martes, 20 de octubre de 2009

DONDE EMPIEZA Y ACABA EL MUNDO / Carmen Duarte.

(fragmentos de su novela homónima, aún inédita.)
.......................................I
Parada en la baranda del vapor, a Juana no le bastaron los binoculares para devorar la aparición de New York que como una ciudad mágica, fue emergiendo ante sus ojos de a poco, en la medida que el barco se iba acercando a tierra. Desesperada por ver más, tiró los anteojos en un asiento y salió corriendo de un lado a otro del barco, tratando de abarcar la inmensidad que tenía frente a ella, sin la ayuda de aquellos lentes de aumento que lejos de acercarle la realidad a la nariz, le llenaban su mente de delirios.
¿Cómo podría explicarle tanta belleza a sus hermanas y a su madre en la carta que sin dudas, les escribiría más tarde?. ¿Cómo contar que mientras escuchaba los gritos de ¡tierraaaaa!, vio brotar la ciudad en el horizonte, como si fuese la visión borrosa y azul de algún sitio soñado que se materializó de a poco, con trazos firmes y sólidos? ¿Cómo era posible que esa primera impresión de New York le hubiese hecho pasar por alto, la niebla que tanto había mencionado en su poemas y que nunca antes había conocido, haciéndole permanecer en cubierta con la vista fija en la magnificencia de una ciudad a la que pronto le conocería sus calles y secretos?.
Mientras tanto, allá, atravesando el enjambre de gentes que pugnaban un sitio en cubierta, Esteban hacía todo lo posible por llegar donde su hija Juana.
- ¡Dónde tendrá puestos los sentidos Juanita... No fue ni capaz de despertarme de la siesta, después que se lo pedí tantas veces!-, se decía Don Esteban lleno de rabia, pero en la medida en que iba acercándose a la muchacha, el enojo se convirtió en curiosidad, al observar la cabellera abundante y morena de su hija que a pesar de estar atada en forma de trenza y tenerla protegida parcialmente por el sombrero, era batida por el viento, sin piedad. “-¡Cómo no le molesta ese pelo en los ojos!-” pensó Esteban, mientras trataba de encontrar una respuesta, agudizando su mirada. Hasta que pudo distinguir en la distancia, la expresión ausente de su hija observando el horizonte y se llenó de terror. “- ¡Dios mío por qué lugares andará el alma de mi hija!-”. Desde que habían comenzado el viaje, Esteban tenía el presentimiento de que Juana en cualquier momento se tiraría al mar y viéndola ahora tan lunática, apuró sus pasos con el corazón en la boca.

......................................II- Los muertos deben descansar en paz -.
- Ella no fue una persona cualquiera. En estas actas está documentada la exhumación.
Nosotros encontramos sus restos hace más de treinta años, en la tumba de Aurelio Cordero, en el cementerio de Cayo Hueso... Con estas manos yo desenterré el cadáver, después de 76 años de su muerte para trasladarlo al mausoleo que le construimos. En esa época yo era el sepulturero de allí... Por cierto, ¿tú nunca has estado en el Cementerio de Cayo Hueso?-.
-No...-
- Pues tienes que ir...Cayo Hueso es donde empieza y acaba el mundo. Siempre lo he dicho, allí nací y allí quiero que me entierren.... Tienes que ir a visitar la tumba de Juana...lástima que no pudiste ver el cadáver cuando lo sacamos -.
- Pero, Roberto, a mi no me gustaría que después de muerta, viniese alguien a estar mirando mis huesos. -.
Roberto, levantó sus cejas, impaciente
- ¡Juana es una gloria!... Ni te imaginas todo el trabajo que pasamos para encontrarla, en el Cementerio se habían perdido todos los papeles del aquel tiempo.- Roberto rebuscó en uno de los sobres llenos de documentos que tenía sobre su cama, hasta encontrar una bolsa de tela pequeña, atada con unas cintas que alguna vez fueron azules, pero que el paso del tiempo las había vuelto amarillas, entonces, con la intención de impresionar a Malva, el anciano de más de ochenta años, abrió la bolsa y le mostró su contenido.
- ¿Ves esto?-.
- Eso... es pelo -. Afirmó, Malva, conmovida frente al abundante mechón de cabellos, opacos por el polvo que se le pega a las cosas viejas y que atado con otra cinta amarillenta, Roberto cuidaba celosamente dentro de la bolsa.
- Es de Juana... En la tumba no encontramos la cabellera, pero esta trenza la guardó mi madre durante toda su vida...una hermana de Juana se la entregó antes de morir y le pidió que algún día la pusiera en un museo -. Roberto orgulloso cerró la bolsa, tratando de preservar la reliquia con cuidado, pero antes de guardarla, un impulso le hizo poner los sobres llenos de papeles y reliquias, en las manos de Malva.
- Guarda todo esto. Cualquier día me muero y... a ti te interesa la historia... Toma, toma todos los papeles...tal vez tú puedas escribir lo que pasó. ¿No dices que eres maestra de literatura... o no sé qué?
Sin saber qué hacer con los documentos y la bolsa con el pelo, Malva intentó convencer a Roberto de que no le entregara esos papeles viejos.
- Mire, yo daba clases de literatura allá en Cuba. Pero en Miami uno no tiene tiempo de nada. El restaurante me deja muy cansada... y tengo que trabajar, Roberto, para pagarle el alquiler de mi cuartico a su nieta. -.
Pero Roberto, sin hacerle caso, dio media vuelta y se marchó, dejándola con el paquete en las manos.
Cuando Malva terminó de limpiar su cuarto, no tenía ningún deseo de revisar los papeles que le dejó Roberto y tentada por encender el televisor para ver las novelas mexicanas, miró de reojo el sobre lleno de documentos y recuerdos. "En qué problemas lo mete a uno la gente". Pensó Malva, angustiada porque su único día libre de la semana se le había ido, atendiendo a la conversación del viejo. "Ni tiempo me dio de ir al mercado, ni de lavar la ropa. Pero uno tiene que ser amable... la nieta es la dueña de la casa...si me toca a la puerta qué voy a hacer." Molesta consigo misma, Malva se fue quedando dormida, sin encender el televisor, negándose una y otra vez, a regresar al mundo de la investigación literaria.

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NOTA: Aprovechamos para invitarles a la presentación de su novela La Danza de los Abanicos, el 15 de Noviembre a la 1:30pm, en la 26th Feria Internacional del Libro de Miami que se celebrará en el Wolfson Campus de Miami Dade College, donde podrán escucharle leer algunos pasajes y conversar con ella.


CARMEN DUARTE: En 1982 se graduó de Licenciada en Artes Escénicas (especialidad Dramaturgia) en el Instituto Superior de Arte. Fue asesora teatral en el Grupo Pinos Nuevos (Isla de la Juventud) y especialista de teatro de la Asociación Hermanos Saíz. Posteriormente dirigió el proyecto teatral Luminar, radicado en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Entre sus piezas para la escena, la mayor parte ya estrenadas, se cuentan Paloma (1982), La juguetería y Presidio de un sueño (ambas de 1983), Carolina de Alto Songo (1987), La plaga (1988), Dios sobre la acera y Stradivarius (las dos de 1989), 45 de agosto (1991), Pasar la puerta grande (?). Su obra ¿Cuánto me das marinero?, estrenada en 1989, fue publicada en la revista Tablas (no.2, 1990) y seleccionada por el Comité Organizador de lV Forum Internacional de Autores Dramáticos (Frankfurt, Alemania, 1993) para representar a Cuba. Ha publicado dos novelas: Hasta la vuelta, Editorial Plaza Mayor (2001) y La danza de los abanicos, Editorial Egales (2006). Reside en Miami.
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2 comentarios:

Fernandina de Jagua II dijo...

De nuevo en la calle, mi ecobio virtual. Saludos y escríbeme a mi correo, quiero hacerte unas preguntas.
denisr72masgmail.com

Fernandina de Jagua II dijo...

Discúlpame, puse mal mi correo
es:
denisr72mas@yahoo.com.
Otro abrazo