miércoles, 3 de agosto de 2011

CUANDO LA LUZ SE AUSENTA

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La recordación de otros tiempos de luz es patrimonio que mi generación no puede exponer, ni como lastre, en sus hábitos retrospectivos. Hacer algo de luz en unas penumbras (a las cuales, más que alumbrados, fuimos ensombrecidos al ser eyectados del cálido refugio materno) es esta costumbre de perpetuar nuestro entorno en imágenes. Dentro de mil años, estas fotos de La Habana, serán requeridas para anclar en el tiempo este período de ausencia de toda luz, hasta de la luz agónica del sol que ha renunciado a iluminar un cielo falso, un azul uniforme policial. Recorro, a paso de renqueante emocional, las ruinas del la obcecada ciudad, ayer de las columnas, hoy de las sombras; y me cuestiono qué de válido puede haber en dejar testimonio de la audiencia de cosas, fotografiar los que no está.
Foto-boleros, fotos que hablan de lo que me contaron estuvo un día en este o aquel sitio y hoy es sólo “el hueco de su ausencia”. Así es de ingrávido este arte mío de callar diciendo, describiendo lo que nunca he visto, tan sólo viendo el lugar donde un día estuvo. Y qué es esta isla, sino una cámara oscura, un “cuarto oscuro” en que se manipulan los “negativos” (nosotros) para ver si sale, con tanto “reactivo vencido” y en papel Orwo de la segunda época colonial, una imagen que aún parezca humana. Por qué hacer estas fotos, por qué pedirles a ustedes que las miren. Es simple. Es más fácil hablar de edificios que ya no están que de personas. Es más fácil hablar de edificios a los que nunca entramos, que de amigos a los que aún quisiéramos seguir visitando.
Nota: Palabras, que nunca escribí, para el catálogo de una exposición de fotografías de La Habana, que nunca tuvo lugar, porque nunca tuve un amigo fotógrafo que las hiciera y me lo pidiera.

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8 comentarios:

chiquitacubana dijo...

Me hiciste recordar Heriberto, que deberia abrir un sitio virtual con todas esas exposiciones que nunca han tenido lugar en la Habana y nos visitan.

Muy buena entrada

saludos

Juan Carlos Recio dijo...

Excelente.

dejadnos pasar como hilos de luz
sin que las trampas nos devuelvan al laberinto
sin que colguemos de cabeza como pieles secándose.

Sonia dijo...

Muy conmovedor Heriberto y genial la manera de hacernos ver las ruinas de algo mas que de un edifico. Le hare llegar a Aristides este nuevo escrito como he estado haciendo.
Saludos,
Sonia y Hernando

Félix Luis dijo...

Querido Heriberto:

Muy triste, ruinas las edificaciones, las almas de los amigos que quizás no veamos más.
Triste sobre triste, esa es la situación.

Félix Luis dijo...

Querido Heriberto:

Muy triste, ruinas las edificaciones, las almas de los amigos que quizás no veamos más.
Triste sobre triste, esa es la situación.
Félix Luis Viera

Ernesto dijo...

kitsch!

Anónimo dijo...

A Ernesto:
Por favor, ¿a qué te refieres con kitsch?

Anónimo dijo...

A Ernesto:
Por favor, ¿a qué te refieres con kitsch?

Manuel