jueves, 1 de octubre de 2009

PORTADORAS DE AGUA / THOMAS BOBERG

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BUSCANDO AGUA

Exigimos y exigimos lo más grande En la incertidumbre
flota nuestro motivo
Abajo se apresuran No los reconocemos y sin embargo somos nosotros
Sólo el tiempo es meta y huye
como agua entre los dedos buscamos no lo encontramos
pues la tierra en sal se ha tornado
Quién conoce la fuerza Allí estoy yo
frío como una lámpara Ardo
busqué en los rincones más allá del tiempo y la vergüenza
empujó puentes hacia el mar
Negros mastines jadean en los tejados Las casas son féretros
de cristal Huyo
Van en grupos buscando agua
Van en grupos llevando la muerte a las puertas
La tierra estuvo girando, se encontró a sí misma, plana
como un ojo
allanada Baila
Llegan con baldes de lata y plástico
Buscan agua no la encuentran
Ni siquiera creímos en la muerte
Y si alguien quisiera la alegría, entonces mira...
Mis huesos surgen por todos lados
como lo gótico, monstruosa es la belleza, pero no hay lugar Marea
Me incliné hacia el cardo de la estrella
Miré a todas partes era tarde
Están afuera
No tocan las puertas
Buscan hierba no la encuentran


NADA

Aquí se respira con el terror
bajo la piel
Ya no hay tiempo para captar
la diferencia
entre lo que cae
y lo que permanece
entre la herramienta
y la víctima

Aquí cualquier cosa puede suceder
un pulmón revienta
un zócalo se hace añicos
bajo el busto enorme de la luz
una conspiración
que horada el nervio
del corazón
y los días pasan
digo yo
como humanos reflejos
parten
van por el mundo en ruinas
farfullando, silbando
porque aquí cualquier cosa puede suceder
y sin embargo nada sucede

Estoy tendido
aquí cerca de la tumba
en el horizonte su labio
ardiente
donde el fuego se eleva
cerca del mar
está mi sueño
más ligero
que el vuelo del ala
voy
con los pies en el tiempo
por blancas y extensas playas

Por la orilla voy
por la orilla de la palabra
el filo
una caída
en donde me enredo
la frase y yo
somos un camino que se precipita
abajo en la tiniebla
somos un abrazo que agota
que devora la noche
por las blancas y extensas playas
de la nada


LA TINIEBLA

No te apoyes en la tiniebla, ella vendrá
vendrá como un estallido de algodón, un pecho fustigado
que en silencio se quiebra en lo más recóndito de la habitación
donde ni siquiera los dientes brillan
No me avergüences porque creí
creí que nunca
perdería mis ojos en la tiniebla
Es más recia que la palabra NO, más larga que TODO
y no hay mar que pueda ahogarla
Pero la tiniebla, déjala, déjalo todo y vete, vete hasta que
encuentres su doble, el sol
La tiniebla es un caballo reventado
La lengua está seca de tanta sordera
Soñamos con corceles de nieve


De su libro Portadoras de agua (1993)
Traducción de Renato Sandoval y el autor.

THOMAS BOBERG (1960) es uno de los poetas más destacados de Dinamarca, situándose dentro de una brillante tradición lírica que va desde Jens Peter Jacobsen hasta Henrik Nordbrandt, pasando por J.V. Jensen, Ole Sarvig, Jens August Schade, Paul La Cour y Gustaf Munch-Petersen. Boberg publicó su primer libro a los 24 años, al que le siguieron nueve poemarios más, el último de los cuales se titula Under hundestjernen (Bajo la Constelación del Can, 1997). Ha escrito, además, dos memorias de viaje: SØlvtraden (El hilo de plata, 1996) y Americas (1999), por el que fuera no-minado al importante Premio Nórdico de Literatura. Los poemas que presentamos pertenecen al libro Portadoras de agua (Lima, Editorial Nido de Cuervos, 1993).