domingo, 16 de agosto de 2009

LAS MUJERES DE MI GENERACIÓN

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(arriba) Teresa Melo, Sonia Díaz, Rita Martín y Liutmila Quincoses.
(abajo)
María Elena Hernández, Odette Alonso, Bertha Caluff y Damaris Calderon.
Suerte ingrata,
para colmo de mis males,
me quedo con diez reales
y una mujer literata.

...........José María Gutiérrez de Alba

...........(Una Mujer Literata, 1850)
Hace algún tiempo pensaba tocar este tema. Hoy decidí hacerlo estimulado por una conversación reciente con Rosie Inguanzo y la salida de la novela Espejo de tres cuerpos de Odette Alonso, que ha propiciado una lúcida nota de Félix Luis Viera y un sustancioso debate en Parque del Ajedrez. De la escritora española Emilia Pardo Bazan se decía: “es mucho hombre esta mujer", frase que también se cita frecuentemente atribuyéndola a José Martí “en honor” de Gertrudis Gómez de Avellaneda y que motivara el conocido poema Triste oficio de Marilyn Bobes, que fue bandera de los cándidos avatares feministas cubanos de los años setenta:
.Poetisas, dijeron. Serán tibias y falsas y pequeñas.
Aunque seres livianos, no tomarán altura porque son imperfectas.
Pero si alguna toca en la palabra,
como el burro en la flauta,
postulemos que es mucho hombre esa mujer
y no que es mucha mujer un ser humano.
Y pensemos después como callarla.

Como vemos, el tema de la discriminación por el género tiene una larga data en nuestra literatura, y se hace más rico y complejo con la irrupción del tema gay o lésbico. Es cierto que el prejuicio con la literatura escrita por mujeres era muy arraigado en el contexto cubano y fue potenciado por los patrones machistas de la cúpula gobernante cubana. En los inicios de los ochenta, al referirse a algunas escritoras de mi generación a las cuales no era posible negar por su evidente calidad y madurez expresiva, era usual escuchar: “escribe como un hombre”; pero nosotros crecimos como escritores en medio de una tensión en que el tema estético logró soterrar y hacer retroceder a un plano secundario el tema de género.
Tener a Odette Alonso, Teresa Melo, Sonia Díaz Corrales, Bertha Caluff, Rita Martín, Damaris Calderon, María Elena Hernández o a Liutmila Quincoses a nuestro lado (no un paso más atrás) era, además de un placer y un honor, una garantía de que había literatura con que sustentar nuestras propuestas estéticas. Lo que si es una gran verdad es que, aunque algunas de ellas fueron muy precoces (como el caso de Damaris o Teresa) y protagonizaron los primeros encontronazos con la estética oficial, nunca fueron tantos los nombres femeninos como hubiésemos querido, por lo que es natural que los nombres masculinos ocuparan un mayor lugar, lo cual no es sinónimo de privilegio, importancia o prueba de segregación.
Las mujeres de mi generación, justo es que lo digamos, fueron siempre “muy poetas” (lo de poetisas sí me parece ridículo), muy honestas y merecedoras de lo que lograron con su talento y de muchas otras cosas que merecían y les fueron negadas. Cada una, en su particular modo, aportan puntos de vista esenciales, que la mayoría de los hombres no acertamos a distinguir. Que yo lo diga no pasa de ser un gesto personal que no añade nada a sus obras, y que me gustaría completar con un texto de cada una, sin los cuales mis palabras valen nada.

1
Sonia Díaz es una de las mujeres poetas que más me gusta de mi generación (y de toda la poesía cubana) Hay en ella una especial sensibilidad que le permite cuestionarse todo acto y uno se siente incluido, tentado por el autoexamen. En su poesía hay una fluidez en el lenguaje que nos incluye porque pareciera que traduce el fluir de nuestros pensamientos, de nuestras preocupaciones éticas.

APOLOGÍA DE LA NADA
Amo los caballos cuando van veloces hacia la nada
amo el mar cuando llega a la nada de la arena.
De los caballos amo su altivez
la brillante sagacidad del ojo
del mar amo como envuelve a la arena
y le deja esa huella lisa y fugaz
en ambos el leve temblor de lo imperecedero
ese instante en que saltan los recios músculos
ese mínimo instante en que el agua salta sobre el agua
y tiemblan ambos
porque saben
yo lo sé
que van hacia la nada
y aún asíno se detienen.SEIS HORAS DE DIFERENCIA
Son las diez de la mañana
y del otro lado del mundo duermen
estas seis horas de diferencia
de atraso
de disminución
de franca desesperanza
aún en los relojes.
Son las diez de la mañana
y alguienme ha recordado de modo despectivo
que aunque despierte seis horas antes
en realidad sigo siendo de allá
del otro lado del mundo.

2
Nunca he leído un texto de Teresa Melo que me resulte ajeno. Su discurso resultaba sorprendente en los ochenta por su solidez, sus conexiones con la realidad inmediata y su propensión a la especulación que incluía una muy personal voluntad de trascender lo anecdótico en beneficio de generalizaciones de corte existencial. Su poesía sigue siendo, como se aprecia en este poema, muy especulativa y siempre convincente.

ANÄIS / ANÄIS / ANÄIS

Para la ocasión en que el cigarrillo avanza y
quema, Opium / Saint Laurent. Para el momento
de la suplicante, arrodillada en el cuerpo
interior, balante, atropellándose: algún
Habíbi dulce que la salve dulce que la salve.
En el lugar de los actores, marionetas movidas
Para mí, voyeur de fuerza, uno que pueda
Persistir sin consecuencia, uno que no derive:
Fresa Gel de Fresa. A la estación segura
en la que se cobija y espera y se musica, se
inciensa y mezcla con hielo y ginger ale: Amarige
de Givenchi. Para el tejido blanco y tokonomas
unos todos a la mar, el puente
fabricándose, engavetado el dolor / pain / dolor,
y yo que todo lo armo con fe en la
permanencia de la fragilidad, esa dispersión
fuera sólo Eternity. Fundido y olfateante por la
calle de Cuba, por el hilo en relieve que es
Cuba, para el marinero que se acoda solísimo
en la barra, tragando cerveza, espuma
envanecida se devora y es Cuba: podría ser Savage.
Agotado todos los olores: lo que pudiera ser la
hora violeta o la mar: esenciales Violetas:
avanzar y quemar, balante, atropellándose, uno
que no derive, espera y se musica, el puente
fabricándose, se devora y es Cuba: el Olor que las
revistas ya no pueden mostrarnos.
.
3
Apenas yo escribía mis primeros versos y ya Damaris Calderón era conocida, niña precoz, por una poesía dramática y con una voluntad de subvertir que asombraba a todos. Cada texto suyo que aparecía en revistas era motivo de admiración y prueba de su sensibilidad y madurez inusual. Sigue siendo ineludible.
SÍLABAS. ECCE HOMO
Hablar del pájaro parlante
parlanchín posado en una rama
cantando (como dina Juan Luis Martínez)
en pajarístico. Y el hombre es una lápida
un cuarto oscuro, una silla vacíay una lámpara.
El que se aproxima a la lámpara
puede encontrar una salida (o la ilusión de una salida).
¿Hay salida posible hacia afuera
o toda salida es hacia dentro,
hacia el reino de la raíz?
Hundirse como Virginia Woolf
con los bolsillos llenos de piedras en el río.
He ahí la verdadera ganancia.
Lo que no alcanzan los nadadores de superficie.
El optimismo es una bandera a media astapero ostentada con júbilo.
Un consuelo o un autoconsuelo:
"Yo me levanté de mi cadáver y fui en busca de mí misma".
Como el cirujano corta,
las sílabas se parten.
Carne de la escisión,
escisión de la carne.
Un pájaro vino con la cabeza vendada
una esquirla de la tercera guerra mundial
Apollinaire cantando en una jaula
los tetradragmas de oro de Ezra Pound.
Como la liebre en el soto,
la palabra en el lenguaje.
La angustia salta el perímetro
y echa a correr por las azoteas.

4
A Bertha Caluff la recuerdo en casi todos los momentos más importantes de los años ochenta. En los primeros años universitarios, introvertida y expectante. Después, ecuánime y reflexiva. Además de su poesía, como ella, sosegada e inteligente, aportaba siempre una alternativa moderada pero firme. Nadie exigió nunca con mayor fuerza y convicción un lugar respetuoso para lo que escribíamos.

LLUVIA Y GRANIZADA

Llueve y cae granizada.
Para mal o para bien,
es el misterio
de la congelación del agua
en el espacio
poblado por Dios.
Hacia el hombre llueve en trozos
de hielo coruscante.

Acribillan mi puerta,
ya no hay orden
y no tengo paciencia para verlo.

Todo se moja, falta sitio
en la sequedad del silencio
que se acaba de romper.

5
Mi reencuentro con Rita Martin, veinte años después, confirmó la impresión que me causaron sus textos en los ochenta. La muchacha tímida pero extremadamente sensible y poseedora ya de una estructurada idea de la poesía, es hoy una intelectual de sólida formación académica, cuya obra poética se consolida y decanta en cada libro.
ENTRE LA EPILEPSIA Y LAS PALABRAS..................................................Karamazov, KaramazovCómo recordar, Kolia, que aquella vez
Todos estábamos unidos. Ante qué paisaje
Que no puedo nombrar sin que la mano tiemble:
Ante qué o quiénes dentro del círculo
Que arrojaba a la tierra al más débil, al más pequeño,
Al muerto que nos hacía bien.
Los hermanos, Kolia, el alcohol
Del padre y la pedrada. Luego el llanto.
Pero las manos, Kolia, las manos
Unidas en ese instante. Cómo recordar
Que no existió el instante
En que estábamos unidos: Sólo el sueño,
El deseo de que sucediera algo noble y hermoso
Ante la tumba hizo que él escribiera tal final.
Sólo su anhelo de resurrección. Sólo el anhelo
Rompiéndose en una habitación
Entre la muerte, la epilepsia y las palabras.

6
En Odette Alonso la coherencia pareciera ser el común denominador de toda su obra. La vitalidad y el cinetismo que trasmite su febril relación con la literatura contrasta con la lucidez y trasparencia de su pensamiento, pero su obra está presidida por una obsesión ética que signa su actitud ante el leguaje, ante el acto comunicativo que sirve de pretexto para exorcizar sus conflictos emocionales y recrear una y otra ves un modelo virtual de la existencia.
EL ESPEJO ROTO
Cuando se abrió la puerta
el espejo cayó al suelo
y se astilló en mil pedazos.
Ella los vio
eran el vidrio ámbar y la pálida silueta
en una fiesta de fuegos inventados.
Una página en blanco se teñía de grises
y un ángel asomaba su cara de demonio.
Cuando cerró la puerta
se hundió la noche en una desmemoria
que no acabará nunca.

7
Compartí el premio David con María Elena Hernández a finales de los ochenta pero nunca tuvimos ocasión de celebrarlo. Le había conocido y escuchado leer varias veces en Matanzas y asombraba su seguridad y convicción. Textos que rezumaban angustia, áridos y en algún modo de un desamparo desafiante. Su poesía se ha ido desprendiendo de ese espíritu inquietante para tornarse sutil en el uso de la imagen y ha anclado sus versos en un tono lirico, que por momentos se hace propicio para la confidencia y la complicidad.
.AMNESIA

Abrió la reja y se quedó en la yerba.
La primavera vestía íconos rojos.
Abrió la reja al atardecer, como si nada.
Del otro lado alguien gritaba algo sucio entre los pinos.
Duele la infección de la primavera en las tráqueas,
el vacío, la náusea, el polen que se deposita en los ojos.
Como una mariposa tirada en la plaza sueño
mientras me sacan la astilla.
No es una mariposa esto que mordisquea.
No es una corriente de carne silenciosa.
Por un pasillo, en la yerba patas arriba.
Creo haber jugado de niña con levines.
Pero a la primavera no le he visto nunca la cara.

8
Liudmila Quincoses es la única poeta de las que hablo acá que no conozco personalmente. Su primer libro no fue “un libro raro” para mi pues había leído algunos textos sueltos y ya le valoraba. Es, junto a Norge Espinoza, Juan Carlos Vals, Manuel Sosa y Jesús D. Curbelo una de las mejores voces de los más jóvenes autores de la generación de los ochenta. En los entretelones de una poesía rica en matices en cierto modo escenográficos, se puede apreciar una sensibilidad gustosa de la elucubración espiritual, en la cual trasparenta una autentica sensibilidad.

ARCOS SOBRE EL RÍO
Me dan miedo esos arcos de piedra que un día se derrumbarán,
arcos perfectos y misteriosos,
hechos para ser contemplados desde una barca,
en pleno río.
La profundidad del remolino hace ver las márgenes
de otra manera.
Me dan miedo los ahogados
que descansan en los cimientos del puente
esperando que mi barca pase.
Siento sus dulces palabras en mis oídos,
veo sus cuerpos traslúcidos.
Abandono esos arcos, vuelvo a la orilla.
Pero no dejo de sentir esas palabras,
no puedo dejar de ver esas manos,
agitadas en señal de despedida, o de reclamo.SONIA DÍAZ CORRALES: (Cabaiguán, Sancti Spíritu, 1964). Poeta. Miembro de la UNEAC. En 1997 publicó la plaquette Diario del grumete por Sed de Belleza y el Taller Editorial Vigía. Su libro Minotauro (Ed. Letras Cubanas) se presentó en la Feria Internacional de Libro de La Habana en febrero de 1998. Ha publicado además los poemarios Sierva de la reina y La hija del reo, y la novela Autopista Nacional. Reside en Canarias, España.

TERESA MELO: (Santiago de Cuba - 1961), Poeta y editora. Es graduada de Filosofía por la Universidad de La Habana. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ha publicado los poemarios: Libro de Estefanía (Ediciones Caserón, 1990) El vino del error (Ediciones Unión, 1998) - Premio de la Crítica 1999. Yo no quería ser reina (Ediciones Santiago, 2001). El mundo de Daniela –poesía para niños– (Centro de Ediciones de Málaga, España, 2002; Ediciones Cauce, 2006). Las altas horas (Ed. Letras Cubanas, 2003) - Premio Nacional Nicolás Guillén 2003 y Premio de la Crítica 2004. También ha publicado las plaquettes: Los poemas de Estefanía (Ediciones Vigía, Matanzas, 1988); El tiempo sólo engaña a los suicidas (Ediciones Hoguera Roja, AHS, Santiago de Cuba, 1989); Respirar en la oscuridad (Eds Vigía, 2005).

DAMARIS CALDERÓN: (1967) Poeta y crítico de arte. Ha publicado entre otros los libros de poesía : Con el terror del equilibrista (1987), Duras aguas del trópico (1992), Guijarros (1994), Duro de Roer (1999). Sílabas Ecce Homo mereció en Chile el premio de la Revista de Libros de El Mercurio, en 1999, y ya fue editado en dicho país al igual que en Cuba por letras cubanas en el 2001.

BERTHA CALUFF PAGÉS: Filóloga, graduada en la Universidad de La Habana. Ha publicado “Casa de Sabra” (1989), Cumpleaños del pato (Ediciones Vigía, 1990), Tiranía del mito (Sed de Belleza Editores, 1994), Imagen tras la imagen (Sed de Belleza Editores, 2000) y El vigoroso trazado (Editorial Capiro, 2008). Poemas suyos aparecen en antologías, así como en revistas cubanas y extranjeras. Es autora de las selecciones poéticas Ellos pisan el césped (Ediciones Vigía, 1988) y La Non Erótica, de la obra de Carilda Oliver Labra.

RITA MARTÍN: Se licenció en Filología en la Universidad de La Habana en 1986. Años más tarde, obtuvo un máster en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Atlántica de Florida, y el doctorado en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Ha publicado los poemarios El cuerpo de su ausencia (Letras Cubanas, 1991), Estación en el mar (Ediciones Extramuros, 1992) y Tocada por el astro (La Torre de Papel, 2006). En el año 2000, Ediciones Universal publicó su Edición Homenaje a Eugenio Florit, junto a Ana Rosa Núñez y Lesbia Varona, y tres años más tarde su libro de relatos Sin perro y sin Penélope (Ediciones Universal, 2003).

ODETTE ALONSO: Poeta y narradora cubana nacida en Santiago de Cuba en 1964. Obtuvo su Licenciatura en Filología por la Universidad de Oriente, Cuba, y luego viajó por varios países de América radicándose definitivamente en México desde 1992. Ha publicado: Criterios al pie de la obra (1988), Enigma de la sed (1989), Historias para el desayuno (1989), Palabra del que vuelve (1996), Linternas (1997), Onírica, última función (1999), Insomnios en la noche del espejo (1999), Visiones (2000), Antología cósmica (2001), Cuando la lluvia cesa (2002), Diario del caminante (2003), Cuando la lluvia cesa (2003), El levísimo ruido de sus pasos (2006) y Espejo de tres cuerpos (2009). Actualmente es editora de la Dirección de Publicaciones de la UNAM.

MARÍA ELENA HERNÁNDEZ CABALLERO: La Habana, Cuba, 1967. Publicó el libro de poemas Donde se dice que el mundo es una esfera que Dios hace girar sobre un pingüino ebrio, con el que obtiene el Premio David de poesía, otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1987, Elogio de la Sal, Editorial Cuarto Propio, Chile y Electroshock-Palabras, Ediciones La Bohemia, en Buenos Aires. Ha sido antologada en numerosas muestras de poesía cubana, tanto en el país como en el extranjero. En 1994 emigra a Santiago de Chile, donde dirige, junto a la poeta cubana Damaris Calderón, la editorial Las Dos Fridas. Reside actualmente en Buenos Aires.

LIUDMILA QUINCOSES: (Sancti Spíritus, 1975). Licenciada en Educación en la especialidad de Español y Literatura. Es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, y de la Asociación Hermanos Saíz. Ha publicado los poemarios: Un libro raro (1995), En el último sendero el iniciado piensa (1996), Los territorios de la Muerte (2001), Poemas en el último sendero (2002), Plaza de Jesús (2005) y Poemas de los viajes, (2006)
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12 comentarios:

Juan Carlos Recio. dijo...

Excelente este escrito, todas muy buenas poetisas,a Sonia Diaz Corrales y Berta Caluff, le guardo especial cariño en lo personal por su nobleza conmigo, las demás también leo siempre lo que publiquen, son muy interesantes e inspiradoras.
Gracias, Hereberto.

chiquitacubana dijo...

Excelente entrada Heriberto, de esa epoca recuerdo mas nombres y poemas, Reyna Maria, Teresita Fong,Cira Andres, Maria Esther, Laura...cada una con estrella perso y su suerte editorial.Gracias
saludos

Anónimo dijo...

Maravilloso post. Muy necesario. Gracias Heriberto.

Saludos,
ALE

zumanny dijo...

Me gusto muchisimo este post! Y como sabes celebro este mes a la mujer en la poesia en mi proxima Noche de Poesias con la participacion de Maria Eugenia Caseiro, Odaliz De Leon, Rosie Inguanzo y Elena Tamargo, todas grandes poetisas! Saludos, Manny

Heriberto Hernández Medina: dijo...

Gracias, estimada Marga. Haciendo memoria se pudieran encontrar otros nombres y créeme que lo he hecho pero me limité a los nombres que me vienen a la mente (como a casi todo el mundo) sin tener que “hacer memoria” (recurso muy limitado desde luego) para dar una visión más general del fenómeno. También te recuerdo que el chocolate estaba muy revuelto en esos años y se tiende a confundir. La poetas que mencionas (Reyna Maria, Teresita Fong (¿?), Cira Andrés, María Esther, Laura...), con la salvedad de Laura, no son exactamente alistables en la generación de los ochenta. Reina y Cira (de lo mejor de la generación “puente” entre los caimaneros y nosotros) y María Esther (Ortiz, supongo) algo más atrás y de menos relieve. Cuando dices Teresita Fong, imagino que hablas de dos poetas matanceras haciendo un comprimido con el nombre de una (Teresita Burgos), a la cual quiero mucho y es una poeta muy interesante, y el apellido de otra, Jacqueline Fong, cuya obra poética no pasó de logros parciales, al menos en aquellos años. En fin, como en todo, una visión parcial mía, que hago más por el gusto de reconocer el valor de excelente escritoras, que para negar a otras o establecer criterios inamovibles. Gracias a todos los demás por sus comentarios.

chiquitacubana dijo...

Ah , perdona Heriberto por lo de Jacquelina, de quien he tenido noticias por su hermano, en Faceboock. Si, eso de las generaciones es una cuartilla muy dificil, y no creo que tu trabajo sea excluyente, ni tu proposito.

La pagina que hiciste es muy buena, te repito.

saludos.

Heriberto, como he cerrado blog, mandame al correo , tu direccion electronica, la otra no marcha.
este es el mio

margari@wanadoo.fr

gracias.

Odette dijo...

Gracias, Heriberto. Es un honor aparecer junto a estas amigas queridísimas y excelentes poetas. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Leete esto, te vas a mear de la risa

el tipo esta sonao en cuba inglesa
jose luis sito dijo...

Decirte solamente gracias Añel seria muy poco. Pero el lenguaje no puede expresarlo todo. Es una “incompletud”. El lenguaje, nos advirtió un filósofo, sirve para dar ordenes. Entonces, no podemos hacer más de lo que el lenguaje deja a nuestra disposición. Si además, completamos el cuadro con la imposibilidad de amaestrar en totalidad lo que decimos, ver a Freud, le queda al hombre una emisión de signos en la boca que resulta a menudo amarga cuando no es sin sentido. Y tendríamos que volver a la palabra sentido, para encontrar también en ella bastante insensatez. Quizás esto se parezca a la cáscara de un huevo. No solamente como elemento protector, sino por la capacidad que tiene de guardar el calor para embrionar. Guardar el calor: esto seria la principal calidad del lenguaje.

Pero hay que producir calor. Lo produce un rostro. “El lenguaje va siempre unido a rasgos de rostridad”. “El rostro proporciona la sustancia del significante”. “! Vaya ha cambiado de cara ! El significante siempre está rostrificado”. “El dios-déspota nunca ha ocultado su rostro, al contrario: se fabrica uno e incluso varios. La mascara no oculta el rostro, es rostro.”
Dos rostros frente a frente son ya un agenciamiento. Y funciona a partir de agenciamientos. Intercambios.

“Consideremos, por ejemplo, una proposición, te amo.” Tras este “te amo” habría que buscar las máquinas, los agenciamientos, los movimientos de desterritorializaciòn, las estratificaciones, etc., es decir todo lo que escapa “a las coordenadas del lenguaje como de la existencia”.

Por eso los comentarios, los artículos, los contra-comentarios, los contra-artículos, etc. son incomprensibles sin las relaciones, los agenciamientos, las variaciones, la multiplicidad de intensidades que generan entre ellos.

¿Cómo escapar a las consignas, a las ordenes? Pero el problema no es ese, sino como escapar “a la sentencia de muerte que encierra, cómo desarrollar su capacidad de fuga, cómo impedir que la fuga se transforme en lo imaginario, o caiga en un agujero negro, cómo mantener o liberar la potencialidad revolucionaria de una consigna.”
“¿En que caso esa relación con la vida debe ser un endurecimiento, en que caso una sumisión, en que momento se trata de rebelarse, en que momento rendirse, o bien ser impasible, y cuando hace falta una palabra seca, cuando hace falta una exuberancia o un pasatiempo?”
“En una película de Herzog, hay un enunciado espléndido. Haciéndose una pregunta, el personaje de la película dice: ¿Quién dará una respuesta a esta respuesta? En efecto, no hay pregunta, siempre se responde a respuestas. A la respuesta ya contenida en una pregunta se opondrán preguntas que proceden de otra respuesta. De la consigna se extraerá una consigna. En la consigna, la vida debe responder a la respuesta de la muerte, no huyendo, sino haciendo que la fuga actúe y cree. Bajo las consignas hay contraseñas. Palabras que estarían como de paso, componentes de paso, mientras que las consignas marcan paradas, composiciones estratificadas, organizadas. La misma cosa, la misma palabra, tiene sin duda esa doble naturaleza: hay que extraer la una de la otra- transformar las composiciones de orden en componentes de pasos.”

Un paso, una orden, una consigna: organicemos una manifestación en la Plaza de la Catedral en La Habana.
Otro paso, respuesta de respuesta: ¿podemos organizar una manifestación en la Plaza de la Catedral en La Habana?

Practiquemos la resistencia, pragmatiquemos la resistencia.

Anónimo dijo...

eso no es marihuana sola

Manuel Vazquez Portal dijo...

Poeta:
Es uno de los mejores post que he visto en tu blog. No puedes imaginar la alegría que me produjo ver cómo realzas con honestidad y limpieza de ánimo esos años en que estas muchachas se asomaban con fuerza indetenible a la poesía cubana donde tantas Mercedes Mataros y Juanas Borreros fueron menospreciadas. Te agradezco esta entrada por mí y por la poeesía cubana.

Anónimo dijo...

lindo post. interesante descubrir esas voces de la escritura femenina. RI

Anónimo dijo...

gracias, heriberto, es una alegria encontrar tus comentarios y las caras amigas de excelentes poetas. rita