domingo, 26 de septiembre de 2010

ELOGIO DEL CUERPO / José Pérez Olivares

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Es cierto amigo, pero a pesar de todos tus argumentos, el sólo hecho de permitirnos reencontrar a tantos amigos, de hacer posible saludar y saber de tanta gente entrañable dispersa por el mundo, justifica someterse a los múltiples riesgos que con razón enumeras.
Hace unos días he encontrado en Facebook al poeta y dibujante José Pérez Olivares, que siempre he leído con atención y placer desde los ochenta y al cual, muchos poetas cubanos deben la gracia de haber visto sus textos enriquecidos con bellísimos dibujos en las publicaciones de la época. Su amabilidad nos permite hoy ofrecerles estos textos y dibujos inéditos.
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ELOGIO DEL CUERPO
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...…………………..
Y díjole Saúl: Mancebo, ¿de quién eres hijo? Y David respondió:
…………………….Yo soy hijo de tu siervo Isaí, de Bethlehem.
…………………………….SAMUEL, 17.58
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MÍRAME, soy el cuerpo,
el que alguien tallara sobre la insomne
…..y milenaria piedra.
Represento la sed,
represento el valor,
represento el ansia.
Soy todo lo que quieras ver en mí,
aquello que alguna vez añoraste
…..y no te fue dado,
lo que amabas en silencio
a cambio de ninguna recompensa.
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Pasan lentamente los siglos,
…..pero no me tocan.
Pasan las noches ciegas,
las horas transparentes,
los minutos sin nombre.
Fluye la eternidad
y sigo siendo lo que soy:
un cuerpo desnudo.
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Quien fui, poco importa.
Tal vez el que mató con su onda
…..al temido filisteo.
O el simple, el desconocido muchacho
…...que a la luz de una vela
posó para el artista.
Lo que haya sido
se pierde en la infinitud,
en el marmóreo secreto del tiempo.
Lo que haya sido, seré.
Mas ahora nada significo
–nada que no sea una piedra:
una blanquecina piedra
de las canteras de Carrara.
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Quizás amé y fui amado.
Y tuve otro cuerpo desnudo
…..junto a mí,
uno que me hizo conocer
la belleza del odio
………………….y la lacerante
plenitud de los celos.
Lo más probable
es que haya muerto como dicen
…..que mueren los hombres:
renegando de Dios
y con los ojos húmedos y perdidos.
(No como el rey de Israel,
esperando la Nada
en brazos de una bella sunamita).
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Mírame, soy el cuerpo.
Unos me interrogan,
otros me increpan,
mas para todos sigo siendo
aquel que Buonarrotti
sacó una mañana de la piedra
(no fue su mano quien lo hizo,
sino la mano del Destino).
Mi nombre es David,
pero también puedo ser
el que tú quieras:
el guerrero,
……………el profeta,
……………………….el amante.
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BLANCO Y NEGRO
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...…………………..
Lo objetivo carece en sí de significado....
…………………………….K. M.
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1
QUIZÁS la vida sea
un poco de blanco sobre blanco,
y un poco también de negro sobre negro.
Lo demás
consiste en imaginar cosas,
creer que una verdad
cabe en el cuerpo de una mancha
(una blanca, impoluta y eterna mancha).
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Malévitch supo
que todo cuanto existe cabe en una pincelada.
Que no es necesario su reflejo
porque las cosas que rodean al hombre
…..son lo que son,
y no necesitan ser confirmadas
…..en el espejo de un lienzo.
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Pero sabía también
que es difícil convencer a los ciegos,
a quienes nunca verán
otra cosa que las mismas cosas.
Por eso, en su cuadro Blanco sobre blanco,
…..algunos no ven nada.
Y es porque nada hay allí.
…..Nada que no sea
la luz del sol, el canto de los pájaros
…..y la fe ciega del hombre.
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2
Mirar hacia la noche
es como ver un cuadro de Malévitch.
Cuadro sin luna y sin estrellas
en el que lo grandioso es la oscuridad,
ese gran plano negro
en el que uno parece caer
sin llegar nunca a tocar fondo.
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La noche es como un inmenso cuadro
…..–un cuadro infinito–
de aquél que lo redujo todo
…..a una síntesis.
Un hombre que nos hizo ver las cosas
…..no como cosas,
sino como ideas plasmadas en el aire.
Y cuando las ideas se plasman en el aire,
…..hay quien siente miedo
de percibirlas en su escueta inmensidad.
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A mí me gusta ver la noche como la vio Malévitch,
imaginarla como un gran plano negro
…..sobre el que apenas
puede divisarse otro más negro,
como un extraño agujero
en la vasta soledad de la Nada.
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DISCURSO DE LOT
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Y concibieron las dos hijas de Lot,
...…………………..de su padre.
…………………………….GÉNESIS, 19.36
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HICE el amor a mis hijas.
La mayor me dio a beber el áspero
…..y concupiscente
vino de Sodoma,
y creí encontrar de nuevo, en sus ojos,
…..el brillo de las calles
y el esplendor de las plazas
…..de mi ciudad.
Cuando creyó que dormía
se desnudó junto a mí.
Lo hizo con la misma
absorta naturalidad
de un árbol en otoño.
Sentí sus pezones contra mi pecho
y el ardor de su sexo
rodeando mi carne.
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La menor llegó después
y se echó a mi lado.
Tenía los labios gélidos
y una lengua lasciva.
No buscó al padre
…..sino al hombre.
Y un hombre que no era yo
salió del fondo de mí
y vino a su encuentro.
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Hice el amor a mis hijas.
La mayor parió un chiquillo
de lenta y descolorida piel.
La más pequeña,
una niña de grandes
…..y nocturnos ojos.
Apenas hablamos.
Nos basta sólo un gesto
y súbitamente
…..la piedad nos envuelve.
Pero a veces hago una seña
y las dos se echan a mis pies.
Entonces nos abrazamos
como si en el abrazo recuperáramos
…..un fragmento
de la terrible ciudad.
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LA SED
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A mi edad se siente una extraña sed.
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Por más agua que beba de viejos y transparentes arroyos,
por más que hunda el rostro y las manos en sedentarias fuentes,
…..mi sed no se apaga.
Cierro los ojos y un delicado fuego crepita en mi interior.
Es el fuego de las palabras que aún no he dicho,
la luz de los días más tenues, de unos ojos que no he
…..besado jamás.
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A mi edad –que es la del hombre que no duerme,
…..la del hombre que no volverá a dormir–
se padece una antigua y despiadada sed.
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DISCURSO DEL HOMBRE QUE CURA A LOS ENFERMOS
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...…………………..
Entonces Marta, cuando oyó
...…………………..que Jesús venía, salió a encontrarle…
…………………………….JUAN, 11. 20
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DOS mujeres se disputan mis palabras:
una, de alma silvestre y silenciosa, me espera
…..siempre a la vera del camino.
Otra, de radiante y dulce sonrisa, me desnuda los pies
…..para lavarlos entre plegarias y susurros.
Dos mujeres, una insomne como estatua,
otra de ojos húmedos y bañados de fe,
…..me esperan y me nombran.
Yo voy a ellas y ellas me reciben en cada peregrinaje.
Si una lava mis pies, otra me ofrece alimento.
Si una acaricia mis manos, otra peina mis largos
…..e hirsutos cabellos.
No saben qué más darme que no me hayan dado,
…..qué vinos, qué frutas, qué secretos ofrecer
al peregrino.
Podría decirles que me dieran su sangre y no vacilarían.
O pedirles que se desnudaran y bailaran para mí,
y llenas de alborozo, de una absorta y cruel felicidad,
…..lo harían sin demora.
Cualquier cosa, cualquier deseo mío, cualquier capricho,
…..ellas no vacilarían en cumplir.
Mas no es justo que yo pida como suele pedir un hombre
…..a mujer.
Ni es ético que me miren de esa forma,
como aguardando algo que hace tiempo esperan
…..y no puedo ofrecerles.
Debo hablar sólo
como el hermano que trae en su mirada
…..el resplandor de una lejana estrella.
Por eso tiemblo cuando llego a esta casa
y recibo el agasajo de dos mujeres solas y estériles,
mujeres sin nombre, hechas de años y esperas,
que con la oscura piedad de sus bellos ojos
…..me desnudan.
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MÁSCARAS
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...…………………..
¿Por qué aceptar un rostro que, al mismo tiempo que es una humillación
...…………………..para nosotros, es una ofensa para los demás?
…………………………….GIOVANNI PAPINI
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Compro máscaras. Bellas y misteriosas máscaras que luego ofrezco a mis amigos.
A Juan, que es hipocondríaco, lo he obsequiado con una de sacerdote babilonio, atento siempre al fulgor de las estrellas. A Pedro, que tiene un carácter atrabiliario, le envié de regalo otra de dios asirio, con cabeza de toro y cuernos de ébano. Y a María, que ha tenido muchos amantes, una de Nefertiti, con una cobra de jade en la frente.
Tú, que eres dócil y amas los libros, recibirás también la tuya.
¿Cómo la prefieres, con frente de sabio y mirada perdida? ¿O con expresión de profeta, de esos que señalan el camino a las ciegas muchedumbres?
Espérala, porque cualquier mañana un mensajero tocará suavemente a tu puerta y preguntará: “¿Es aquí donde vive el que ama los libros?”
Pero también podría preguntar por el lector. Simplemente por el lector.
Cuatro golpes de nudillos en la puerta y alguien que dice: “¿Es usted el lector?”
En ese caso, te aconsejo –si es que quieres recibir tu máscara- que no demores en abrir. Y que, sin decir nada (ni dar siquiera las gracias) tomes el paquete que yo te envío.
Ábrelo despacio, y a la luz de una vela ponte esa máscara.
Verás qué bien te sienta la que escogí para ti, hurgando -como al azar- entre hermosas baratijas de algún viejo y polvoriento tenderete.
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JOSÉ PÉREZ OLIVARES: (Cuba, 1949). Poeta y pintor. Graduado por la Escuela Nacional de Arte de Cubanacán (1972) en la especialidad de Artes Plásticas. Licenciado por el Instituto Superior de Arte (1987) en la carrera de Artes Plásticas, con especialización en pintura. Desde los 22 años ha ejercido como profesor de artes plásticas en distintas academias cubanas y –ocasionalmente- en el Instituto de Bellas Artes de Medellín, Colombia. Reside en Sevilla desde 2003.
Su obra literaria ha merecido los premios David, de poesía (UNEAC, 1982), 13 de Marzo (Universidad de La Habana, 1985), Jaime Gil de Biedma (Segovia, 1991), Rafael Alberti (El Puerto de Santa María, 1993), Renacimiento (Sevilla, 1998) y el Premio de la Crítica (La Habana, 2000)
Ha publicado los libros Papeles personales (UNEAC, 1985), A imagen y semejanza (Universidad de La Habana, 1987), Caja de Pandora (Letras Cubanas, 1987), Examen del guerrero (Visor, Madrid, 1992), Me llamo Antoine Doinel (plaquette, Ediciones Extramuros, 1992), Proyecto para tiempos futuros (plaquette, UNEAC, 1993), Cristo entrando en Bruselas (Renacimiento, 1994), Háblame de las ciudades perdidas (Renacimiento, 1999), Lapislázuli (Letras Cubanas, 1999), El rostro y la máscara (UNEAC, 2000), Últimos instantes de la víctima (Instituto Alicantino de Cultura “Juan Gil-Albert”, 2001) y Los poemas del Rey David (Tierra de Nadie, Jerez, 2008).
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2 comentarios:

EL SITIO DE LA LUZ dijo...

Un post formidable, Olivares, un poeta completo. Mil gracias por estos textos.

Pedro A Assef dijo...

Heriberto, gracias por este reencuentro con Pepe. Textos de madurez, de meditación y de hondura humana. Saludos, Assef