martes, 16 de febrero de 2010

HOROSKOP / José Carlos Yrigoyen

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La poética de José Carlos Yrigoyen es, sin duda, una de las propuestas más originales e interesantes aparecidas en la última década. Su poesía está signada por un proyecto que ha ido afianzándose con el correr de los años. Luego de El Libro de las moscas (1997), el poeta concibe un proyecto que poco a poco va tomando forma, y que se inicia a partir de la publicación de El Libro de las señales (1999). Los dos libros siguientes, La balada del anormal (2001) y Lesley Gore en el infierno (2003) completan una trilogía que no tiene ni tendrá continuidad con su poemario siguiente, Horoskop (2007) cuyo lenguaje y argumento poco tienen que ver con sus entregas anteriores. “Creo que una de las ideas centrales del libro es la cercanía entre marginalidad y fracaso. En los libros anteriores hablaba de la marginalidad pero de una manera más alegre, más despreocupada. En esta ocasión el mismo tema está tratado desde una perspectiva más dura, quizá por momentos hasta ominosa”, ha expresado el poeta, y es esta afirmación la que me anima a mostrarles un texto del último libro de la trilogía junto a uno de este libro, que me resulta especialmente interesante. Sobresale su complejidad en el uso de un lenguaje, delicadamente prosaico, bordado cuidadosamente con muy diversas y sugestivas referencias, y amparado en un tema-pretexto que le permite ganar nuestra atención desde la primera línea.
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.HIMNO A LESLEY GORE.
Plumas, dije, plumas para la cabeza del operario
que se niega a pulir las piezas de su propio abandono,
que sale del trabajo, ansioso, olvidando mujer e hijos,
que a tu lado se detiene, a la hora establecida,
mirándote los senos como si fueran estrellas rugientes,
sabiéndote dispuesta a pasar la vida entera en esa esquina
siguiendo con la vista los autos perdiéndose hacia el sur,
a la espera de una mano vigorosa que te arrastre a los suburbios;
plumas, plumas para la espalda del joven motociclista
que comparte con nosotros la soledad de los pájaros extraños
que de cuando en cuando en sus sueños aparecen,
y tendido entre blancas sábanas revueltas se obsesiona
con un hermano asomándose contra la luz que declina
y así acostado abrirse la casaca de cuero y hacerle
la demostración erótica de sus pulmones y su mente;
en fin, estas palabras para ti, que has coincidido con ellos
en un lugar de camas debidamente dispuestas unas al lado
de otras, señaladas, donde el deseo los ha convertido en dolientes,
para ti que te dejaste seducir por el canto de los muchachos
que en el campo buscaban huesos de policías,
para ti, en quien me reconocí cuando saliste al escenario
vestida de rojo y luces, con un grosero penacho en la cabeza,
mostrándote entre cuerpos insepultos que bailaban,
y para todos aquellos que piensan cuando caminan de noche
por las calles céntricas que las mujeres como tú no existen,
que los hombres ahora deben conformarse con mirarse entre ellos,
tú que fuiste sorprendida como aquel demonio, aquella sombra
desnudando al joven repartidor en una distante esquina del cine
y numerando con lápiz negro las partes de su cuerpo,
líneas punteadas que se confundían con la oscuridad,
el turbio aliento y las violentas preguntas de los espectadores en la platea:
¿Pensaste en serio que nos tragaríamos las patrañas de tus poemas
a los chicos de las gasolineras, de las azoteas, de las plazas,
a sus contornos supuestamente sagrados, cuando en verdad
mirabas de reojo a las muchachas que entraban y salían
indiferentes a tu voz afeminada, de la mano de otros hombres,
y tú con los ojos nublados de llanto, invocando el eco del pasado
con un sudoroso micrófono deslizándose entre tus dedos
mientras ellas volvían sonrientes del baño del bar?
¿Creíste que escribiendo poemas largos encontrarías paz?
Y así vas levantando las manos hasta tocar las nubes y apretarlas,
como si fueran los colgantes miembros de anónimos dioses
que desde el cielo te observan alta y decadente como un árbol enfermo.
Y así las mujeres son hombres castrados que nos han enseñado el dolor,
que nos han enseñado a enfrentar la muerte como quien descubre
su propio rostro dentro de un libro de marchas militares
donde brillan las ilustraciones de los desfiles alemanes,
alemanes apuestos, alemanes fieros, alemanes insolentes,
mudo ejército al que preguntas para qué la poesía cuando se está solo,
..........para qué estos ojos que solamente han querido ver la verdad,
si sólo bastan las plumas, las plumas de los pálidos héroes
que a cada lado del pabellón se quejan de su suerte:
porque es la muerte aquella fiesta en la que lloras si quieres,
y ya no nos hace falta una canción que lo recuerde.
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De Lesley Gore en el infierno (2003)
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BAMBANG PAMUNGKAS ESCRIBE DESDE ÁMSTERDAM
A SU NOVIA LUEGO DE FICHAR POR EL EHC NORAD
.Singel, Raadhuistraat, Den Haag:
entre sus dormitorios, reservados y escaleras
aprendí que todo naufragio es en realidad el último navío.
Oudekerk, Alkmaar, Nieuwenmarkt:
las lecturas de la sangre nunca han podido detectarlos.
Seis discos de vidrio en venta sobre un tapete verde.
Lugares debidamente dispuestos para impedir mi reposo—
donde el yo, la continuidad y el amor convergen en cada lecho.
Soy parte de lo que digo. He encontrado la manera de decirlo
modificando apenas las alabanzas que en Vichy, la capital de Francia,
aquella congregación a un Falso Espíritu elevado mediante poleas
por un orificio en el tejado para recibir el sol en toda su gloria otorgaba.
Bueno, deberías estar feliz por mí. He encontrado la manera de decirlo.
Por lo tanto, cada una de mis palabras debería ser hoy tan firme
como un hueso bien soldado. Pero casi sin darme cuenta
he ido reemplazando nuestra alegría de flores recién sembradas
por esa duda que, al igual a un pulso, hace a la sangre seguir
su camino por el cuarto vacío —claro, vacío si no fuera por el sobre
de barajas para adivinar la suerte, por el sonoro traqueteo
de la motocicleta verde del predicador uzbekistano cuando sale
al trabajo y por las uñas de mujer cortadas y dispersas en el suelo
—asumir nuestra naturaleza sublunar al acostarnos por separado
no ha servido de contrapeso ni equilibrio para mejorar esto.
Cuando tu propia conciencia te ridiculiza juzgándote en voz alta,
cuando te rindes ante la imposible gramática del compañero
que se pasa toda la vida sentado al lado del teléfono del pasadizo
(bez akéhokol’vek komentára), cuando intentas atrapar
las canciones que se desplazan por el aire y súbitamente recuerdas
que no hay canciones para quienes obran mal,
entonces quizá lo mejor sea vestirse y salir.
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...........................................
Y así lo hago,
tomándole la mano a la oscuridad como lo hacen los niños
en el cine. Déjame explicarte lo que veo. Veo un bosque de almas
—de hombres, animales y plantas— cerrándome el paso
en su deambulante desesperación por aparearse.
Y también veo un bosque de almas —los 44 familiares
atendiendo el funeral anticipado de su adolescente más prometedor
& hermoso. Cuando se reúnen alrededor de su cuerpo
lo transfiguran en un término que todos ellos pueden comprender,
o mejor dicho, son así conducidos a las puertas de un término
que todos ellos pueden comprender. He modificado
...........imperceptiblemente
...........................................las alabanzas.
Y si es verdad que hace más de medio siglo fue posible
unificar incontables islas apenas con un nuevo lenguaje común
regulado en la oficina de un ministerio, si es verdad
que ese joven muerto era, en efecto, la expresión dialectal
necesaria para el entendimiento entre los que él mismo congregó
en el centro del salón —oficiando sobre todos como una lámpara
de papel—, si es verdad que todavía es posible unirnos de esa manera,
nuestra última conversación en la cama pudo contemplar
la posibilidad de refundar nuestro lenguaje palabra por palabra.
Kematian para definir al que estudia la protohistoria del clavicémbalo.
Uang kertas para el autobús que pasa repleto de prisioneros cantando.
Padang pasir para la diva en la plataforma de seis pies de altura.
(Y no es esto apenas el monodrama del que se fue únicamente
para dejarte sola: es también la denuncia del ignorado paseante insular
cuyo nombre fue más de una vez coreado en las tribunas
del Gran Campo de Juego de Batavia. Batavia, cuyo nombre
constantemente invoca a las submarinas algas del olvido.
Batavia cuyo emblema es la ablación capital de los órganos reproductores.
Batavia cuyos científicos salieron a almorzar a un restaurante filipino
de la calle Pangeran Antasari luego de apagar con los dedos mojados
en saliva el abierto sol de la fotosíntesis. Eh, Batavia,
yo no estaré en ti la noche en la que tus casas por fin duerman,
tus grandes avenidas iluminadas largamente duerman,
[y sus hileras de palmeras duerman], tus iglesias se encuentren
en un sueño impasible, y los animales de establo —los caballos,
el toro blanco, el cebú injertado y exportado en una caja de cedro—
sesionen en asambleas, entablen su derecho a opinión
y violen de una a una a todas tus mujeres. Yo no estaré en ti, ciudad
que más que ciudad es una suerte de mosca tropical.)
.¿Y qué he ganado yo encadenando sílabas esta noche?
¿Hacia qué dirección he de remontar
si la négritude ha ocupado las duchas públicas
si las siete palabras melanesias para nombrar la muerte
se traducen más o menos como sombra paralela,
si creímos de verdad que nunca acabarían los buenos tiempos,
si somos apenas vivientes medidas del Tiempo
al igual que las violetas africanas?
.y yo ya no quiero esperar que pase algo para escribir sobre.Ahora, mientras asciendo por las escaleras del hotel y el viento
hace de mí —el paseante insular— la parte más prescindible del paisaje,
pienso en cual sería la manera más adecuada de terminar esto.
Eso, eso es: una coda.
Que la coda de esto sea un lugar para abrazarnos.
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De Horoskop (2007)
..JOSÉ CARLOS YRIGOYEN: Lima, 1976. Estudió Derecho en la Universidad de San Martín de Porres.
Ha publicado los libros de poesía: El libro de las moscas (1997), El libro de las señales (Nido de cuervos, 1999), Lesley Gore en el infierno (2003), Los días y las noches de José Carlos Yrigoyen (2005) y Horoskop (Ediciones El billar de Lucrecia, CONACULTA México, 2007).
Ha publicado también una Breve historia del fútbol de Indonesia (2009) y el ensayo La hegemonía de lo conversacional: algunos apuntes sobre la poesía peruana última (1988-2008) (Lustra Editores 2009).
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3 comentarios:

Elvira dijo...

Mensaje privado para el señor Heriberto.

Estimado Heriberto.

soy una lectora de la blogosfera cubana y hago este trabajo de manera independiente, por iniciativa propia, con el propósito de destacar todo los valores que hay en nuestra comunidad. Decidí emprender esta cruzada personal harta de ver cómo en los blogs se enfanga el nombre de nuestros hermanos sin tener en cuenta que todos somos cubanos y por encima de todo seres humanos que merecemos respeto y tratamiento con dignidad. Yo pedí permiso a Cuba Inglesa para entrevistar a los intelectuales cuyos nombres más se mencionan en los comentarios del blog y, sin pretender darles eso que se llama derecho de réplica -porque a las bajezas mejor no responder- exponer sus facetas humanas y sus mejores cualidades de una manera llana y clara con afecto, respeto y mucha admiración.

Lo que deseo, estimado Heriberto, es pedirle que si es tan amable me responda a unas tres o cuatro preguntas simples. Yo le quedaré muy agradecida y espero estrenarme, sin pretender ser periodista ni mucho menos, en este medio de la blogosfera. Muy agradecida y deseándole muchas bendiciones,

Elvira

madameelvirabutterfly@googlemail.com

Heriberto Hernández Medina: dijo...

Srta. Elvira:
Ni tan privado, ni tan claro, pero eso es lo de menos. En tiempos recientes me han hecho más preguntas de la que creo merecer y creo que he hecho lo posible por dar las respuestas de que disponía con el mayor respeto. Le dejo acá algunos enlaces:
http://heribertohernandezmedina.blogspot.com/2009/06/5-preguntas-heriberto-hernandez.html
http://heribertohernandezmedina.blogspot.com/2009/06/escuchar-al-otro.html
http://heribertohernandezmedina.blogspot.com/2009/08/emigrans-kolto-kubabol.html
http://heribertohernandezmedina.blogspot.com/2009/10/nota-esta-entrevista-fue-publicada.html
En el improbable caso de que haya algún aspecto de su curiosidad que no quede satisfecho, me puede hacer la pregunta que estime por este medio y del mismo modo se la contestaré con gusto. Si aspira usted a algo más extenso o a una entrevista “formal”, le pediría que se identifique “formalmente”, me diga el sitio donde serán publicadas sus preguntas y mis respuestas, y si estimo que es razonable lo haré con seguridad.
Agradezco su interés y le deseo suerte en esa labor que usted asume con tanto entusiasmo y que presumo ardua. Como no podrá usted desviar el cauce de los ríos Alfeo y Peneo, pues acá sólo disponemos de modestos canales, no imagino cómo podrían contribuir mis palabras a limpiar la enorme cantidad de excrementos acumulados en estos nuevos establos de Augías, pero no se contamine usted de mi incredulidad que sueños hacen fe. Saludos de HH.

R.A. dijo...
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