lunes, 23 de noviembre de 2009

RELEYENDO EL INFIERNO DE DANTE

Torre della Fame (del Hambre). Pisa.
¿De qué sueles llorar si ahora no lloras?
……Dante Alighieri / Infierno, Canto XXIII
Hay una imagen que se repite en uno y otro blog, que se repite en el blogroll. ¿Que decir?, me he preguntado mientras recorro cada sitio y miro una y otra vez los videos: NADA. No tengo nada que decir. Sólo atino a recordar el espantoso relato que hace Dante Alighieri en uno de los más notables episodios de su Inmortal poema, la Divina Comedia. El conde Ugolino della Gherardesca, jefe de la República de Pisa, se enemistó con el arzobispo Rogerio de Ubaldini, poderoso magnate pisano, quien luchó con el conde, lo venció y lo hizo prisionero, junto con dos de sus hijos, Gaddo y Uguccione, y dos nietos, Niño y Anselmuccio. Después de haberlos encerrado en la torre de Gualandi, el arzobispo, pasados algunos meses, arrojó al Arno las llaves de aquella prisión, y prohibió que se socorriera a las victimas de su venganza. Los prisioneros perecieron de hambre, sin que nadie conociera sus angustias. Dante supone al arzobispo en el Infierno, y al conde imponiendo a su despiadado enemigo sangriento y atroz castigo.
El réprobo dejó la atroz comida:
Su ensangrentada boca a la guedeja
De la cabeza por detrás mordida,
.Limpió y dijo: -Tú quieres que mi queja
Fiera renueve la memoria insana
De dolor en lo horrible sin pareja.
Se ha hablado del perdón y se piensa en esos rostros deformados por la euforia irracional de la horda, que se superponen en las imágenes al verdadero rostro del terror. “El velo desgarróme del futuro", alcanza a decir el conde Ugolino, y esa es la única palabra que pareciera diluirse en estas imágenes, en que tenemos la tentación natural de recordar cada uno de esos rostros, de grabarlos para siempre en nuestra memoria. No puedo dejar de pensar en los rostros que, desde el puesto de mando, observan cada detalle, dan las órdenes, azuzan a los perros… Los rostros que no vemos, el rostro…
Parecía este jefe y mentor mío
Lobo y lobeznos hacia el monte echando
Que alza entre Luca y Pisa el bulto umbrío.
.
Detrás venía sanguinoso bando
De famélicas perras que azuzaba
Lamfranco con Sismondi y con Gualando.
.
Breve correr a un tiempo fatigaba
A hijos y padre y con agudos dientes
La traílla feroz los traspasaba.

Y el hambre siempre presente. El hambre, ese sucedáneo eficaz de la razón. Vemos el usualmente ”rostro macilento” de los jóvenes, del cubano común agobiado por una realidad que se sale del libreto, ejecutándolo al pie de la letra. Sacando fuerzas del sándwich providencial que recibieron en el ómnibus, para gritar, empujar, escupir, golpear... El odio irracional sustituyendo en sus rostros, “del hambre los signos inhumanos". Cada grito, cada alarido resuena como un martillazo con el cual están clavando las puertas de una torre. Las victimas hoy de la infamia, sólo pueden compadecer y perdonar a los que morirán de hambre dentro de ella mañana.

Cuando a mis pies la entrada clavar siento
Del torreón, cruel, miré aterrado
De mis hijos el rostro macilento

Nada me estremece más que la servidumbre. Aquello de “esta es tu casa” hace ya cincuenta años, y este vergonzoso culto necrófilo ahora, en que “la muerte en cueros” señorea en las calles, presidiendo el imaginario de una palabra fatídica. Servidumbre de estomago y de corazón. ¿Para qué engañarse?

Diciéndome: -Si el hambre te atropella
Sírvete de nosotros. Tú nos diste
Esa mísera carne: come de ella.

¿Comió el conde Ugolino, agobiado por el hambre, del cuerpo de sus hijos muertos? Dante, gibelino militante, se dio el lujo de afirmarlo en el Canto XXIII: "la bocca sollevó dal fiero pasto", escribió sin prueba* alguna, mostrándonos que ni la poesía está libre de transitar el camino de la falacia, cuando se inclina ante un poder, cualquiera que este sea. “Más que el dolor pudo el ayuno", y la imagen, por dantesca, no puede ser más propicia. El padre comiendo del cuerpo de sus hijos muertos de hambre. Yo me pregunto, volviendo sobre el enojoso asunto del perdón, si este no alcanzara para tanto: ¿Qué cráneo roerá eternamente la joven república de Cuba libre?.
* Recientemente, entre el 2001 y 2003 un grupo de investigadores de la Universidad de Pisa, dirigidos por Franceso Mallegni, exhumó los restos de las víctimas sepultados en la iglesia de San Francesco de Pisa, y tras exámenes de ADN y de las costillas (que revelan los alimentos ingeridos durante los últimas semanas por el occiso) ,unido al hecho de que el conde sólo contaba con 3 dientes al morir, lo que le imposibilitaba el comer carne, concluyó que la leyenda sembrada por Dante no era verídica. 700 años de infamia recién aclaradas.

11 comentarios:

Manuel Sosa dijo...

Gracias por este escrito. Ya ves, la infamia nos hace releer, como si buscáramos un paliativo, una explicación clínica, no sé.

zumanny dijo...

Buenisimo Heriberto!

Odette Alonso dijo...

Excelente comparación. Triste verdad, dolorosa. Vergüenza la servidumbre. Vergüenza e impotencia.
Un abrazo, hermano.

Anónimo dijo...

amigo mio,gracias por el texto,pocas veces podemos leer reflexiones tan acertadas sobre el tema sin que abunden en desamor o el extremo;un texto justo y fotografico.


jcvalls

Heriberto Hernández Medina: dijo...

Con amigos de este calibre opinando, uno siente temor de envanecerse y mucha necesidad de darles las gracias.

JC Recio dijo...

Acabo de leer tu texto, muy bien escrito,gracias por compartirlo.

Ley Martinez (Cero Circunloquios) dijo...

tengo que ser prosaico un poco y decir: este articulo esta de p----,..volaisimo!
"mas que el dolor pudo el ayuno"
...
la analogia es genial

un saludo

Ley

Anónimo dijo...

esto es lo de siempre, lo inadmisible de siempre, la violencia por nada, por todo, y el dolor de saber que no cambiará porque hay demasiados cautivos, junto con sus hijos y sus nietos.... y todos los demas, el perdón pasa por desanimar , desadmitir y condenar la violencia de cualquier tipo para resolver los problemas. por cierto donde estaban los policias que inundan 'La vana' ese dia, nadie sabe pero no vi ninguno para evitar esa agresión. sonia diaz

JOSÁN CABALLERO dijo...

No sé cómo no tienes nada qué decir con tus palabras, Heriberto. Será que no quieres decir, pues siempre hay muchas cosas para condenar, y en este caso mucho más. Ahí te dejo mi versión poética de los hechos, en donde hablo, igualmente del Cronos devorador de sus hijos, que al final será destronado por ellos mismos. Semejante analogía nos une en la recreación poética, con este Dante reconocido, y con el Pe-Dante nuestro, no te parece? Ahí te dejo mis tres sonetos con pies forzados, y me llevo tu post para los comentarios de mi blog, agradecido por tu aporte, abrazos y saludos, Josán Caballero.

LA CITA INTRANSITABLE

Hacer alto a su muerte es imposible,
cuando esa turba se muestra intransitable:
¿País prestado a bullicio tan amable,
merece juventud impredecible?

El miedo no es su karma, ni la audible
hambruna ante principios denostables:
La ira confundida entre los cables
se enreda con la náusea más temible.

Adónde van las huestes carcomidas,
sino a negarse al fin que son hermanos,
descifrando el desmán de ese hortelano,

que come y asegura, en su mordida,
dar al mundo otra prueba del desgano
que ha prendido en su turba de cubanos.


Que ha prendido en su turba de cubanos,
diezmada sólo por la incompetencia
de ideales, que aseguran su impotencia,
ante el muro senil de tantas manos,

empuñadas por seres tan ufanos,
como si semejante disidencia
atentara feroz con su decencia,
pronto en tela de juicio: Mito insano

que el hortelano impide remover,
con una libertad a medio hacer,
aturdida y cegada por su “gloria”,

pero esta cita deshecha, sin memoria,
podría reescribirse cual historia
de un pueblo que está a punto de aprender.


De un pueblo que está a punto de aprender
que la conciencia no es objeto de discordia,
cuando un gobierno asume la concordia
como un juego de bandos, a saber

con ese Arma-Ge-Dos, que al someter,
a unos contra otros ceremonia
conducta tan brutal, que testimonia
hasta cuánta infamia puede haber

en estas situaciones perentorias,
en que son condenados por escorias
aquellos que maldicen el poder

de un hortelano que niega hasta el comer
a sus hijos, cual Cronos furibundo,
lanzado de por muerte al inframundo.

JOSÁN CABALLERO
20 de noviembre del 2009.

Ruben A.M. dijo...

Heriberto, muy bueno! Era de esperar. Un abrazote.

tinta infeliz, mierda florida dijo...

Heriberto, gracias, este tipo de texto hace mucha falta. Que no todo puede ser la simplita comparacion del BBQ con el picadillo de soja.