domingo, 7 de marzo de 2010

VEINTE Y DOS / XXII / 22

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Antonio José Ponte, a medio camino entre el Poeta como encarnación de cada uno de sus contemporáneos y el renegado, heresiarca que calibra sus instrumentos desafiando la inmutabilidad de los cánones, la falseada perspectiva de las convenciones aceptadas como absolutos, ha manifestado de un modo explícito la necesidad de refundar sobre sus ruinas la sensibilidad de una nación cauterizada por el dogma. Su propensión a edificar una gestualidad modélica ante los imperativos del poder, que pareciera una recurrencia en el resto de su obra, adquiere en su poesía la fragilidad amable de quien asume el verso como la instancia última en que las resistencias todas podrían hacerse solubles.
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ENTRE LOS COLEGIALES DE LOS KARAMAZOV
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Te gritaron también como le gritan
al que toma unas piedras de la calle,
y te echaron en cara delgadez,
poca fuerza
en unos ejercicios que los demás salvaban.
Tu inteligencia que la reconocieran los maestros,
el buen carácter en tu casa.
Los de tu edad sólo veían cuánto te demorabas
en responder a los insultos con insultos.
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No eras como los otros.
Lo quisiste
o lo quisieron ellos para ti.
Eras ese muchacho cargado de piedras
entre los colegiales de Los Karamazov.
Buscaste como él volverte algo sin vida
(un cristal, una estrella, un adulto lejano),
vivir en otro día...
La pelea, sin embargo, no estaba terminada.
Tantos años después todavía tú gritas
"Házte piedra,
golpea".
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ANTONIO JOSÉ PONTE: (Matanzas, 1964) Poeta, narrador y ensayista. Graduado como Ingeniero Hidráulico por la Universidad de La Habana, ha trabajado además como guionista de cine y profesor de literatura. Ha publicado los libros de cuentos: In the cold of the Malecon & other stories (City Lights Books, 2000), Cuentos de todas partes del imperio (Éditions Deleatur, 2000), este último traducido al inglés como Tales from the Cuban Empire (City Lights Books, 2002) y Un arte de hacer ruinas y otros cuentos (Colección Aula Atlántica, Fondo de Cultura Económica, México, 2005); y la novela Contrabando de sombras (Mondadori, Barcelona, 2002). Entre sus ensayos destacan Las comidas profundas (Éditions Deleatur, 1997) traducido al francés como Les Nourritures lointanes (Éditions Deleatur, 2000), Un seguidor de Montaigne mira La Habana / Las comidas profundas (Verbum, 2001) y El libro perdido de los origenistas (Aldus, México, 2002). Ha publicado los libros de poesía: Trece poemas (1988), Poesía 1982-1989 (1991) y Asiento en las ruinas (Letras Cubanas, 1997). Publica regularmente en las revistas La Habana Elegante, Cuadernos Hispanoamericanos y Letras Libres.
.Nota: Continuamos poniendo todos los domingos textos que por alguna razón tuvieron una significación especial en la década de los ochenta y en algunos de los turbios años posteriores. Para ver los post anteriores, picar en la etiqueta 80 X OCHENTA.
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4 comentarios:

Juan Carlos Recio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Félix Luis Viera dijo...

Haces una buena definición de la poesía de Ponte. Hace tiempo que no leía nada suyo. Este poema es tremendo y está en una línea (esa poesía alusiva, oblicua sobre elDesastre)con la cual ya se podría hacer una antología, por los "tonos" antes dichos y el contenido.
Qué fenomenal el final de este poema:
"Eras ese muchacho cargado de piedrasentre los colegiales de Los Karamazov.Buscaste como él volverte algo sin vida(un cristal, una estrella, un adulto lejano),vivir en otro día...La pelea, sin embargo, no estaba terminada.Tantos años después todavía tú gritas"Házte piedra,golpea".

EL SITIO DE LA LUZ dijo...

También he disfrutado la poesía de ponte, gracias.
Juan C Recio

Anónimo dijo...

tantos años después uno sigue gritando, gritando...
gracias ponte, gracias heriberto.
sonia díaz