martes, 17 de mayo de 2011

LOS OBJETOS RETRÓGRADOS II

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Alas, tal vez, más que velada ofrenda
de un cuerpo, que ofrecido en sacrificio
recibirá los clavos que en su oficio
sustentaba tallando la prebenda.

Ícaro, en cada vuelo por la senda
que el humo extiende grave, que el silicio
del fuego profundiza, y el suplicio
graba en el cielo que el dolor le arrienda.

En tanto el oficiante del olvido
hace arder cera en el solemne estrado,
alas siente plegadas, le han mentido

y al sueño de volar no han renunciado.
Ya desciendo, estuve allí perdido
como acá, bajo un cielo ya quebrado.


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