domingo, 6 de septiembre de 2009

EL BIBLIOTECARIO DEL INFIERNO

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Una linda foto junto a su hija Yanira Marimón.
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..................................Luis Marimón, es quizá el último heredero de esa
..................................rara estirpe de poetas que forman una leyenda.
..............................................René Suárez.
.Nos conocíamos de coincidir en la “Casa del Escritor", donde Alfredo Zaldivar creara las míticas “Ediciones Vigía", o en “El Parnaso", sitio donde se tomaba té helado con limón y se conversaba sin límite de tiempo en la Matanzas de los ochenta. Vivía yo en mi primera casita, en la esquina de Velarde y Ayuntamiento, en medio del barrio “La marina”, y era usual verle bajar desbocado, vidriosos los ojos anegados de un llanto impenitente que tal vez nunca lo fue del todo. La imagen era la misma a cualquier hora del día, descendía la pendiente de Ayuntamiento, desde el “Parque de la Libertad” hacia “El Pon-pon", donde estaba su casa. En algún momento que no logro precisar, después de algunos encuentros casuales, se percató de que éramos vecinos y no tardaron en sucederse frecuentes visitas, casi siempre inoportunas y en horarios poco apropiados. Yo era en esa época más intolerante que hoy con la ebriedad y por más poeta que fuera, me resultaba difícil ser amable. Un día su indolencia rebasó mi paciencia y además de no invitarle a pasar le dije claramente que no viniera nunca más en ese estado a mi casa. Entre sorprendido y molesto se alejó unos pasos, se detuvo como si se hubiese percatado en ese momento de lo que estaba sucediendo, sonrió y haciendo una señal graciosa con la mano se alejó.
Varias semanas después me tocó la puerta de nuevo. Nunca le había visto tan sobrio. Traía en las manos una caja llena de papeles, más de mil páginas escritas a máquina, y me pidió conversar. Le habían pedido un libro para publicarlo en Ediciones Matanzas y quería que yo leyera todo aquello y “le armara un libro” con lo que creyera que valía la pena. Créanme que fue una tarea ardua y placentera. Escogí, entre muchos que merecían estar en cualquier libro, los textos que me parecieron mejores y conformé un libro de unas ciento veinte páginas. Estoy convencido de que hubiese sido un libro ineludible si hubiese sido publicado, pero él había saboreado su venganza poética con la paciencia de un eremita. Varios meses después de haberle devuelto sus papeles y el manuscrito, que agradeció excesivamente, regresó a mi casa, ya no tan sobrio, con el libro en la mano. “Al editor no le gustó el título y tuve que cambiárselo”, me dijo en tono de disculpa. Era mi ejemplar dedicado: “el primero que salió de las prensas", me dijo y me abrazo efusivamente. Lo vi alejarse sonriendo y cerré la puerta al tiempo que empezaba a hojear el libro. No recuerdo el título que yo le había propuesto, pero lo cierto es que el libro publicado había terminado titulándose “El bibliotecario del infierno” y no tenia uno sólo de los poemas que yo había escogido.
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MUTACIONES DE UN SILOGISMO.Te hallé: más desolladura que esperanza
cuando en la insólita infancia veías la luna como un trapo sucio.
Vi a tu corazón nacerle crepúsculo con un crujido,
que aún huele a sangre y a hojarasca.
He aquí yo descubro en tiese linaje múltiple
que hace el tiempo más justo.
Tu humedad sideral sube a mi cuerpo,
como esas ciegas aguas que nunca vieron el sol;
enmudecidas, ¡que ya están muriendo
en el ahogo vacío de las cuevas!
La revelación, atroz paz del vacío
por eso mis resecos huesos al lado de las últimas brasas perciben
las manos de los espíritus
que viven en mi conciencia.
Los carbones cubiertos de ceniza,
buscan mi oscuridad en el rincón más apartado.
Yo estoy pariendo mis sueños con la augusta
serenidad de los que nacen póstumos.
Cierro los ojos, vuélvome hacia dentro
y allí soy el profundo manantial sin saber qué hacer con tanta agua.
Un fervor minucioso recorre los concéntricos
cráneos que en su almagre de sangre
los hombres venidos de la piedra dejaron.
Chocan, se entremezclan, abovedan mis pasos
sobre la tierra prometida donde se convulsionan
los gritos y las garrapatas que todo tiempo arrastra
y los montículos formados por las heces de los murciélagos.
Todo me hace pensar que existe todavía
la espuma del mar tal como era
ya que nada, al final, sigue perdurando lo mismo.
Todo en mi fue de magia.
Mis crímenes, un sueño.
Por eso, cuando me hablas,
veo praderas cálidas en las que el universo,
total, se simplifica
en esas remotas arboledas que giran sin definir sus rasgos,
que tornan sin saber que se fueron
a beber de la niebla antigua que nace en las orillas de los ríos.
Voces cumulativas de silencio,
palabras que no bastan para expresar ni siquiera una serie de sonidos cósmicos.
El corazón del MAR huele a salitre.
El mago, en mayo, no era
o quizás sí era y era también el tiempo
cuando cubría con su amarillo vellón las amapolas
y en el frenesí de los aires
veía surgir entre la niebla los caballos salvajes
que una vez se llevaron toda la pureza
del alma humana.
En las soportables mutaciones de esos días,
la hondura se hizo más perfecta
y ya era el incendio que detrás de la montaña
el meteoro, como un cordero en su caída, ramonea.
Apresando unicornios y sirenas más allá de sus córneas,
neutro como la sombra cruel que desde abajo llega,
un oscuro ídolo que encontró en la arena
le dijo: eres disolución
mutación
y castración,
el profetapor todos esperado,
como las ruinas de algo y el mundo como una coincidencia,
el hombre crudo,
otra vez por el demonio cocinado.
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.ANIMALES PUDRIÉNDOSE EN LA ORILLA DEL YUMURÍ
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En la mojada tarde los cangrejos
irrumpen entre el fango sangroso de la orilla del río.
Otros animales son como diosecillos que se pudren silenciosamente
al viento.
A un hombre le aterraban los espacios infinitos.
A mí la vida y este mínimo sendero
que va de mi casa a la cervecera
y de la Marina hasta el puente.
Pero yo sólo creo en el amor
y en esas breves espinas y en los peces que se prolongan en sus márgenes
con sus vientres hinchados. Verdes moscas metálicas
(cantáridas)
y negras. Las profetizas revoloteando y en un insecto
traslucido que guía mis pasos a contrasombra.
Brota la vida de sus humildes cuevas
y me saludan.
Pero me agrada ser el que se borra sin creer nada.
El universo es este caminito,
el que me fortifica y amplía,
el que me aparta de los hombres malos;
el que me justifica ante esos perros, esos gallos,
esos corderos que se inflaman y dejan que brote el solde sus entrañas,
esos hermanos míos que se marchan…
Fieles, quejumbrosos y únicos compañeros en esta travesía.
Y yo no creo en Dios pero de toda
está podredumbre
renacerá la vida…
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.MIRIAM.En los páramos donde alguna vez florecieron Babilonia Nínive y Nippur,
los arqueólogos han desenterrado tablillas de barro
cocidas por el sol de aquel tiempo.
Inscripciones que los eruditos han traducido
resultando en muchos casos ser
juramentos
y cartas de amor....
Yo quería decirte, Miriam,
que el nombre de esta ciudad es sangriento,
que ninguna ha tenido un nombre más perverso.
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Es posible, cuando hayan pasado cien
o hasta un número incontable de años,
de esto que hoy ves
no quede otra cosa que algunas estatuas,
escombros,
ratas que se adaptarán a la destrucción
y comerán arena.
Pero esta noche es bella y pasan muchas gentes.
Déjalos continuar su camino.
Esos rostros nunca se volverán
a este animal extraño que corre y llama por sus nombres
a los desconocidos.
Tú también partirás
y no veré ya más
tus ojos de asustada bestezuela..
Quien piensa en el futuro
no está muerto..
Cuando hayan transcurrido mil o un millón de años,
es posible que vuelvas
y es posible también
sólo encuentres esa niebla misteriosa y azul
que sube todas las madrugadas desde el mar
y cubre las casas y los toros.
Busca bien y no olvides
que tú fuiste mi río,
mi río amado
al que me lanzaba desnudo
sin importarme la vida
ni la muerte.
Buscabajo los antiguos ladrillos,
en las hojas de hierba,
entre las escamas de los reptiles,
que en algún lugar yo habré dejado para ti,
para ti sola,
una carta
de amor...
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LUIS MARIMÓN: (La Habana, 1951-1995). Vivió la mayor parte de su vida en Matanzas, donde su figura es hoy una leyenda en el ambiente literario. En vida sólo publicó dos libros: La decisión de Ulises (E. Matanzas, 1988) y El bibliotecario del infierno (E. Matanzas, 1992) Dejó inéditos al morir nueve cuadernos, de los cuales se han publicado Herencia de la Soledad (Ediciones Matanzas, 2005) y Cronología del vértigo y del naufragio (Ediciones Unión, 2007). Murió en Las Vegas, Estados Unidos, a donde había emigrado poco antes de su muerte.

7 comentarios:

Raúl Ortega Alfonso dijo...

Yo, que soy uno de los poetas orgullosos de la ebriedad que mi amigo Heriberto no soporta, tuve muchas veces en casa de Marimón, y me enorgullezco de su amistad, de su perro, de su manantial, donde nos arrojábamos junto con sus poemas. Poeta, de los grandes, criticado, pero envidiado por su prolífica y auténtica obra, por la sinceridad de sus demonios que no aceptaban la mediocridad.

chiquitacubana dijo...

Luis vivia en el fondo de mi casa en Matanzas, en el callejon, es decir que me conocio cuando naci pues venian de fusilar a su papa y junto a su hermano Tony comiamos en el mismo plato, robabamos cañas,toreabamos chivas, andabamos detras de mi abuelito Gerardo para que nos ordeñara las vacas, tirados por tierra para saber a que sabia la leche caliente y fresca con ese gusto a hierba. Despues discutiamos por el gusto de que planta habia comido. Pinto junto a Tony un chivo de verde, me lo enseño por una rendija y cobraba algunos kilos para que los chicos del kilometro 101 lo vieran. Con el me hice las primeras trenzas, conoci la primera funcion de teatro, lei lo que no era dado a una chiquilla, fui a casa de Carilda..pinté mis primeros garabatos- porque Luis es tremendo dibujante, excelente... era la epoca de los matanceros poetas los MIlian, Maria Esther, Samuel, Orlandito, la Dignora, Estevez... conoci a Miriam, Sarita, fui con él a la maternidad cuando nacio Javier, te puedo escribir un libro, con él me escapé a la hABANA, hice treatro y nunca me molesto, cuando se hizo grande que bebiera, pues tenia una borrachera muy jovial, y teniendo a Luis Lorente como barman estabamos servidos en aquella ciudad.
Gracias por publicar a "el poeta", porque ese es grande.
solo te queria señalar, querido Heriberto, Zaldivar no creo las ediciones Vigia, haciamos las ediciones con los dibujos de los mencionados, mas la Urquiza, Samuel, y no quiero dejar a nadie fuera,pero mi cabeza no me obedece, ya lo haré un dia; solo que Zaldivar fue el asignado por el partido para convertir aquello que haciamos en un acto digamos con apoyo oficial, un trabajo, pero el no fue el creador, es un gran promotor que conto con enorme apoyo precisamente para controlar un poco la fuerza loquisima que nos habitaba y a fuerza de repetir que las hizo parece, que dado que nos hemos ido, muerto, o estrellados todos, ha pasado asi a la historia. Tengo entendido que Urquiza escribe un libro sobre eso

saludos

chiquitacubana dijo...

perdona que me extendi, y eso que corté mucho.

Ruben A.M. dijo...

Heriberto, qué alegía rescatarte, hermano!!.. Ahora trato de actualizarme de ti, mirando fotos y procurando leer cuantos trozos pueda de tu blog... Pero, este sobre Marimón me ha hecho llorar (no acabo de envejecer tampoco en eso). Gracias por ponerlo donde merece, ¡tanto maltrato recogia a diario!. ¡Ese gesto que describes de su mano! ... Durante sus últimos días en Cuba estuvimos Judith, él y yo recorriendo bote por bote junto al yumurí, a ver quién nos daba un chance y nos colaba para largarnos, (se habían llevado a mi hijo Danito para Miami y yo me estaba muriendo mientras trataba de ir a reunirme con él) pero los precios subían por minuto, a la misma velocidad que su borrachera. No sé cómo lo consiguió, pero un noche me dijo: Rube, me voy, con aquella gente... y nos abrazamos largo, llorando mucha tristeza... Lo próximo que supe de él es que había muerto. Están lindos en la foto. Gracias de nuevo y no te pierdas. Sigo urgando en tu blog.
Rubén.

Anónimo dijo...

Jeovany Marimon.
Salimos en una balsa echa de gomas de tractor, salimos por Bacunayagua, y a otro dia nos recogio el guardacosta americano, de alli para Guantanamo, de Guantanamo a panama, de nuevo atras hacia Guantanamo, y de alli para Miami, de miami, noe fuimos a casa de un familiar de un amigo, que conocimos en la base, pero estando tan alejado de Miami, a luis no le gusto y decidio irse a las Vegas, donde murio consumido de tristeza, y de tanto tomar, siempre extrano mucho a Matanzas, especialmnte a su gente, si nos hubieramos ido a Miami,a lo mejor estaria el hoy vivo, pero eso lo sabe Dios solamante

Anónimo dijo...

La herencia de la soledad II A yanirita, Y a Matanzas



No he de morir sin ver la cara de mi madre,
sin ver los puentes tristes, que clavados quedaron en mi mente,

Que he de heredar de ti, sino locura y muerte,
o recuerdos que acozan sin clemencia,
cabizbajo, a veces creo en Dios cuando en su misericordia,
derrama la sangre del demente,
que podredumbre sin final, o llanto sin consuelo.

a veces veo a mi padre, sonriendo y hundido en el alcohol,
lo veo caminar el Yumuri, descalzo de alma y pie, con la muerte detras de sus espaldas,
el ha de sonreir, pues escapo el naufragio de la vida.

A veces creo en Dios,
que podredumbre sin final, o llanto sin consuelo
Jeovany Marimon Rodriguez

Anónimo dijo...

Disculpen las 2 o 3 faltas de ortografia, con el apuro ni cheque las palabras.