sábado, 7 de enero de 2012

UN LIBRO, UN AMIGO Y DOS PREGUNTAS DE F. L. VIERA

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Arístides Vega es un gran amigo, parte de mí, un hermano. Por eso me siento libre de discrepar. Me envió el manuscrito de NO HAY QUE LLORAR (Ediciones La Memoria del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. La Habana, 2011) hace mucho tiempo y nunca le comenté nada sobre el libro. Tal vez fue el dolor que me causó leerlo, o la sospecha de que este proyecto suyo podría ser muy útil al régimen de Cuba cuando fuese preciso cerrar ese capítulo negro de nuestra historia. En ese momento no tenía título. El título me ha causado más dolor que el texto. Creo que es un libro valioso por razones muy diferentes.
Deberíamos tenerlo a mano siempre. Cuando nos olvidemos de las miserias que vivimos, cuando se nos olviden las lágrimas amargas que nos anegaron el pecho reducidos a la condición de bestias por el hambre, cuando sucumbamos a la tentación de recordar selectivamente, podríamos releerlo. Podríamos recordar la bondad del llanto. Podríamos obviar ese título (que quiero interpretar como irónico, aunque probablemente no lo sea), y llorar un poco, que nunca hace mal.
Sería como ofrendar unas cuantas lagrimas, agradecidos de no haber sido tocados por la supuesta “iluminación radiante” que emergió de la miseria de esta época. Pero, sobre todo, por no haber sido contaminados por la retórica deshumanizada que reduce a un intelectual al estado precario de decir (y peor aún, escribir) que del “tortuoso camino de esos años, de esos días terribles, henchidos de hambres y apagones, puede surgir, entonces, LA LUMINOSA LLAMA DE UN AMANECER en que hemos sido mejores y sinceros”.
Es como decir que el holocausto fue en parte bueno porque se escribió el Diario de Ana Frank o se filmó Sophie's Choice. Qué importancia tiene que un turista perverso te humille si tu país, tu gobierno, tu “Gobernante” (vieron, no dije dictador) te ha reducido a la condición de un buhonero, una rata. Pero nuestro Virgilio (López Lemus) escribía y nadie podía iluminarnos el camino, de círculo en círculo, a través del infierno que vivimos. No es casual que sea Odette Alonso, uno de los pocos autores incluidos en el libro que hoy vive en el extranjero, la única que menciona la palabra “dignidad”. De eso se trataba. Matar nuestra dignidad por hambre, reducir a cero toda capacidad de cuestionamiento, toda voluntad de asociación, toda posibilidad de un copycat de la debacle en Rusia y Europa Central.
De modo que responder a las pregunta de Viera es fácil. A quien le importa como lo pasaba la jerarquía nazi cuando ve las fotos de los campos de concentración de Theresienstadt o de Auschwitz-Birkenau. La segunda puede responderla este libro: un testimonio, un grupo de gente que habla de algo que pasó. Algo que además, si leemos el mensaje implícito en el titulo, “no hay que llorar”, porque (pueden tararearlo conmigo) “la vida (hoy, en Cuba) es un carnaval”. No, el “periodo especial” no es un intervalo de tiempo en que ocurrieron cosas que podemos testimoniar y borrón y cuenta nueva (léase hambre nueva). Es como los fusilamientos, las UMAP, “el pensamiento”, etc., una emfermedad que hizo metástasis y que morirá con nosotros.
El pueblo judío no pierde oportunidad alguna de mostrar a sus hijos y al mundo las imágenes del horror. Los cubanos servimos en una bandeja el olvido, lo comemos y se lo ponemos en la mesa a nuestros hijos. “Fue terrible pero me hizo crecer, me hizo ser mejor”, dicen. ¿Socialismo con Swing? ¿Hambre sublime? ¿Precariedad Gozosa? ¿Mis hijos deben pasar hambre para que sean mejores? ¿Deben ser condenados a peores miserias para que sean mejores que nosotros?
Racionalizar la miseria no puede conjurarla. Nos condenará a vivir en ella eternamente. Si ese es el saldo de estos testimonios, en que la mayoría se apresuran a cerrar su inventario de horrores con una línea en que concluyen cuan beneficioso fue para su crecimiento personal, hay demasiadas razones para estar llorando un tiempo largo, horas interminables.
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UN JUEGO EN LA NIEVE

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Cuan importante puede ser sitiar las torres,
tender una barrera a la inquietud de los arqueros
que punzan el costado más débil,
el sitio en que llevamos guardada la carta del adiós.
El guante de piel suave
o el guantelete frío de metal
han de cerrarse para conjurar el dolor,
el vacío repetido en la nieve,
la ausencia austral
en que nada importan los símbolos del triunfo o la derrota.
El guante de fina piel
dibujando escaques siempre blancos
en la fría nieve,
la mano golpeando el reloj, golpeando
el tiempo que habrá de transcurrir.
Cada día, ante los febriles ojos de todos
algo ha muerto y nadie puede sentirlo,
al levantarse del asiento todo habrá terminado.
Ha muerto un rey, no importa donde,
ha muerto un hombre en el doblez que oculta un sobre blanco;
ha muerto un hombre, no sobre la mesa en que se juega a la muerte,
no en el reloj que corta el aliento.
Los titulares son apenas heridas
de las que solo pueden ver la sangre delineando cifras, estadísticas.
Tras el vidrio que divide el antes y el después,
la inmensa soledad del ausente
y el curioso silencio
en que los vivos se sumergen para ocultar su más antiguo temor
ha comenzado la justa soñada con lo eterno.
El reloj es una maquinaria absurda,
aún el monograma, la corona ducal,
la cadena que une el repetido encuentro
y la despedida en que se hunden todos los navíos.
Solo, frente a la voluntad que siempre ha sido
una presencia póstuma
podrá extender los limites del juego, el numero de los caballos
y los lúgubres obispos ocultando largas espadas
bajo el paño sereno de la fe.
El tiempo no ha de importar,
no ha de importar la ausencia de la dama en el andén.
La nieve ha cubierto la calle,
la inmensa llanura en que los hombres
van al encuentro de su flecha, de la herida que no puede sangrar.
Van al encuentrode las heladas palabras que figuran una daga en la tarde.

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UN ESPEJO (y otros poemas) / Carlos Pintado

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UN ESPEJO
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Un espejo cambiante es toda vida.
Un espejo que a ciegas lanza un lento
reflejo de reflejos, un momento
en que algo se repite y ya se olvida.
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¿Por qué la sed no encuentra su perdida
transparencia en el agua o en el viento?
¿Quién osará copiar aquel sediento
fantasma que en el mar niega su huida?
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¿Tendrá todo reflejo? ¿Qué silencio
podrá copiar siquiera tu silencio?
¿El mar del tiempo quién podrá copiarlo?
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¿Y ese amor que nos llega sin llamarlo,
no será amor, quizás, de otros amores
o como el fuego, sueño de esplendores?
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HERMOSOS SON LOS CUERPOS QUE VIAJAN A LA MUERTE
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Hermosos son los cuerpos que viajan a la muerte.
Si una rosa cayera entre los dos,
si un pájaro volara seguro de su sombra,
si un hombre me esperara por las calles del sueño,
yo me iría también.
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Hermosos son los cuerpos que demoran el alba.
Quién justifica estas catedrales,
estas mesas que el fuego no consume,
estos dioses de polvo y agua muerta.
Quién golpea en las puertas, persistente,
seguro de su miedo o de su gloria.
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Que el estío demore la luz sobre esos cuerpos.
Que el espejo repita, insomne, sus contornos.
Que el agua santifique sus labios mientras beben.
Que la luz los persiga como un fuego en la noche.
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Hermosos son los cuerpos que viajan a la muerte.
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LA EPIFANIA
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....................................(Del Bosco)
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El pájaro posado en la ventana,
(O más bien en lo negro del cuadrado
para ser más exactos) qué hace allí.
¿Y aquellos dos señores, alejados
de todos y de todo, de qué hablan?
Y las bestias que están como no estando,
solas, en el establo, quejumbrosas,
qué milagro no entienden?
..................................................El paisaje,
en tanto, se oscurece o entra al sueño
de otro paisaje menos habitable.
Pero el pájaro sigue en la ventana
o en el cuadrado negro (que es lo mismo)
y los señores hablan muy distantes,
y las bestias persisten en ser bestias..
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EUCLID AVENUE

.La calle en donde tú y yo nos vemos,
guardará ese aire a ningún sitio,
a soledad tristísima o a muerte.
Yo buscaré tu huella en otros cuerpos,
el agua que en mi mano santifique
los bordes intangibles de la sed.
Sé que el dolor persiste
más allá de mis manos:
La calle permanece en su costumbre,
-al norte Lincoln Road, al sur la nada
de otras calles ajenas-;
sólo ella persiste
como el fantasma insomne de tus pasos.
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CARLOS PINTADO: (Cuba, 1974). Poeta y narrador. Recibió el Premio Internacional de Poesía Sant Jordi 2006 en España por su libro Autorretrato en azul. Jefe de redacción de la revista literaria La Zorra y El Cuervo. Ha publicado los libros El diablo en el Cuerpo (2005), Los bosques de Mortefontaine (Bluebird Editions, 2007) Habitación a oscuras (Vitruvio, Madrid, 2007) y el libro de ensayos y cuentos La Seducción del Minotauro (Islas Canarias, 2000). La editorial Bluebird Editions en los Estados Unidos publicó una antología de su poesía bajo el nombre de Los Nombres de la noche (Bluebird Editions, 2008). Su último libro, El azar y los tesoros fue finalista del premio Adonais, 2008 en España y será publicado por Editora del Sur, en Buenos Aires, Argentina. Textos suyos han sido traducidos al inglés, al alemán, al turco y al polaco, y han aparecido en las antologías Ante el espejo (Poesía Iberoamericana, Fundación Inquietud Europea, Madrid, 2008), Adiós (Madrid, 2006) Aldabonazo en Trocadero 162 (Ed. Aduana Vieja, Madrid, 2008) Una voz en el abismo (Perú, 2007) y en revistas de España, Turquía, México, Alemania, Perú, Argentina y Estados Unidos.
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viernes, 6 de enero de 2012

PASO EN LO ALTO (y otros poemas) / Aramis Quintero

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PASO EN LO ALTO

Firme paso en lo alto, desfiladero
que amo. Difícil, ciertamente, mas
no traicionero, sino acoge
mi pie, que cruza
el más amable y entregado a su hierba.
Hondo paso, reducida distancia:
el más amable cruce es el mío,
paso en lo alto que recorro y amo,
si por tan frágil, ofrecido,
por la distante, rechazada lejanía
que es valle o lago y al fin cercanos ojos.
Paso en lo alto, y yo me cruzo, y callas
Mientras algo más hondo que los dos, más fuerte,
calla o habla, es lo mismo, sobre nosotros, votiva hierba,
y es la distancia que no rindes ni rindo,
la distancia que ha ardido en esta suave oblación,
si enemiga y hermosa,
sacrificada, fiel, hermosa, desmentida por este
paso en lo alto, ofrecida feliz, violentada,
qué cruce es este en que hemos puesto piedra de fundación
amada más que la ciudad a que renuncias y renuncio
y amada más que todo
porque podemos removerla, volvernos
y llegarnos a este sitio y edificar de nuevo
y con los mismos nombres, en memoria de
conocidos lugares, repetir este gesto
de fundación, que es nuevo. Y otra vez,
paso en lo alto, tú sonríes.


CÁLIDA, SIMPLE FORMA
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Mis palabras se han vuelto suave escoria.
Un color va envolviéndolas,
y les va dando ese leve desprecio,
ese callado vencimiento
con que lo nuestro acaba y se olvida.
No tienen voz, se quedan
cada vez más donde las llama
su propio peso, su pobreza.
La poca luz en que estuvieron
-amigo fuego, mínimo-
era la de unas pocas manos
que las pasaban entre sí como el pan.

Cálida, simple forma
de estar aquí nosotros, con lo nuestro.
Y decir poco, apenas algo que ilumine
Brevemente la mesa, tan desnuda,
Y las manos, por un momento duraderas,
Sólo por un momento tan hondamente
Acompañadas.

Luego el pan, solo
se va secando y es barrido.


LA MORADA
.Un humo nuevo, todavía en la noche,
tiende su escala irreparable al viento.

Qué pocas tablas guardan este sitio.
Qué pocas tablas son el sitio
en que unas ascuas mínimas
quiebran el primer hueso
a la armazón dura y cerrada de la sombra.

Algo se quema entre esas tablas
con el pretexto ingenuo de la leche.
Otro animal, no ya la sombra,
deja su grasa en ese fuego y proyecta
su voz en las paredes, sus gestos,
y azota el techo con el lomo, y sale
lleno de avisos, deshaciéndose.

Acaso es nada ese animal, y nada
se quema en esas brasas: sólo
la leche puesta allí, que se quema
subiendo sola en su vasija.

Tras esas pocas tablas,
que en tanto sigan juntas son la casa del hombre.
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ARAMIS QUINTERO:
(Matanzas, 1948) Poeta, narrador y ensayista cubano. Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de La Habana. Ha trabajado como Asesor de Educación Artística del Ministerio de Educación de Cuba, profesor de Cultura Cubana e Historia del Arte, crítico de cine, y guionista y director artístico del grupo escénico cubano La Seña del Humor. Ha publicado varios libros de literatura para niños y jóvenes, así como libros de textos para la educación. Actualmente reside en Santiago de Chile, donde ofrece talleres de escritura literaria y cursos de capacitación para la animación a la lectura. Es miembro de la Corporación Lectura Viva (http://www.lecturaviva.cl/) Ha publicado siete libros de poesía: Diálogos. Poesía. Edit. Letras Cubanas. La Habana, 1981. Una forma de hablar. Poesía. Edic. Unión. La Habana, 1986. Cálida forma. Poesía. Edit. Letras Cubanas. La Habana, 1987. Como la noche incierta. Poesía (en colab. con L. Lorente). Edic. Matanzas. Matanzas, 1991. La sal estricta. Poesía. Edic. Unión. La Habana, 1996. Voz de la madera. Poesía. Edic. Capiro. Santa Clara (Cuba), 1999. Caza perdida. poesía. Edic. Unión. La Habana, 2006.
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jueves, 5 de enero de 2012

SITUACIÓN (y otros poemas) / Néstor Díaz de Villegas

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SITUACIÓN
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la calle se aleja en dirección NW, SW
tiene el ritmo del viento
aún dos palabras una detrás de otra
pueden lucir estética
mente bien pero no éstas
no hay rimas ni imágenes que valgan
describen tan clara, insuficientemente
tu situación que cualquiera diría
que estás perdido.
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BABEL.
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Ya estamos al pie de la torre
y yo te invito a entrar, a escalar
con estas palabras:
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Desde aquí podrás ver todos los reinos del mundo
y su gloria.

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Innúmeros esclavos de lenguas confundidas
en el trasiego desesperado descienden
cual desnudo precipitarse de sombras
en un vaso helado y transparente.
Vaso enhiesto hacia el cielo, de jade.
Arpegios y rumores en lenguas inaccesibles.
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¿Entramos?
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AURORA
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Arca nueva Tierra nueva
un nuevo despertar
un nuevo amanecer
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delante de los ojos la tierra sulfúrica
columnas de humo verde
el yunque terroso, el viento detenido
y el espacio
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(línea de oro
un hombro de marfil)
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el aliento escandaloso de un libro
mis deseos de ser bueno, buscar en el espacio
un tesoro:
el tesoro está escondido en algún confín del aire
existirá such a thing as a bad election?
¿habré escogido mal la ropa?
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¿estoy desnudo?
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LA CONDENA
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una mirada no cambia nada
es la única manera de decirlo.
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los impotentes gritan y no creen en nada
los ídolos se rompen solos
una aspirada más profunda en el
carbón de las venas te pone azul
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bajo el letrero del café.
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NÉSTOR DÍAZ DE VILLEGAS: (Cumanayagua, Cuba, 1956) Fue estudiante de arte, pasó por la cárcel, y vive desde 1979 en los Estados Unidos. En Cuba, a los dieciocho años un poema, "Oda a Carlos III", lo mandó a prisión y a los veintitrés esa misma sentencia le obligó a abandonar su país. Desde entonces ha vivido en los Estados Unidos. Aunque quizás sería más correcto decir que ha vivido entre Miami y Los Ángeles. En la actualidad reside en Los Ángeles, California. Ha publicado los libros de poesía: Canto de preparación (1982), La edad de piedra (1992), Vicio de Miami (1997), Anarquía en Disneylandia (1997), Confesiones del estrangulador de Flagler Street (1998), Héroes (1998) y Por el camino de Sade (2002)..
Ilustración: Maite Díaz, sobre una foto de Pedro Portal.
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miércoles, 4 de enero de 2012

MANDRÁGORA (y otros poemas) / Pedro Marqués de Armas

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(Mandrágora)
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En el borde interior de la frontera, que otros prefieren llamar callejón sin salida, —B. se mató.
Claro que todas las fronteras son mentales, y en el caso de B. mejor sería hablar de dos.
De modo que B. se mató entre el borde interior y la cresta de un pensamiento que ya no se le desviaba.
Para catapultarse, tomó aquellas raicillas de un alcaloide que había clasificado, y, echándose sobre el camastro de trozos fusiformes, al fin encontró lo que buscaba: calle de una sola dirección en la que todos los números están borrados, y los blancos pedúnculos mentales se desvanecen en una materia de sueño.
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CLARO DE BOSQUE (semiescrito)
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las puertas se abren hacia
dentro y
con horror infinito
hacia fuera los pensamientos
pienso
en una escritura intensidad
pero no es escritura la palabra exacta
(exacto es claro de bosque)
ni siquiera la que más se aproxima
ya que
ninguna palabra es tan intensa
para ser escrita
en el horror infinito de unos caracteres de tierra
el cerebro desenterrado
de esas tierras al margen y
sin embargo
en algún punto o claro de bosque
calculado
(en la cabeza)
aunque el término punto también inexacto
y aún, todavía las rayas excavan
cada uno de esos puntos dispersos
(pilar de lengua viva)
los caracteres se desprenden
al simple roce de las manos
así también la tierra
al borde de ciertos farallones o mantos de pizarra
ininterrumpidamente hacia
dentro y
con horror infinito
con (más) horror infinito hacia fuera luego
campos
cabezas
molinillos organillos en Mandelstam,
Nietzsche (¡que crujen!)
y ahora
en la nunca espectral y absorbente cabeza de este Bernhard
con intensidad cada vez más creciente
más sin salida
hacia dentro y
fuera
lo mismo hacia la intersección
entre una idea, clara
de suicidio (sostenida a lo largo
de una existencia todo ella entregada al suicidio)
y el acto
al abrirse la puerta en la sima
—sismática
con fondo de hueso gris y libre
de todo resto de tejido humano
«allende los humanos»
así en las minas al aire libre de Serra Pelada
400 kms al sur de Belén
donde los humanos
(moléculas rientes de negror corredizo)
han sustraído
en un corte sagital
la órbita de un ojo infinitamente horrible
semiescritos
emergen de la mina y
la tierra (pilar de lengua)
escala los bordes
reproducen el movimiento (ardoroso)
de la masa (de tierra)
que no va a ninguna parte
ningún pájaro atraviesa el aire libre
de estos yacimientos
el cielo ha perdido su convexidad característica
y, además
su oficioso —y noble— speculum
como si en estas minas de oro
400 kms al sur de Belén
se hubiera operado ya
en la intersección
el corte sagital del cerebro
de manera
que
la cabeza y el ojo
el ojo y la cabeza y
así los campus (de ojos) y los campus (de cabezas)
expresen la superficie
(ya,
exclusivamente
extirpada)
o sólo es,
exclusivamente,
el fondo de la mina
en uno y otro sentido no debemos ceder
en la intensidad
así Bernhard
con horror infinito
ante el claro.
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AUNQUE DISIMULADO
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aunque disimulado
por esa flor blanca
(plumeria)
que rendía su sombra
aunque disimulado
viste
en la techumbre de la nave
un hueco
y, alrededor
como dormida
la misma gente
(gente de 1844)
abriendo la tierra
con mandíbulas
reciamente
con el ángulo facial de Camper
y pensaste
un hueco
un hueco
un hueco
cuán profundo
aunque disimulado
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PEDRO MARQUÉS DE ARMAS: La Habana en 1965. Ha obtenido el Premio de Poesía Julián del Casal, de la UNEAC y el Premio de la Crítica. Integra el grupo Diáspora(s). Ha publicado: Fondo de ojo (1988), Los altos manicomios (1993), Fascículos sobre Lezama (1994) y Cabezas, 2002. Reside en Barcelona.
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martes, 3 de enero de 2012

THE POET DOG (y otros poemas) / Juan Carlos Valls

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THE POET DOG
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por su vida de perro
el poeta convierte en soles los días verdaderos.
es un sitio donde desfilan caras conocidas
la perra madre con su hueso de hombre
la raíz solitaria que alimenta
los círculos concéntricos
y su canción
ese aguanilebongó triste
tartamudeado en su memoria.
el oro no vive en sus colores
y quien lo mira piensa:
es un regalo del cielo su miseria.
sabe que no es ladrar su mejor suerte
y es que en verdad ni canta.
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lo que nos manipula
es que escupe a la cara con dulzor.
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LOS MUCHACHOS DE ORO
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en la ciudad de nadie
dos jóvenes dibujan la belleza
dos muchachos de oro imaginan el rumbo de las cosas.
la belleza es un duelo para ellos
una farsa en el aire
y aún así son fuertes impredecibles mansos.
los muchachos de oro
siembran en mí un silencio inacabado
un silencio de rosas
en el que veo nacer una grave columna
negándose a aguantar el falso techo falso.
veo morir sus flores
veo subir de nuevo a sus cabezas algo
es otro joven de oro
o es la ambigua humedad la que queda esperando
que no sea posible ese regreso frío
esa mueca de asco
esa orgía tan alta por la que estoy llorando.
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los muchachos se alejan y mientras pasan paso
son manzanas podridas son almendras que parto
son margaritas secas que por amar rechazo
será que soy tan viejo
y encuentro mal su ramo de rosas mal cortadas
o es que están desgajando mi corazón de esmalte
ridículo y cansado.
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en la ciudad de nadie casi me voy quedando
y aunque me duela vivo
aunque padezca me alzo
los muchachos de oro son perlas en mi espacio
son pájaros que admiro son ostras donde nazco
y aunque parezca torpe aunque parezca extraño
cortaría por ellos mi cabeza y mi mano
mis libros mi rareza
mi corazón que es algo.
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DE LA SINCERIDAD
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siempre supe que la sinceridad no era una flor
para llevar hermosamente en el pecho
sin embargo
envidiaba la amargura de esta noche sábado
en la que mancho el cuerpo
en la que soy la rosa negra de la ciudad
que hospeda y sobrecoge mis veintisiete años.
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cambiaba jazmines por noches como esas
afilaba mis brazos para atrapar
la corrupción soberbia del verano
pero he ahí que nunca fui dichoso
nunca el joven hermoso de los hermosos jóvenes
más bien cerré mi puerta
para evitar el hambre con que colmé mis sueños
y con que defendía esos años difíciles
que luego vi morir en noches como estas
en las que ser sincero puede costar
las tardes del olvido.
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ofrecía jazmines
pero a cambio encontré casas vacías
hombres vacíos que buscaban en mí
una pequeña muerte diaria y repentina
en la que recostar sus sueños a mis sueños
hombría contra sexo delirante.
siempre supe que la sinceridad no regiría mi destino
sin embargo reconozco a mi madre
clavando flores muertas en mis senos
destrozando las cartas con las que me decía
palabras duras y exactas para el vicio
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pero el hombre que soy
tiene miedo de su verdad difícil
y la extrañeza de no saber qué pájaro soltar
que canción para ensanchar su olvido
también está otro hombre
y descubro en vano que es hermoso
yo que casi me pierdo jugando a serle fiel
.yo que hice estos versos
después de abrir mi rosa casi cielo
estoy perdido
sigo ahogando jazmines sin conmover a nadie.
.el torpe
la rosa estrafalaria del verano
sigue buscando a alguien para el sueño
sigue estando en hoteles en pueblos en países
y la sinceridad sigue siendo aquel diálogo
con el que perseguir amores que terminan
como simples jazmines en el pecho.
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UNA DULZURA IMPLÍCITA
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hay una dulzura implícita
en el hombre que pasea a su perro
son idénticos modos de pernoctar
en los recovecos de la memoria
en mis cuatro caminos
y en mi sola cabeza trunca de soledad.
a quién le importa
mi luna llena y metafórica
el vicio de animal
el sueño de animal
la vieja herida injusta y necesaria
para que yo aprendiera que un perro es una mancha
hasta en el corazón de un niño.
eso soy
un perro desde el hocico tibio
hasta mi rabia peligrosa.
.son días de no sentir
el manotazo de una palabra
de no despertar en medio de la noche
con el graznido metafísico de un pájaro
de no padecer el amor
como ordenan las escrituras.
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creí tener tiempo para limpiar
lo que ensucia la memoria
pero el agua desterró la espuma de mi boca
y a cambio de la continuidad
le dio a mis manos un olor seco
y un chirrido mecánico
mis manos
único sitio que desconozco
la única herramienta
que se convierte en osamenta de la noche.
.hay una dulzura implícita
en el hombre que pasea a su perro.
quién lleva a quien.
quién escribe.
quién ladra.

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JUAN CARLOS VALLS: (Güines, La Habana, 1965) Su obra literaria ha sido galardonada con el Premio David (Cuba, 1991), el Premio Pinos Nuevos (Cuba, 1994), y el Premio ORIPPO (España, 1995), Entre otros. Reside en Miami, Estados Unidos. Ha publicado los libros De cómo en la estación de un pueblo el pretexto del viaje son las bestias (1991), Los animales del corazón (1994), Los días de la pérdida (1995), Conversaciones con la gloria (1995), Yerbas en el búcaro rojo (1996), La soberanía del deseo (2000), y La ventana doméstica (2008).
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lunes, 2 de enero de 2012

EL COMPAÑERO “ESCRITOR”: Antonio Rodríguez Salvador

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El "compañero", personaje que goza de una larga prosapia en la isla, en su modalidad “escritor” adquiere connotaciones especiales. Su desempeño, aunque correcto, utilitario, resulta regularmente inefectivo en la “batalla de ideas". Su discurso sucumbe ante una ridiculez esencial, equiparable sólo a su gusto para escoger traje y corbata, que sus enemigos ideológicos tienden a achacar maliciosamente a su supuesto reclutamiento entre los peores “talleristas municipales” de Sancti Spíritus. Para conocerlo mejor, haga CLICK en la foto.
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domingo, 1 de enero de 2012

EL CORNUDO IDEOLOGICO: Ángel Martínez Niubó

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La sociedad cubana actual ha engendrado un grupo de personajes que tipifican, como “el gallego", “la mulata” o “el negrito” del teatro vernáculo, algunos sectores de ella. Este es uno, entre los muchos que trataré de ir mostrándoles en los días que vendrán. Para conocerlo mejor, haga CLICK en la foto.
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CERRAR CICLOS

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Por Elizabeth Quintana.


Leo despacio las diferentes reflexiones que propician las fechas especiales. Selecciono las recurrentes. Una podría ser la temporalidad, sólo tangible a través del recuento de las emociones que soportan el peso de lo común; otra es la emoción per se o la emoción como esa guía que dimensiona el afecto, lo polariza. Lo cierto es que a través del tiempo hemos necesitado cerrar ciclos, y todo ciclo humano a cerrar es un acontecimiento análogo al ciclo de vida, tiene la certeza de lo perecedero, de que mañana estaremos allí, re-iniciándonos. Es esta circunstancia, en especial, la que bordea los onomásticos, los finales de año, los días en que se reconocen nuestros padres. No obstante, un halo gris bordea el cierre, es ese nuestro pequeño duelo, el duelo que todo mortal hace, mientras espera.
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