
Por Manuel Sosa
.
Según la crítica cubana, José Kozer está arrollando con todo: lenguaje, significados, sintaxis. Y el poema, huyendo despavorido, como si lo persiguiera una jauría rabiosa. Después de leer cosas así:
“…un inquietante proceso poético: la derivación de significantes y prosodia en materia visible.”
“…desde un quehacer/proceso que surge de una voluntad de desintegrar los paradigmas sintácticos.”
“…el resultado de un desarme de la tradición a partir del conocimiento y asimilación de la misma.”
“El poeta destruye conocidos engranajes de la sintaxis…”
“…proliferación infinita de sentidos donde toda significación poco importa” “…se desprenden expansiones de objetos y situaciones que gracias a un empuje/impulso barroco engendra nuevamente otras situaciones y otros objetos.”
“…incontables esporas (travestidas en paréntesis o en figuras poéticas) desde las que emanan esos flujos prosódicos dadores de un discurso en constante fuga (semejante a Bach).”
“…el poema escapa en el momento en que ya había alcanzado su definición
mejor.”
“…un aluvión léxico en constante desplegar que parece no tener freno.”
“…los periodos sintácticos sufren convulsiones o metástasis en la mitad de su fluir debido a impredecibles golpes de paréntesis…”
“…líneas de fuga que parecen ir en direcciones diferentes al aparente sentido central que rige el texto…”
“De ahí el constante troquelado de sentidos…”
“…un proceso donde se violenta al lenguaje para lograr nuevas unidades sintácticas que ya no son lingüísticas…”
“…un movimiento de desterritorialización y de vaciamiento identitario…”
“…configuraciones de sentidos que destruyen toda identidad posible que no pertenezca al poema en sí…”
¿No podría decirse que Kozer, simplemente, está acabando?.

martes, 16 de marzo de 2010

UNA PUERTA QUE OLVIDAMOS CERRAR / Manuel Sosa

.
Nota: Esta crónica, a su manera esencial, de una visita suya a Miami, es uno de los regalos (aunque no lo sea del todo, porque es el pago de una apuesta, recuerdan) más valiosos que he recibido hoy. Gracias Manuel.


Para Félix Luis Viera

I
Al principio no sabíamos qué hacer con tanta inmediatez. Exilio, destierro, lo que fuera. Diáspora, decían; pero a la vez nacimiento. Teníamos el mundo en un ordenador. Larga distancia: redundancia. Nos aguardaban aquellas voces que extrañábamos, y también las que nunca habíamos escuchado. Unos dígitos, un pulsar nervioso, y ocurría el milagro. Eso sin contar el directorio que crecía en nuestro nicho virtual; sumábamos direcciones y nombres apetecibles, incluyendo adversarios, aliados que aún no habían renovado sus pactos, futuros enemigos. Era asombrosa la celeridad de los registros. ¡Se estaban yendo todos! Y cada vez crecía más la noción de un país paralelo (el país posible) que sustituyera nuestro fracaso terrenal. El dedo titubeaba, pero siempre vencía la curiosidad. A veces respondía algún dómine, otras veces los condiscípulos. Teléfono, correo electrónico, emisiones, irradiaciones. Describíamos el fragmento de patria que habíamos inventado para sobrevivir, y las coincidencias eran francamente risibles, en el mejor sentido de la palabra. Lo más sorprendente resultaba, de nuevo, la inmediatez. Antes, cuando teníamos país, era trabajoso reunirse y fraguar alianzas estéticas. Una alianza estética tenía que ser una conspiración. Pero ahora podemos (de ser necesario) recopilar firmas y lograr adhesiones desde cualquier confín. Sin embargo, al cabo del tiempo nos acostumbramos a la idea; inventamos pretextos para no actualizar los directorios, la indolencia aparece cada mañana en el espejo, y volvemos al destierro original: el monólogo. La idea de la proximidad se adormece en nuestra conciencia. Podemos decir: “será mañana” sin remordimientos. La comunicación se ha convertido en otro deber, algo que cumplimos una vez al año: diplomacia, astucia.

II
Antes de salir palpamos la maleta, la abrimos y la revisamos con desconfianza. Siempre se queda algo: sobre la mesa, la cama. O si no, una puerta sin el cerrojo. Cuando andamos de paso por otras ciudades nos acompaña un sobresalto inexplicable, el mismo que nos hace escudriñar maletas y volver sobre nuestros pasos. Si será exilio o destierro, o viaje temporal: algo falta. Hace unos meses logramos reunirnos varios amigos. Yo disimulaba mi regocijo como podía. Este oficio de rescatar términos. “Reunión”, por ejemplo. Una ciudad tan vilipendiada, (defenderla es de mal gusto, me dicen) y que sirve como punto de confluencias… ¿Otra contradicción más retórica que verificable? Nos habíamos citado, para hablar y evocar, y yo disimulando mi deleite, porque comprobaba que “reunirnos” era derrotar a los hados que antes nos convirtieron en piezas intercambiables. El tablero que dispuso alguna tiranía. Debíamos estar dando testimonio en otro lugar, cada cual puliendo su monólogo, y no era así. Esa noche nos reíamos del maleficio. Aquella cita era circunstancial, marcada por la brevedad… Quizás le pasamos por encima a cosas esenciales, pero juro que durante un par de horas la tiranía cedió y fue menos opresiva. Sabiendo que no alcanzaría el tiempo, dejé varias preguntas para la otra ocasión, quién sabe cuándo. “No es saludable agotar la agenda del reencuentro”, me dictaba la voz del juicio. Siguiendo el ritual, descuidamos el equipaje, olvidamos asegurar las ventanas. No importa dónde estemos, nos obligamos a dejar cosas pendientes, como pretexto para deshacer las maletas, aunque tengamos la certeza de que nada falta. Por mucha placidez que ostentemos, seguiremos despertando con sobresalto, creyendo haber escuchado el batir de una puerta, tarde en la noche, una puerta que olvidamos cerrar..

domingo, 27 de diciembre de 2009

DOCE / XII / 12

.
.
Existen autores que pueden mostrar textos que trascendieron su valor literario para acceder al favor de los lectores. Estos los alojaron en su memoria afectiva y llegaban a memorizarlos o entretejerlos en el entramado de una sensibilidad que pudiéramos llamar generacional. Hemos puesto muchos de ellos en esta sección. Otros, los más jóvenes, como Jesús D. Curbelo, Juan Carlos Valls o Manuel Sosa, son casos curiosos de una poética sustentada en el discurso, en la especulación existencial y/o en la captación de un estado de ánimo de dimensión social que consolidan en su esencia individual, en su impacto íntimo. Para presentar el más reciente poemario de este último, escribí unas palabras que creo abundan sobre el tema, y les dejo a continuación porque vienen al caso, junto a un poema suyo que ilustra su heterodoxia lírica.

.
UNA DOCTRINA DE LA INVISIBILIDAD
.Este cuaderno versos tiene dos cualidades esenciales. La primera es estrictamente literaria y se inscribe en el marco de la devoción. Lo que fuera en Cuba la generación de los ochenta -hablo en pasado porque se escucha con frecuencia en estos tiempos hablar en presente sobre algo que ha muerto y es hoy sólo los despojos dispersos de una carnicería-, era asfixiado, en los albores de la década siguiente, por la reacción oficial y la reales limitaciones que paralizaron la pasajera ilusión de movimiento. Entonces comenzaron a escucharse algunas voces que parecían reafirmar todo lo dicho. Manuel Sosa es uno de estos poetas y el que sin dudas resume de una manera más clara el gesto agónico de una generación que creyó ver la luz, que tuvo la ilusión de poder conquistarla y recibió el manotazo, como un recordatorio de hierro, que marcaba donde estaban los límites.
Hay en sus libros anteriores una voluntad de continuidad que llega a hacerse corpórea. La consolidación de un discurso que resume con gran originalidad los, muchas veces dubitativos planteamientos de los mayores de su generación y su propensión a la introspección, ya no en actitud de negar o de rechazar la descolorida épica de lo cotidiano, sino en una auténtica exploración de sus sensaciones, propiciaron a su poesía una apariencia, no siempre negable, de summa en este caso teleológica. Circunscribir sus especulaciones liricas a un plano estrictamente literario pareciera que anticipa la negación, que ya de alguna forma podía ver. De ahí que la finalidad se encuentre siempre esbozada en el origen. El poeta, negado tres veces y todas las que fuese necesario, ya en el exilio renueva su devoción por establecer bastiones de resistencia, y es en este empeño en el que se estructura la segunda cualidad que sustenta este conjunto de versos: su voluntad de reafirmación, la necesidad de sustentar la existencia y hacerla visible. Pareciera que este libro puede resumirse en una palabra: existo. Que no quieran mirar, o le impidan a alguien mirar, o nieguen que hayan visto, no son argumentos que puedan validar la inexistencia o la invisibilidad.
........................................................................................... Miami (04/04/2009)
.

LUNAS.En cada transposición del silencio, un nido abierto
que busca otro nido triunfal,
dos estoques contra las rejas:
allí he visto juntarse las lunas, en mi piel,
en la garganta que intenta el grito.
Cuando desciende el crisol y sangra la bestia
las lunas se posan sobre yacijas irreales.
Son las noches de untarse esa pócima
abandonada a la indiferencia del muro.
Son las noches de evitar ciertos cumplidos que seducen.
Inapresable mi ánima salvo cuando se juntan
los portentos que ahora confieso,
he tenido que ver cómo talan los sicomoros
y se mella el filo contra la corteza.
He tenido que ver cómo desmenuzan los nidos,
y cómo a mis lunas, en la fragua de la lucidez,
de un golpe separan.
.
MANUEL SOSA: (Meneses, Cuba, 1967) Poeta. Licenciado en Lengua y Literatura Inglesa. Ha publicado los libros "Utopías del Reino" (Premio David 1991, Premio Nacional de la Crítica 1993), "Saga del tiempo inasible" (Premio Pinos Nuevos 1995), "Canon" (2000) y "Todo eco fue voz” (antología, 2007). Reside en Atlanta, Georgia.
Nota: Continuamos poniendo todos los domingos textos que por alguna razón tuvieron una significación especial en la década de los ochenta y en algunos de los turbios años posteriores. Para ver los post anteriores, picar en UNO / I / 1, DOS / II / 2, TRES / III / 3, CUATRO / IV / 4, CINCO / V / 5, SEIS / VI / 6, SIETE / VII / 7, OCHO / VIII / 8, NUEVE / IX / 9, DIEZ / X / 10 y ONCE / XI /11
.

viernes, 2 de octubre de 2009

CINTIO VITIER (1921-2009) E.P.D. II

.
Yo conocí a Cintio, una tarde de los años sesenta, cuando él y Fina trabajaban en la Biblioteca Nacional. Fui con Emilio de Armas. Estábamos en los primeros años de la carrera de Letras, escribíamos poesía, y hablar con Cintio y Fina era una de las mejores cosas que podían pasarnos. Fuimos muchas veces. En esas tardes conocimos también a Eliseo Diego, a Octavio Smith, a Roberto Friol, a Paco Chavarri, todos amigos de ellos. El atrevimiento estudiantil, y la generosidad de Cintio y Fina, nos movían a mostrarles unos poemas que, salvo alguna excepción, ya no mostraremos a nadie. En uno de mis poemas estaba la poesía, creyó Cintio, e hizo que Samuel Feijóo lo publicara en su revista Signos. Fue mi primera publicación. El elogio de alguien como Cintio me halagaba, pero también me aplastaba, y quizás por ello Fina me vio “rostro de muerto”, como dice en un poema de Visitaciones. Todavía conservo —es una de mis pocas reliquias— un ejemplar de 50 años de poesía cubana dedicado por Cintio a Emilio y a mí (no recuerdo cómo hice para que fuese yo y no Emilio quien se quedara con el libro).
Estar en los inicios de un camino con el que nos hacíamos ilusiones, y encontrar acogida en quienes eran grandes figuras de la cultura del país —y con las que ya reconocíamos en nosotros afinidad—, era una gloria. Esas tardes en la Biblioteca eran una gloria. También los visitamos una noche, Emilio, Raúl Hernández y yo, en su casa de La Víbora. Fue una noche especialmente oscura, porque en esos días Cintio y Fina habían sido absurdamente separados de su puesto al frente de la Sala Martí de la Biblioteca. Al despedirnos Cintio, con una sonrisa, nos dijo: “Animo, muchachos, que yo estoy hecho polvo”.
.
Aramís Quintero.
...............................................................
Desde la terraza de la Casa del Escritor de Matanzas observábamos como Cintio, Fina y Carilda, aprovechando un intermedio de no recuerdo que evento, conversaban animadamente a orillas del rio San Juan, a la vista del puente de Tirry, mientras daban un lento paseo que los hizo detenerse en lo que se conocía como “parque de los chivos”, en la confluencia de las calles Rio y Narváez.
Nos divertíamos simulando adivinar o leer en sus labios la sublime conversación. El poeta Roberto Méndez, ingenioso y con esa especial admiración que lo hace hoy uno de los más serios y conocedores estudiosos de la poesía de Cintio, pone en su boca y en la de Fina estos versos, aprovechando que ambos hablan y Carilda les escucha en silencio.
Todo en Matanzas era igual a París… -dice Cintio.
…por los menos a escala de crepúsculo. –le interrumpe aclaratoria Fina– no hay que exagerar.
.
Heriberto Hernández.
...............................................................
Hablé con Cintio y Fina dos o tres veces. Los recuerdo de visita en Sancti Spiritus, en un homenaje que les hicieron, y cómo resistieron una lectura de poetas jóvenes, entre ellos mi amigo Héctor Miranda y yo. Luego de la lectura se nos acercaron en la calle, y nos hicieron unas cuantas preguntas. Cintio era muy generoso, y quería saber un poco más sobre nuestras personas. Aparentemente, detectaron mucho desaliento en lo que escucharon de aquel par de tipos desgarbados y con facha de trashumantes. Y precisamente quería darnos aliento. Pese a que yo no compartía sus afanes teleológicos, fue muy gratificante comprobar su sencillez y bondad personal y poder compartir con ellos aquella vez. Creo que Fina me dijo que habían pasado parte de su luna de miel en Sancti Spiritus y que siempre les alegraba regresar. No recuerdo con exactitud ahora. Es cierto que me sentí defraudado muchas veces con las posiciones políticas de Cintio, pero su obra crítica sigue siendo referencial para entender la poesía cubana. Que descanse en paz.
.
Manuel Sosa.
...............................................................
Creo que es una suerte para los cubanos. Cintio y Fina, una suerte, desde la sabiduría y la belleza de su obra. Recuerdo cuanto me alumbró, en mis primeros pasos intentando escribir, su libro Lo Cubano en la Poesía. Descanse en paz.

.
Juan Carlos Recio.……………………………………………………….
Creo sinceramente que la pérdida de Cintio es verdaderamente sensible para la cultura cubana, aunque los años justifiquen tal desaparición. Cintio es acreedor de una obra de dimensiones inconmensurables, como poeta y como investigador. Solamente su acercamiento a la obra de Martí lo haría grande.
Pero al intelectual que de alguna manera simboliza la fuerza creadora de una generación, se une la personalidad de un hombre bueno. Fue una de esas personas que pasó por la vida para dejar recuerdos gratos y de respeto a quienes tuvimos el privilegio de conocerle. Lamentable pérdida, porque era lindo contar con su presencia física, pero a no dudar, seguirá siendo una luz en la cultura cubana.
.
Rafael Carralero.……………………………………………………….
Camino de la oficina quedé atrapado en la encerrona de la hora pico. Como era obvio que no nos moveríamos en un buen rato, le eché mano al BlackBerry para ir leyendo los correos. En el Gmail tenía el aviso de que Sigfredo Ariel me había enviado un mensaje al Facebook. Era algo muy escueto: “Cami: Me acaban de decir que hace unas horas murió Cintio. Un abrazo, Sigfre”.
La enorme fila de carros permaneció inmóvil por mucho más tiempo, el suficiente como para poder repasar algunos momentos de aquella época en que descubrí que Cintio Vitier y Fina García Marruz eran nuestros vecinos. A esa cercanía le debo muchas tardes de larguísimas conversaciones y la publicación de mi primer libro de poemas.
No puedo decir que sostuve una relación intelectual con Cintio y con Fina, hablábamos de literatura cuando ya todos los temas de la vida cotidiana estaban zanjados. Llegamos a tener una complicidad muy familiar y creo que mi hija Ana Rosario fue la que más provecho le sacó a eso, porque descubrió a José Martí con ellos de intermediarios.
Recuerdo que una vez hicimos una cola de más de tres horas en la pescadería. Fue unos días después de la muerte de Gastón Baquero y aprovechamos aquella larga espera para que Cintio reconstruyera los momentos que él recordaba con más cariño de su amistad con el poeta de Banes. Pero aquel ejercicio de la memoria no le impedía estar atento a otras conversaciones que sucedía a nuestro alrededor. Poco después, escribió un poema muy lúdico sobre eso.
Junto a Cintio y Fina, también, crucé por primera vez la raya roja del aeropuerto de Rancho Boyeros. Descubrir Madrid con ellos, fue casi avasallador para un guajirito que nunca había viajado. Pero si tuviera que elegir un sitio donde volverme a reunir con ellos, escogería cualquier lugar de la vida cotidiana. Ahí los poetas suelen ser más reveladores que en la mayoría de sus versos, aun cuando ellos sean parte de una obra insustituible.
Así recordaré a Cintio, en la cola de la pescadería, rodeados por una Habana que él disfrutaba como un niño que está a punto de hacer una nueva trastada.
.
Camilo Venegas.……………………………………………………….
Estamos muy conmovidos por la desaparición del maestro Vitier y dudo que de ninguna manera su ausencia vaya a pasar desapercibida. Su obra comprende una de las grandes voces poéticas de nuestra lengua, una mirada de alcance continental, especialmente importante en relación a sus estudios sobre José Martí. Esos fueron justamente los méritos por los que se le dio el Premio Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y del Caribe en 2002. Durante su visita a Guadalajara el maestro Vitier demostró una calidez extraordinaria hacia los mexicanos, y en su discurso de recepción recordó una anécdota de su niñez que me parece muy linda y creo que justamente resume ese tono de cercanía que marcó su estancia. La anécdota la contó así:
"A mis siete u ocho años tuvo lugar en el patio provinciano de mi casa en Matanzas un insólito acontecimiento. Horas antes mi madre me había dado un lienzo blanco para que lo llevara a mi maestro de pintura y allí él estampara la bandera mexicana. Dada la urgencia del encargo, mi maestro utilizó los relieves de un sillón de mimbre para simular las plumas del águila. Muy contento volví corriendo por las calles de Matanzas, agitando al aire la preciosa bandera. Ya de noche, entraban los últimos invitados. En un extremo de la mesa, bajo las estrellas, mi padre, pálido de emoción, se preparaba para dedicar aquella cena al señor que en el otro extremo guardaba un grave silencio. Oí el nombre de José Vasconcelos, símbolo entonces de la Revolución Mexicana. Años después devoré todos sus libros a mi alcance. Hoy les traigo también a ustedes, no por ser invisible menos real, aquella bandera infantil".
.
Myriam Vidriales.
.

viernes, 27 de marzo de 2009

INVITACIÓN

.
.
BLUEBIRD EDITIONS y ZU GALERÍA (fine art) tienen el gusto de invitarles a la presentación del libro UNA DOCTRINA DE LA INVISIBILIDAD", del poeta Manuel Sosa.
Heriberto Hernández.
Día:................. Sábado, 4 de abril a las 8:00 p.m.
Lugar:..............
Zu Galería (Fine Art).
.........................2248 SW 8th. Street. Miami, FL 33135

.
.
.Presentación:.


NADIE
Crispada en torno al frasco,
delineando el arrobo de las privaciones,
viene la mano a cerrar un lapso
que no existe fuera de este confín y su herraje.
La mano que acariciaba urnas, puliendo astuta
como para encontrar un respiradero,
puliendo siempre en el sopor que ofuscaba,
inerte y vana en las noches, satisfecha del miasma
y oficiosa si malograba el amanecer,
tuvo que escribir la cantiga
y luego borrarla con el pudor que se aprende
en las candilejas y en la voz que sigue enmendando
la ineficaz actuación; y así correr el dosel
para ceñir otra tiara sedosa, sumisa,
hasta alzarse en el asombro de verse altiva
y ser el arma, la dosis,
el instrumento de rescisión, la tachadura.

MANUEL SOSA: (Meneses, Cuba, 1967) Poeta. Licenciado en Lengua y Literatura Inglesa. Ha publicado los libros "Utopías del Reino" (Premio David 1991, Premio Nacional de la Crítica 1993), "Saga del tiempo inasible" (Premio Pinos Nuevos 1995), "Canon" (2000) y "Todo eco fue voz” (antología, 2007). Reside en Atlanta, Georgia.

martes, 3 de junio de 2008

CASUALIDAD

Busco entre mis papeles, releo el archivo de una (por suerte)* abortada antología de la “generación de los ochenta”, que me fuera encargada hace más de diez años. Encuentro un texto que no puedo sustraerme a la tentación de mostrarles, no sólo porque lo incluiría sin dudarlo en cualquier antología, sino porque pareciera que rondaba en mi subconsciente a la hora de concebir el título de este blog. Manuel Sosa, el autor, no me lo ha mencionado, tal vez siquiera lo ha advertido, o ha callado discreto haciendo honor a nuestra amistad.
LA QUEDA

I
La primera palabra en la primera puerta no
advierte y retribuye con su papel de bastimento a la
palabra que golpeará un rostro en el final.
La segunda cita en sombras es otra mentira
como mentira han sido las tumbas, las quedas
anticipadas y estos pobladores sentados en toda su brevedad.

El precio de abdicar se intuye:
si llegara raudo el estafeta,
si vibrase entonces,
si dejara un manto como recuerdo.
Y de recuerdos vive el hombre:
una tregua para amonestarse sin pudor,
una bifurcación cuando los anfitriones rueguen
o acometan.
No es un sitio para evocar, pero hasta donde la vista alcanza,
se vislumbran puntos insalvables,
riscos de sueños y petición,
(adonde nunca llegarán los elegidos)
Acaso alguien camina sin violar la queda
porque no todo descubrimiento es conciliador.
No es un sitio para merecer, pero esta noche se
descubre como una angosta puerta,
y pasan taciturnos a borrar sus cuadernos.
(La primera palabra está en otra página)
La calma suscita un sometimiento que no
importará si es que no importa dividir una casa.
¿Precisan el parlamento esos hombres?
La batalla que interrumpen será olvidada pese a
todo, y en sus memorias continuarán las flaquezas,
los reparos.
"El tiempo que toma hacernos inactuales es el
tiempo del delirio y el afiebramiento",
y como reza el motivo de los guardas,
y así será, así vendrá la luz sobre sus predicciones.
"La primera palabra, que nadie pronuncie otro
nombre y encontrarán el rastro seguro, el final
prescrito".
Si esta es la noche, decidirá la experiencia:
el asedio comienza inexplicablemente
y alguien confiesa sus delaciones.
(La casa parece tan segura, y será la única razón
para abandonarla esta vez)

II
Palabras: en camino quien desciende y anuncia.
Palabras: esperando como una estación revisitada.
Las palabras en la boca de los sitiadores, que hacen
las paces a espaldas del gobierno.
Para cada gobierno un peldaño, y volver a empezar.
(Valgan los oficios que siembran el desconcierto)
El color local, la caridad de provincia,
el azoro de un delegado amenazante: no todo fluye, poeta.
La noche en la poesía regional es simplemente la queda.
La segunda citas, la segunda muerte, la primera
palabra
en su antigua voz.
¿Y quién cambia de parecer, sino el guarda?
Dócil, distanciada otra mujer se estremece.
Nadie necesita esta sorpresa.
No saber del cerco para hacer juego.
En alguna buharda quedan los retratos, las
estampas, las malas noticias.
A la mesa los hijos, las madres que les desconocen
las próximas víctimas.
Así saben cuan larga es la noche, y en la queda
madura el arrobamiento de quienes tardarán
en salir al ruedo.
Así valga el cántico en las afueras, un rumor
casi inaudible y que nadie confiesa.
Así, como un tácito sobresalto, el cántico
quedará en sus oídos,
hasta que llegue el nuevo día...
* Digo “por suerte”, entre otras cosas porque como dice Jorge Luís Arcos "...este grupo de poetas ostenta ya el raro privilegio de haber sido el más antologado en toda la historia de la poesía cubana", y otra colección de poemas de un grupo de autores de mi generación, no pasaría de ser una muestra (y la prueba) de mi estrecho criterio. Volveré sobre este tema en algún momento.

MANUEL SOSA: (Sancti Spíritus, 1967) Poeta. Licenciado en Lengua y Literatura Inglesa. Ha publicado varios libros de poesía entre los que recuerdo "Adviento para música eterna" (1991), y "Utopías del reino", Premio David´91. Reside en Atlanta, EUA.

Foto de archivo.

Nota: El texto tienen una disposición tipográfica que me es imposible reproducir exactamente dadas las limitaciones de este medio y la mías para usarlo. Espero sepan disculparme, sobre todo el autor.

lunes, 14 de abril de 2008

UNA SEGUNDA PALABRA

El poeta Manuel Sosa publica en su blog una reseña de mi poesía y dos textos de mi libro inédito “Las sucesivas puertas, el frágil aire eterno”. La primera palabra que me viene a la mente, como casi siempre que uno recibe un gesto amable o una muestra de afecto o consideración es “gracias”, pero en este caso hay una segunda palabra que puede significar lo mismo y trasciende la urbanidad que dicta el agradecimiento. Por este motivo redundo y digo ahora, para ser mas exacto, gracias "amigo".

http://www.lafincadesosa.blogspot.com/

MANUEL SOSA: (Sancti Spíritus, 1967) Poeta. Licenciado en Lengua y Literatura Inglesa. Ha publicado varios libros de poesía entre los que recuerdo "Adviento para música eterna" (1991), y "Utopías del reino", Premio David´91. Reside en Atlanta, EUA.

Foto cortesía de Estancia Cubana
http://blogs.periodistadigital.com/estanciacubana.php