viernes, 9 de octubre de 2009

VITIER: LOS OJOS DE LA POESIA

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Por Norge Espinosa.
.La muerte de Cintio Vitier añade al estado actual de las letras cubanas una nueva nota pesarosa. Si bien elevado desde hace ya mucho a una categoría sagrada, y poco dado a frecuentar espacios de confraternidad donde no se le exigiera aparecer como vocero de un Martí conectado a los preceptos de la Cuba post-59, su pérdida deja un espacio vacío que, más allá del lugar común, ningún autor de la Isla puede hoy discutirle. Habrá que agradecerle su empeño en construir una especie de pequeño canon, una búsqueda que funcionara como interrogante progresiva a través de su poética como imagen del país. Y también el que haya imaginado un mapa sobre el mapa: una nación letrada desde los versos que seleccionó en apretada y discutible escala, para procurarnos una dignidad. Me atrevo a sumarle un elogio que puede devenir incómodo. De los nombres de su generación, de la posibilidad literaria de quienes integran su estirpe, acaso sea él, entre todos, el autor con el que más provecho se puede debatir. Debatir: no discutir provocativamente: eso es territorio de Piñera. La lectura de “Lo cubano en la poesía” arrancará, en el lector no ingenuo, estados de ánimo capaces de extender esas páginas hasta las interrogantes que el poeta cubano aún no responde, o demora en articular bajo circunstancias diferentes a las de aquel 1957 para encontrar otro espejo. Admiradores o quejosos de su cartografía, estamos condenados a tenerlo en cuenta, así sea para rebatirle sus excesos. Eso hará de este hombre un clásico, al menos dentro del mapa que él mismo profetizó. Hoy, resulta arduo creer que "la poesía va iluminando al país". Y su poesía, al menos para mí, se demora en ofrecerme fragmentos que pueda recordar amablemente. Me excuso para no opinar sobre sus novelas: puede hallarse en la literatura cubana ejemplos más evidentes del aburrimiento que puede ser, para algunos, la biografía disfrazada de fábula trascendente. Una mano ávida hurgará en las diferencias que tuvo con sus amigos de generación (el mito de la amistad inquebrantable con Lezama tiene altas y bajas: en el último número de “Espuela de plata”, recuérdese, ya Cinthio Vitier no aparece entre "los que aconsejan"), para calibrar las humanidades que a ratos se nos esconden en el sopor de tanta espiritualidad. Y tendremos, también, que reconocerlo en el pontífice que organizó un culto lezamiano, de tal poderío que no pocos, aún hoy, creen ver y entender al Maestro a través de esos ojos. En los últimos años, Vitier predijo un rumbo asombroso para ese sol del mundo moral. Quiso ver encarnada su profecía, y al palparla en otra realidad, destruyó parte de esa premonición. Que aún perdure otra parte de su ensueño es también prueba de su trascendencia, más allá de las coyunturas. Quiso la suerte que no me encontrara en La Habana durante los días que rondaron su sepelio. La doble distancia que sentí ante lo noticia me ha devuelto a pensar sobre sus libros, sobre los escasos encuentros en que coincidimos, sobre la tarde en la cual le pedí que estampara su firma en una edición de sus traducciones de Rimbaud. También a través de esos ojos leemos a Rimbaud. El fue, durante un tiempo que acaso no termina, los ojos de la poesía cubana. Que nos guíe este recuerdo mientras seguimos avanzando sobre el mapa.

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Nota: Agradecemos al poeta y dramaturgo Norge Espinosa la amabilidad de estas palabras..Norge Espinosa: Santa Clara, 1971. Graduado de la Escuela Nacional de Teatro en 1992. Como dramaturgo ha estrenado Los músicos volantes (Teatro de los Elementos, 1992), Sarah´s (Teatro El Público, 1995), Sácame del apuro (Teatro Pálpito, 1997), En un retablo viejo (Teatro de las Estaciones, 2001), e Ícaros (Teatro El Público, 2003). Ha publicado Las breves tribulaciones (Ediciones Capiro 1993), Cartas a Theo (Ediciones Vigía, 1990), Los pequeños prodigios (Gente Nueva, 1996), Las estrategias del páramo (Ediciones Unión, 2000), Carlos Díaz: Teatro El Público: la trilogía interminable (Editorial Abril, 2001), Romanza del Lirio (Ediciones Sed de Belleza, 2003), y La virgencita de bronce (Ediciones Alarcos, 2004)
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jueves, 8 de octubre de 2009

COMO MURCIÉLAGOS / AGUSTÍN LABRADA

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Salen de alguna grieta los rencores,
como dardos que ciñen
toda constelación al polvo,
y nos hincan
rumores de venganza entre la niebla.

En sucesivas espirales su aridez
devasta los cercados
que a esa estirpe oponemos
cuando agónico el mundo
nos descubre algún borde para la fantasía.

Vienen como murciélagos
marcando latitudes con su aullido,
para nombrar del barro
sólo su imagen turbia,
donde nunca crecerán los girasoles.

Si no los sé bordear,
si me dominan,
si envejecen así,
¿qué vitral construiré para mi hijo,
qué árbol sin invierno en su mirada?
AGUSTÍN LABRADA AGUILERA (Holguín, Cuba, 1964). Estudió literatura en el Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona” de Cuba y ciencias de la comunicación en la Universidad Interamericana para el Desarrollo de México. Desde 1992 reside en México.
Es autor de los poemarios La soledad se hizo relámpago (1987), Viajero del asombro (1991, 1995 y 1997) y La vasta lejanía (2000 y 2005); las selecciones antológicas de poesía cubana: Cuatro muchachas violadas por los ángeles (1989) y Jugando a juegos prohibidos (1992); y los libros de periodismo cultural Palabra de la frontera (1995), Más se perdió en la guerra (2000) y Un paseo por el Paraíso (2006).

martes, 6 de octubre de 2009

LOS POEMAS DE NADIE / RITA MARTÍN

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De su libro inédito Los poemas de nadie (1994‐2004), Rita Martín nos ha permitido publicar estos textos que sustentan, particularmente, su visión de la escritura.

TODO ESTÁ escrito.
Pero todo transcurre
De otro modo.
Y siempre ha sido
De modo donde la Escritura
Es del Todo Inexistente.
Si al menos creyera en el desastre
De la escritura. Si al menos
En la escritura.
Si al menos en el desastre,
Hijo mío, si al menos
En el hijo
Yo, la madre.

NADA como el papel
Sin escritura ni memoria.
Nada como las líneas
Trazadas para no decir nada.
Todo hacia un fondo
Donde la lluvia clama
Por el origen
De su natura descompuesta.
Ella tan transparente
Tan prístina virgen
Sobre nuestras cabezas.
Relámpagos que traza
Burlándose
Táctil de podredumbre.
Pobrecita la lluvia, pobrecita.


MOTIVOS PERSONALES.Para que no se pudrieran los versos
Como se pudre el ser
Escribí sobre el amor. Sobre el amor
De nuevo. Esa palabra, extraña
A los sentidos de lo humano, esa palabra
Ceniza, escarcha, mito.
Pero el poeta nunca es previsible:
Los versos se pudren sin remedio.


PALABRA DE ESTE TIEMPO
.Estos versos
Que nada significan
Han sido escritos
Dentro de una época
Donde la palabra
Adquiere
Sus dúctiles formas
Dentro de la Nada.
Escritos de una tarde
Testificante
Sólo del ojo que no ve.
Otra tarde
De similar
Juego escribe otra palabra.
Pero este lenguaje
Que ahora se ofrece
No fue ni tan siquiera
La provocación de la tarde
Sino del sueño
Y del juego exorcizante
De mi amante. O de una tarde,
Es decir, de otra tarde.
.RITA MARTÍN: La Habana, Cuba. Poeta, narradora e investigadora literaria. Es Licenciada en Filología (Universidad de La Habana), tiene una Maestría en Español y Estudios Latinoamericanos (Universidad Atlántica de la Florida) y un Doctorado en Filosofía y Lenguas Romances (Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill), donde recibió la distinción Dana Drake Summer Dissertation Fellowship. En la actualidad se desempeña como profesora de lengua española, cultura y literatura latinoamericanas en la Universidad de Radford, en Virginia.
Ha publicado los poemarios: El cuerpo de su ausencia (Letras Cubanas, 1991), Estación en el mar (Ediciones Extramuros, 1992) y Tocada por el astro (La Torre de Papel, 2006). En el 2003 publicó su libro de cuentos Sin perro y sin Penélope (Ediciones Universal). Como editora ─junto a Ana Rosa Núñez y Lesbia Varona─ publicó la Edición Homenaje a Eugenio Florit (Ediciones Universal, 2000).
Aparecerán, en breve, la edición crítica de Emilio Ballagas (ensayos) y Virgilio Piñera o la poética de las destrucciones.

viernes, 2 de octubre de 2009

CINTIO VITIER (1921-2009) E.P.D. III

.Ha muerto Cintio Vitier, uno de esos pocos seres humanos que nos han enseñado a ver, a querer y a estar orgullosos de esa Patria que ni los ajenos pasaportes pueden ocultar. No solo mediante sus magníficos ensayos sobre José Martí, la labor del grupo Orígenes, la obra de Lezama Lima y la poesía cubana, sino también mediante su propia vida dedicada al estudio y a la poesía, pude “ver” felizmente, desde muy joven, esa Patria ideal cuya conformación como Nación “con todos y para el bien de todos” tanto ha trastabillado en otros cotos de cuestionable realeza. La muerte de Cintio no es luto solo para su familia y seres queridos, sino para todos los cubanos —aunque quizá algunos, priorizando lo que nos divide en vez de lo que nos une, no lo reconozcan así— y para esa alcanzada y hermosa Patria que desde la letra tan bien advierte su difícil ser nacional.
.Jesús J. Barquet.……………………………………………………
Cintio Vitier Bolaños (1921-2009) ha cumplido su fecundo ciclo vital.
La obra fundadora de Vitier, uno de los más esclarecidos críticos e historiadores de la poesía cubana; también poeta, ensayista, narrador, constituye uno de los grandes patrimonios de la cultura cubana. Para legos y letrados, para todos los que alguna vez nos hemos preguntado sobre la condición insonsable de la Isla Infinita, Cintio es maestro generoso e iluminado. Asentado en una tradición viva, desde el saber paternal de Medardo Vitier, hasta el convivio fabuloso con Casal y Lezama, con Rimbaud y los poetas jóvenes de su momento, bajo la sombra tutelar de Martí, Vitier nos ha permitido asomarnos al cosmos poético que nos forma en nuestra inconstancia. De este modo, en su quehacer se enlazan los versos de Silvestre de Balboa, que con sabiduría leyera, las hirsutas o sencillas rimas martianas, los oscuros esplendores de Eliseo, la opulenta imago lezaminana, todos dialogando poéticamente en cubano.
Así lo imagino ahora, en una conversación sabia y prudente, saboreando ascéticamente cada palabra, entre saberes, ironías e intuiciones, polemizando con el fuego...
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Aimé G. Bolaños..

CINTIO VITIER (1921-2009) E.P.D. II

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Yo conocí a Cintio, una tarde de los años sesenta, cuando él y Fina trabajaban en la Biblioteca Nacional. Fui con Emilio de Armas. Estábamos en los primeros años de la carrera de Letras, escribíamos poesía, y hablar con Cintio y Fina era una de las mejores cosas que podían pasarnos. Fuimos muchas veces. En esas tardes conocimos también a Eliseo Diego, a Octavio Smith, a Roberto Friol, a Paco Chavarri, todos amigos de ellos. El atrevimiento estudiantil, y la generosidad de Cintio y Fina, nos movían a mostrarles unos poemas que, salvo alguna excepción, ya no mostraremos a nadie. En uno de mis poemas estaba la poesía, creyó Cintio, e hizo que Samuel Feijóo lo publicara en su revista Signos. Fue mi primera publicación. El elogio de alguien como Cintio me halagaba, pero también me aplastaba, y quizás por ello Fina me vio “rostro de muerto”, como dice en un poema de Visitaciones. Todavía conservo —es una de mis pocas reliquias— un ejemplar de 50 años de poesía cubana dedicado por Cintio a Emilio y a mí (no recuerdo cómo hice para que fuese yo y no Emilio quien se quedara con el libro).
Estar en los inicios de un camino con el que nos hacíamos ilusiones, y encontrar acogida en quienes eran grandes figuras de la cultura del país —y con las que ya reconocíamos en nosotros afinidad—, era una gloria. Esas tardes en la Biblioteca eran una gloria. También los visitamos una noche, Emilio, Raúl Hernández y yo, en su casa de La Víbora. Fue una noche especialmente oscura, porque en esos días Cintio y Fina habían sido absurdamente separados de su puesto al frente de la Sala Martí de la Biblioteca. Al despedirnos Cintio, con una sonrisa, nos dijo: “Animo, muchachos, que yo estoy hecho polvo”.
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Aramís Quintero.
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Desde la terraza de la Casa del Escritor de Matanzas observábamos como Cintio, Fina y Carilda, aprovechando un intermedio de no recuerdo que evento, conversaban animadamente a orillas del rio San Juan, a la vista del puente de Tirry, mientras daban un lento paseo que los hizo detenerse en lo que se conocía como “parque de los chivos”, en la confluencia de las calles Rio y Narváez.
Nos divertíamos simulando adivinar o leer en sus labios la sublime conversación. El poeta Roberto Méndez, ingenioso y con esa especial admiración que lo hace hoy uno de los más serios y conocedores estudiosos de la poesía de Cintio, pone en su boca y en la de Fina estos versos, aprovechando que ambos hablan y Carilda les escucha en silencio.
Todo en Matanzas era igual a París… -dice Cintio.
…por los menos a escala de crepúsculo. –le interrumpe aclaratoria Fina– no hay que exagerar.
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Heriberto Hernández.
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Hablé con Cintio y Fina dos o tres veces. Los recuerdo de visita en Sancti Spiritus, en un homenaje que les hicieron, y cómo resistieron una lectura de poetas jóvenes, entre ellos mi amigo Héctor Miranda y yo. Luego de la lectura se nos acercaron en la calle, y nos hicieron unas cuantas preguntas. Cintio era muy generoso, y quería saber un poco más sobre nuestras personas. Aparentemente, detectaron mucho desaliento en lo que escucharon de aquel par de tipos desgarbados y con facha de trashumantes. Y precisamente quería darnos aliento. Pese a que yo no compartía sus afanes teleológicos, fue muy gratificante comprobar su sencillez y bondad personal y poder compartir con ellos aquella vez. Creo que Fina me dijo que habían pasado parte de su luna de miel en Sancti Spiritus y que siempre les alegraba regresar. No recuerdo con exactitud ahora. Es cierto que me sentí defraudado muchas veces con las posiciones políticas de Cintio, pero su obra crítica sigue siendo referencial para entender la poesía cubana. Que descanse en paz.
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Manuel Sosa.
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Creo que es una suerte para los cubanos. Cintio y Fina, una suerte, desde la sabiduría y la belleza de su obra. Recuerdo cuanto me alumbró, en mis primeros pasos intentando escribir, su libro Lo Cubano en la Poesía. Descanse en paz.

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Juan Carlos Recio.……………………………………………………….
Creo sinceramente que la pérdida de Cintio es verdaderamente sensible para la cultura cubana, aunque los años justifiquen tal desaparición. Cintio es acreedor de una obra de dimensiones inconmensurables, como poeta y como investigador. Solamente su acercamiento a la obra de Martí lo haría grande.
Pero al intelectual que de alguna manera simboliza la fuerza creadora de una generación, se une la personalidad de un hombre bueno. Fue una de esas personas que pasó por la vida para dejar recuerdos gratos y de respeto a quienes tuvimos el privilegio de conocerle. Lamentable pérdida, porque era lindo contar con su presencia física, pero a no dudar, seguirá siendo una luz en la cultura cubana.
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Rafael Carralero.……………………………………………………….
Camino de la oficina quedé atrapado en la encerrona de la hora pico. Como era obvio que no nos moveríamos en un buen rato, le eché mano al BlackBerry para ir leyendo los correos. En el Gmail tenía el aviso de que Sigfredo Ariel me había enviado un mensaje al Facebook. Era algo muy escueto: “Cami: Me acaban de decir que hace unas horas murió Cintio. Un abrazo, Sigfre”.
La enorme fila de carros permaneció inmóvil por mucho más tiempo, el suficiente como para poder repasar algunos momentos de aquella época en que descubrí que Cintio Vitier y Fina García Marruz eran nuestros vecinos. A esa cercanía le debo muchas tardes de larguísimas conversaciones y la publicación de mi primer libro de poemas.
No puedo decir que sostuve una relación intelectual con Cintio y con Fina, hablábamos de literatura cuando ya todos los temas de la vida cotidiana estaban zanjados. Llegamos a tener una complicidad muy familiar y creo que mi hija Ana Rosario fue la que más provecho le sacó a eso, porque descubrió a José Martí con ellos de intermediarios.
Recuerdo que una vez hicimos una cola de más de tres horas en la pescadería. Fue unos días después de la muerte de Gastón Baquero y aprovechamos aquella larga espera para que Cintio reconstruyera los momentos que él recordaba con más cariño de su amistad con el poeta de Banes. Pero aquel ejercicio de la memoria no le impedía estar atento a otras conversaciones que sucedía a nuestro alrededor. Poco después, escribió un poema muy lúdico sobre eso.
Junto a Cintio y Fina, también, crucé por primera vez la raya roja del aeropuerto de Rancho Boyeros. Descubrir Madrid con ellos, fue casi avasallador para un guajirito que nunca había viajado. Pero si tuviera que elegir un sitio donde volverme a reunir con ellos, escogería cualquier lugar de la vida cotidiana. Ahí los poetas suelen ser más reveladores que en la mayoría de sus versos, aun cuando ellos sean parte de una obra insustituible.
Así recordaré a Cintio, en la cola de la pescadería, rodeados por una Habana que él disfrutaba como un niño que está a punto de hacer una nueva trastada.
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Camilo Venegas.……………………………………………………….
Estamos muy conmovidos por la desaparición del maestro Vitier y dudo que de ninguna manera su ausencia vaya a pasar desapercibida. Su obra comprende una de las grandes voces poéticas de nuestra lengua, una mirada de alcance continental, especialmente importante en relación a sus estudios sobre José Martí. Esos fueron justamente los méritos por los que se le dio el Premio Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y del Caribe en 2002. Durante su visita a Guadalajara el maestro Vitier demostró una calidez extraordinaria hacia los mexicanos, y en su discurso de recepción recordó una anécdota de su niñez que me parece muy linda y creo que justamente resume ese tono de cercanía que marcó su estancia. La anécdota la contó así:
"A mis siete u ocho años tuvo lugar en el patio provinciano de mi casa en Matanzas un insólito acontecimiento. Horas antes mi madre me había dado un lienzo blanco para que lo llevara a mi maestro de pintura y allí él estampara la bandera mexicana. Dada la urgencia del encargo, mi maestro utilizó los relieves de un sillón de mimbre para simular las plumas del águila. Muy contento volví corriendo por las calles de Matanzas, agitando al aire la preciosa bandera. Ya de noche, entraban los últimos invitados. En un extremo de la mesa, bajo las estrellas, mi padre, pálido de emoción, se preparaba para dedicar aquella cena al señor que en el otro extremo guardaba un grave silencio. Oí el nombre de José Vasconcelos, símbolo entonces de la Revolución Mexicana. Años después devoré todos sus libros a mi alcance. Hoy les traigo también a ustedes, no por ser invisible menos real, aquella bandera infantil".
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Myriam Vidriales.
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jueves, 1 de octubre de 2009

CINTIO VITIER (1921-2009) E.P.D.

.DEMOLICIÓN

Al fin se consumó, después
de tantas perfecciones tan equívocas,
de tanta precaución y cálculo, probando
que nada fuera inútil, ni lo nimio,
ni los más delicados pulimentos:
al fin se consumó lo improyectado
por la mano, al revés de la materia.
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La mano reconoce que otra mano
más poderosa hay en la materia,
otro proyecto inverso, otra escultura
abierta al desgarrón que nos genera,
el ojo reventado de la forma,
el descoyuntamiento crucifixo,
el boquete sediento de la luz
manando los destrozos
de una extraña alegría.
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CINTIO VITIER: Nació en, Cayo Hueso, La Florida, el 25 de septiembre de 1921. Su padre fue el ensayista y educador Medardo Vitier. Graduado de Doctor en leyes. En 1938 publicó su primer libro, Poemas, con una presentación de Juan Ramón Jiménez. Junto a su esposa Fina García Marruz, perteneció al grupo de poetas que hizo la revista Orígenes (1944-1956). Fue profesor en la Escuela Normal para Maestros de La Habana y en la Universidad Central de las Villas. De 1962 a 1977 fue investigador literario en la Biblioteca Nacional "José Martí". Dirigió la edición crítica de las Obras completas de Martí en el Centro de Estudios Martianos hasta 1987 y la edición crítica de Paradiso, de José Lezama Lima (Madrid, Colección Archivos, 1988). Traducido a varios idiomas. Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1988, también le fue conferido el Premio "Juan Rulfo" correspondiente al año 2002. Presidió el Centro de Estudios Martianos. Falleció hoy en la ciudad de La Habana, según me comentara el escritor Jorge Ferrer y he confirmado en la página de Prensa Latina.

PORTADORAS DE AGUA / THOMAS BOBERG

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BUSCANDO AGUA

Exigimos y exigimos lo más grande En la incertidumbre
flota nuestro motivo
Abajo se apresuran No los reconocemos y sin embargo somos nosotros
Sólo el tiempo es meta y huye
como agua entre los dedos buscamos no lo encontramos
pues la tierra en sal se ha tornado
Quién conoce la fuerza Allí estoy yo
frío como una lámpara Ardo
busqué en los rincones más allá del tiempo y la vergüenza
empujó puentes hacia el mar
Negros mastines jadean en los tejados Las casas son féretros
de cristal Huyo
Van en grupos buscando agua
Van en grupos llevando la muerte a las puertas
La tierra estuvo girando, se encontró a sí misma, plana
como un ojo
allanada Baila
Llegan con baldes de lata y plástico
Buscan agua no la encuentran
Ni siquiera creímos en la muerte
Y si alguien quisiera la alegría, entonces mira...
Mis huesos surgen por todos lados
como lo gótico, monstruosa es la belleza, pero no hay lugar Marea
Me incliné hacia el cardo de la estrella
Miré a todas partes era tarde
Están afuera
No tocan las puertas
Buscan hierba no la encuentran


NADA

Aquí se respira con el terror
bajo la piel
Ya no hay tiempo para captar
la diferencia
entre lo que cae
y lo que permanece
entre la herramienta
y la víctima

Aquí cualquier cosa puede suceder
un pulmón revienta
un zócalo se hace añicos
bajo el busto enorme de la luz
una conspiración
que horada el nervio
del corazón
y los días pasan
digo yo
como humanos reflejos
parten
van por el mundo en ruinas
farfullando, silbando
porque aquí cualquier cosa puede suceder
y sin embargo nada sucede

Estoy tendido
aquí cerca de la tumba
en el horizonte su labio
ardiente
donde el fuego se eleva
cerca del mar
está mi sueño
más ligero
que el vuelo del ala
voy
con los pies en el tiempo
por blancas y extensas playas

Por la orilla voy
por la orilla de la palabra
el filo
una caída
en donde me enredo
la frase y yo
somos un camino que se precipita
abajo en la tiniebla
somos un abrazo que agota
que devora la noche
por las blancas y extensas playas
de la nada


LA TINIEBLA

No te apoyes en la tiniebla, ella vendrá
vendrá como un estallido de algodón, un pecho fustigado
que en silencio se quiebra en lo más recóndito de la habitación
donde ni siquiera los dientes brillan
No me avergüences porque creí
creí que nunca
perdería mis ojos en la tiniebla
Es más recia que la palabra NO, más larga que TODO
y no hay mar que pueda ahogarla
Pero la tiniebla, déjala, déjalo todo y vete, vete hasta que
encuentres su doble, el sol
La tiniebla es un caballo reventado
La lengua está seca de tanta sordera
Soñamos con corceles de nieve


De su libro Portadoras de agua (1993)
Traducción de Renato Sandoval y el autor.

THOMAS BOBERG (1960) es uno de los poetas más destacados de Dinamarca, situándose dentro de una brillante tradición lírica que va desde Jens Peter Jacobsen hasta Henrik Nordbrandt, pasando por J.V. Jensen, Ole Sarvig, Jens August Schade, Paul La Cour y Gustaf Munch-Petersen. Boberg publicó su primer libro a los 24 años, al que le siguieron nueve poemarios más, el último de los cuales se titula Under hundestjernen (Bajo la Constelación del Can, 1997). Ha escrito, además, dos memorias de viaje: SØlvtraden (El hilo de plata, 1996) y Americas (1999), por el que fuera no-minado al importante Premio Nórdico de Literatura. Los poemas que presentamos pertenecen al libro Portadoras de agua (Lima, Editorial Nido de Cuervos, 1993).

lunes, 28 de septiembre de 2009

INVITACIÓN

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miércoles, 23 de septiembre de 2009

ACUSE DE RECIBO

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Un amigo y amante de la literatura, que trabaja como asistente en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, donde está… (mejor no hablemos de eso que no viene al caso), me ha enviado este soneto. Me cuenta que su autor se hace llamar Miguel de Cervantes y que está allí desde principio de la década de los noventa, recluido por su evidente enajenación. En su historia clínica se apunta que escribe unos "poemas muy extraños", y que "no tiene conexión alguna con la realidad".

DIÁLOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE.Por Miguel de Cervantes
.-¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
-Porque nunca se come, y se trabaja.
-Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?
-No me deja mi amo ni un bocado.
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-Anda, señor que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
-Asno se es de la cuna a la mortaja.
¿Queréislo ver? Miradlo enamorado.
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-¿Es necedad amar? -No es gran prudencia.
-Metafísico estáis. -Es que no como.
-Quejaos del escudero. -No es bastante.
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¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
si el amo y escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante?
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domingo, 20 de septiembre de 2009

JUEGO A DOS BANDAS

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La dictadura cubana, cuando lo precisa, paga bien. Compra lo que necesita y paga por ello el precio del mercado. Juanes sabe venderse, sabe subir sus bonos. En este caso puso su precio, lo sostuvo hasta donde era conveniente y cedió lo justo para que no se abortara la negociación de un concierto en que ya había invertido demasiado capital publicitario. En su conducta no hay sorpresas posibles. En Juanes y sus supuestas “buenas intenciones” no hay margen de error. Juanes hizo todo lo necesario para legitimarse a ambos lados de la mesa y luego recoger concienzudamente los frutos.
Nada nuevo, marketing básico anegado de la precariedad ética que le es natural. Como un buen comerciante cedió hasta que obtuvo todo lo que quería. Consumado el hecho, cosechadas miles de horas y páginas de publicidad a escala global, por unos míseros trescientos mil dólares, que en el peor de los caso pagó él sólo, desliza de un modo ladino, con una calculada moderación que pudiera achacarse posteriormente a la emoción si fuese necesario, un raquítico reclamo de libertad para Cuba y una frase claramente destinada a los compradores de discos de Miami: “por una sola familia cubana”.
La dictadura corrió el riesgo y logró lo que quería. Juanes venderá miles de discos y seguirá adelante con su negocio paralelo de enlatar paz, amor y otras conservas. El pueblo de Cuba volverá a la oscuridad de su existencia, y el pueblo de Colombia pagará la escaramuza de Juanes, su cobarde desafío público al gobierno cubano, su juego a dos bandas entre La Habana y Miami, con diez secuestrados en la selva por cada preso político cubano. Colombia pagará los devaneos de su hijo ilustre con la dictadura castrista, con otros diez lustros de guerrillas en la selva izando las banderas de la paz de Juanes.
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