sábado, 31 de octubre de 2009

THE WHOLE ISLAND: SIX DECADES OF CUBAN POETRY / Mark Weiss

.Una nueva antología bilingüe de poesía cubana, realizada por el poeta, traductor y editor Mark Weiss, que incluye una amplia selección de textos y autores de cuatro generaciones:
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Nicolás Guillén, Eugenio Florit, José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Samuel Feijóo, Gastón Baquero, Eliseo Diego, Cintio Vitier, Fina García-Marruz, Lorenzo García Vega, Carlos Galindo Lena, Francisco de Oraá, Roberto Branly, Roberto Fernández Retamar, Fayad Jamís, Heberto Padilla, José Álvarez Baragaño, César López, Antón Arrufat, José Kozer, Miguel Barnet, Belkis Cuza Malé, Nancy Morejón, Luis Rogelio Nogueras, Lina de Feria, Delfín Prats, Excilia Saldaña, Raúl Hernández Novás, Amando Fernández, Soleida Ríos, Lourdes Gil, Reina María Rodríguez, Abilio Estévez, Iraida Iturralde, Ruth Behar, Ángel Escobar, Ramón Fernández Larrea, Roberto Méndez, Rolando Sánchez Mejías, Ismael González Castañer, Juan Carlos Flores, Pedro Llanes, Sigfredo Ariel, Frank Abel Dopico, Alberto Rodríguez Tosca, Omar Pérez López, Antonio José Ponte, Heriberto, Hernández, Pedro Marqués de Armas, Damaris Calderón, Alessandra Molina, Carlos A. Aguilera y Javier Marimón.
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Esta antología incluye dos textos de mi primer libro La patria del espejo, traducidos para esta edición por Chris Brandt.
.GLASS WALLS
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In this room the light is too heavy,
……the shadows are bone-white
……and you can’t open the windows before daylight.
The saddest of girls could not dive beneath these waters,
……skirt them,
……or declare she hears music transparent and soggy.
Here there’s no impersonating an angel,
……and it’s not enough to undress.
Those who sometimes don’t listen may not sit at this table,
……there will be no dinners on white tablecloths,
……no jugglers, nor zither players, nor birds, nor fish.
The girl who will be lying down next to us
……might be naked, might be sleeping in the grass
……or nakeder still if she senses she’s not alone:
……but she could never divide herself,
……nor fly nor be troubled,
……nor hold our breast to say she dreams;
……she couldn’t dream she lives in a snail shell and sometimes
....................../loses her way.
In this room the shadows are very white,
……someday you might think they’re ours and ask them to sing,
……to fall down.
One could think that sometimes we don’t sleep,
……but to talk of insomnia,
……that might impel us to say the night is the narrowest of
....................../margins
……where we can exist only by turning away.
Once at this place they spoke of stags and shapes that loosed
....................../bent arrows;
……but everyone was thinking about music,
……everyone wanted tamer animals, shapes more frozen.
One morning they brought a stone,
……and set it very high, so high that from time to time
....................../it turned;
……never again did we think of being solitary, dark,
……of our terrible desire to bite,
……a tree like that shape where at times we stayed silent.
Then we thought about selling our smile,
……but who could buy something that can disappear,
……who could die of sadness when the shadows are so white.
In this room the light is too heavy,
……turning around would be enough,
……it could be easy to dream we’re alone,
……that we open the window and no one pushes us or
....................../reminds us
……how sweet it would be to jump.
That way, drunk, we could imagine we are the least remembered
……and take off with the suicide’s heart, the musician’s box;
……then we’d be calm
……though no one would tell how we came back filthy,
……and threw down the walls, tore out the floors
……and shouted to all that the window was a sweet blue lie;
……though none would reveal that we’d been a little afraid,
……that the mirror
……was beginning to show us the darkest shadows.
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FABLE OF THE DOLPHIN AND THE BIRD’S SHADOW
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Seated between two corpses, the bird’s shadow transformed
....................../into flight, shadow on shadow;
……seated like a wound between two corpses: beer foams up
....................../in a wave chest-high
……and by our side two corpses punching holes in the faces
....................../of conversation.
The truth is not the bird’s flight, it’s the plumage
....................../that penetrates the song’s ambiguity,
……the song like a small sound stabbed into the chest’s
....................../emptiness.
In the drinkers’ glasses, the beer foam like the voice of the
....................../child who sings between two deaths,
……it’s an excavation skirting along the crease,
……a slow penetration of plumage into the dark squalor
....................../of sound.
Here come the acrobats with the words from the last time
....................../he misspoke,
……the last secret impulse to be blind.
Once he saw his blue laughter and the blue behind the laughter
....................../of one who knows he has received the latest news;
……it’s the scarf, the silvered star in the scarf that launched
....................../the dolphin, now it seeks in the water
....................../the depths through which it must escape,
……but the child has already stopped opening his heart,
....................../he begins to join together the fragments of the leap,
……but it’s already leapt again and the windowpane shatters,
....................../it falls like a rain of salt on the eyes.
The drinkers raise their glasses, take deep draughts of beer
....................../and of death,
……but the song has ceased, the child holds the stained glass
....................../windows to his chest,
……the dolphin has returned to leap again: the bird flies over,
……the bird’s shadow transformed into flight,
……the dolphin has returned to leap again
……and the child is lying by the water, his chest covered
....................../with dry leaves.
The bird flies over, the truth is not its shadow.
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NOTA: Para ver el índice puede hacer click aquí y para adquirirlo aquí.
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viernes, 30 de octubre de 2009

MUNDO MÁGICO / Emilio Adolfo Westphalen

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Poesía Completa y Ensayos Escogidos de Emilio Adolfo Westphalen: una lectura aplazada lamentablemente por demasiado tiempo. Agradezco al poeta, editor y traductor Renato Sandoval, que me hiciera llegar este valioso libro, cuya edición, prólogo y cronología han sido realizados por el poeta Marco Martos, para la colección Obras Esenciales del rectorado de la Pontificia Universidad Católica del Perú.


MUNDO MÁGICO

Tengo que darles una noticia negra y definitiva
Todos ustedes se están muriendo
Los muertos la muerte de ojos blancos las muchachas de ojos rojos
Volviéndose jóvenes las muchachas las madres todos mis amorcitos
Yo escribía
Dije amorcitos
Digo que escribía una carta
Una carta una carta infame
Pero dije amorcitos
Estoy escribiendo una carta
Otra será escrita mañana
Mañana estarán ustedes muertos
La carta intacta la carta infame también está muerta
Escribo siempre y no olvidaré tus ojos rojos
Es todo lo que puedo prometer
Tus ojos inmóviles tus ojos rojos
Es todo lo que puedo prometer
Cuando fui a verte tenía un lápiz y escribí sobre tu puerta
Esta es la casa de las mujeres que se están muriendo
Las mujeres de ojos inmóviles las muchachas de ojos rojos
Mi lápiz era enano y escribía lo que yo quería
Mi lápiz enano mi querido lápiz de ojos blancos
Pero una vez lo llamé el peor lápiz que nunca tuve
No oyó lo que dije no se enteró
Sólo tenía ojos blancos
Luego besé sus ojos blancos y él se convirtió en ella
Y la desposé por sus ojos blancos y tuvimos muchos hijos
Mis hijos o sus hijos
Cada uno tiene un periódico para leer
Los periódicos de la muerte que están muertos
Sólo que ellos no saben leer
No tienen ojos ni rojos ni inmóviles ni blancos
Siempre estoy escribiendo y digo que todos ustedes se están muriendo
Pero ella es el desasosiego y no tiene ojos rojos
Ojos rojos ojos inmóviles
Bah no la quiero
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EMILIO ADOLFO WESTPHALEN: Poeta y ensayista peruano nacido en Lima en 1911. Realizó estudios básicos en el Colegio Alemán de Lima y posteriormente ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos donde obtuvo la Licenciatura en 1932. Es uno de los más importantes poetas de su país. Participó y contribuyó al enriquecimiento de la cultura peruana, dirigiendo las revistas Las Moradas, la Revista Peruana de Cultura y Amaru. Trabajó además como traductor para las Naciones Unidas y ocupó el cargo de Agregado Cultural de la Embajada Peruana en Roma. En 1977 obtuvo el Premio Nacional de Literatura, en 1991 recibió un Homenaje de la Universidad de Salamanca, en 1995 Las Palmas Magisteriales, la Orden del Sol y el grado de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional. Entre sus libros publicados figuran: Las ínsulas extrañas (1933), Abolición de la muerte (1935), Arriba bajo el cielo (1982), Amago de poemas de lampo de nada (1984), Ha vuelto la diosa ambarina (1988), y La poesía, los poemas, los poetas (1995). Falleció en el año 2001.
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jueves, 29 de octubre de 2009

EZRA POUND: CENIZAS Y SILICIO / Luis Hernández

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1
.Tower of Pisa
Alabaster and ivory. Y eterno,
Para feria de fascistas
Quien la canta.

.Y ebrio ya de belleza y en demencia
(Puede ser que sus ojos sean nuestros)
Rojo mar y el adriático crepúsculo
Y dos guerras herrumbradas en su frente:

.Frente a la lívida amenaza de la historia:
Ezra Pound,
Ezra
Y su ejército perenne en pie
De muerte.
Torre de Pisa
Et cinis et cilicium.


2
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Ezra:
Sé que si llegaras a mi barrio
Los muchachos dirían en la esquina:
Qué tal viejo, che' su madre,
Y yo habría de volver a ser el muerto
Que a tu sombra escribiera salmodiando
Unas frases ideales a mi oboe.

.El milagro se oculta entre lo oscuro
Donde olvido y memoria son tan sólo
Los reflejos de lo áspero y amado,
La ilusión que ha surgido del enebro.

.Duramente recuerdo tus poemas,
Viejo fioca,
Mi amigo inconfesable.
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Luis Hernández: (Lima, 1941 - Buenos Aires, 1977), poeta peruano de la Generación del 60. Estudió medicina en la Pontificia Universidad Católica del Perú, y luego en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En vida, Hernández publicó tres poemarios: Orilla (Lima, La Rama Florida, 1961), Charlie Melnick (Lima, La Rama Florida, 1962) y Las Constelaciones (Trujillo, Cuadernos Trimestrales de Poesía, 1965). A pesar de mostrar los vestigios de una idea poética innovadora y vital, estas obras fueron tibiamente recibidas por la crítica especializada. Tras la aparición de Las Constelaciones, Hernández renuncia a la publicación formal de sus escritos. A partir de 1970, Hernández comenzó la heterodoxa práctica que lo llevó a convertirse en una casi leyenda urbana: redactó a mano sus versos en innumerables cuadernos, en los que su bella caligrafía se aunaba a la fuerza de su voz poética. Dichos cuadernos muchas veces los regaló a amigos o, incluso, a personas que no tenían interés en la literatura. Esta ingente cantidad de poemas dispersos y novedosos tomaron forma en Vox horrísona (Lima, Ediciones Ames, 1978). Después de la publicación de Vox Horrísona, más cuadernos aparecieron, algunos de los cuales ya han sido publicados. Reproducciones digitales de varios cuadernos ellos pueden ser encontradas en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Esta institución también posee algunos manuscritos del poeta y continúa buscando nuevos textos para resguardarlos o, al menos, preservarlos digitalmente. Luis Hernández falleció en 1977, en la ciudad de Buenos Aires, adonde había viajado para tratarse una enfermedad mental. Presuntamente, el poeta se suicidó lanzándose a las vías férreas. A principios del 2000, surgió una versión distinta sobre la causa de su muerte, la cual decía fue un homicidio, pues, según dicha versión, no existían registros de su tratamiento en la clínica a la que habría ido a tratarse, aunado al hecho de que en el lugar del supuesto suicidio era usual encontrar cadáveres de "accidentados" o "suicidas" al parecer "dejados" por los militares argentinos. Entre agosto y septiembre de 2008 apareció el libro La armonía de H. Vida y poesía de Luis Hernández Camarero del periodista Rafael Romero Tassara (Jaime Campodónico Editor, 2008), que ha sido considerada la primera biografía completa del poeta así como un acercamiento real a su obra.
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miércoles, 28 de octubre de 2009

JOY ESLAVA / Carlos Pintado

.Margarita García Alonso escribe una nota sobre Carlos Pintado en Di Marga Code, pretexto oportuno para compartir este inquietante texto suyo.
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.........My "place of clear water,"
.........the first hill in the world
.........where springs washed into
.........the shiny grassand darkened cobble
.........sin the bed of the lane.
...................Seamus Heaney
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"Esta historia no sucedió, o está por suceder, que es lo mismo".
Sus palabras hicieron eco, retumbando en su cabeza con el sonido, lejano e impreciso, de las cosas que se escuchan en sueños. Luego buscaría algo sin saber qué buscaba. La habitación sería un desierto: un cesto con papeles, algunos libros tirados en el piso y un espejo en forma de óvalo, cubierto de manchones grises que impiden una imagen exacta. La máquina de escribir indicaba que algo se había quedado a medias. El ruido de la llave del agua, abierta, opacaba la música que venía de algún sitio. El hombre pestañeó varias veces. Sudaba. Fue hasta la llave y la cerró bruscamente.
La música de Clannad volvió a reinar en el cuarto.
Se preguntó qué fue a hacer a Joy Eslava esa noche, y, mientras se procuraba una respuesta, recordó aquella palabra: Anahorish, que lo devolvía a un poema de Heaney y a las noches imaginadas en una taberna de Dublín.
Aquí es donde yo entro en la historia.
La historia que iba a suceder comenzaba conmigo yendo a Joy Eslava; algo de esta conjunción causal trato de explicarle, pero no entiende; no quiere entender. Tiene la tozudez característica de los irlandeses. Yo quise explicar, filosofar, recordarle que en un poema de Heaney existe esa palabra que nunca pude traducir. Repito Anahorish e intuyo que tampoco él sabrá traducirla. Pero se limitó a sonreír y yo ya no pude más. Bailamos, me dice. No fue una pregunta. Yo no quería bailar pero no pude negarme; las manos de él (o quizás fue tan sólo una mano) se aferraron a las mías. Busqué esa confirmación del roce y no pude encontrarla: la penumbra obligada negaba toda visión; las luces estallaban en las paredes, rielaban con fuerza en la fatua oscuridad del bar; sus dedos se enroscaban en los míos, persistentes. Años después yo escribiría, en una historia que nada tendría que ver que esta, cómo un personaje le recuerda al otro:
"con tus dedos de sombra me tocaste". Algo así le dije, pero no se escuchó bien. Ahora no podría recordarlo con precisión. Sus palabras me devolvieron a ese momento.
Clannad cedió su espacio a los Cranberries. El teatro de techo circular sostendría la noche. Alcé la cabeza para mirar algo en el segundo piso y él aprovechó para besarme el cuello. Iba a preguntarle algo, pero no dije nada. Preferí irme e inventarme la historia de lo que pudo haber pasado: los dos en Joy Eslava, bailando, borrachos; yo sería el turista que está de paso por Madrid y él apenas la sombra de un sueño, una invención mía, aunque él lo negaría, por supuesto. No quiere para él el fátum que le concedo; dice que sí existe, que no es la sombra de nadie. Me cogería por los hombros y yo tendría que recordar -en otra historia que pienso escribir - que en realidad alguien me sostuvo por los hombros en aquel lugar. En vano intentaría él hacerme recordar cómo intercambiamos abrigos. “Para que tengas un recuerdo mío”, dijo, poniéndome en las manos aquel abrigo de piel que a mí se me antojaba un oso muerto. En ese momento pienso que es mejor cerrar los ojos; pensar en esa palabra que nunca pude traducir y que tampoco él comprende. Lo único que no existe es esa palabra, exclamaría él.
Si le hubiera hecho caso, quizás hubiera escrito mejor esta historia. Escribiría: el olor de su cigarrillo me trajo el recuerdo de otras yerbas. Y admitiría, después, que me gustaba verlo fumar en medio del gentío abigarrado de lugar. Humo de Dublín, pensé. Y, como si estuviera leyéndome el pensamiento, preguntó si conocía Irlanda. Nos miramos fijo. El humo era una nube azul frente a mis ojos; yo la inhalaba; el perfume del tabaco era diferente. Humo de Dublín, escribiría años después, en otra historia que no tendría nada que ver con esta. Le explico -trato de explicarle - que algún día escribiré esta historia, pero no hace mucho caso. Luego seguimos jugando el mismo juego de inventarnos con palabras dichas en lo oscuro, en aquel mar de besos y codazos y música estridente.
Me desperté con el ardor del fuego en el pecho. Había intentado hacer una traducción de Heaney antes de quedarme dormido. Desperté pensando en esa traducción. Susurré Anahorish como si no estuviera solo en el cuarto y alguien, desde la tiniebla del sueño, pudiera oírme.
Esperé unos segundos, pero no ocurrió nada. Debo a la ignorancia de esa palabra esta historia. Me levanté con la certidumbre de ir a algún lugar. Pensé en aquel lugar que recordaba una "alegría eslava". Dudé en ir o quedarme. En algún lugar del cuello guardaba la marca, húmeda aún, de un beso.
Al entrar lo vería bailar. Exactamente así: sonriendo sin mirar a nadie, con una gorra ladeada casi tapándole los ojos. Dudo si debo acercarme a él. Me asombra la palidez de su piel, como si no hubiera visto el sol en años. Minutos después los dos bailábamos. Me fascina cuando la luz de las lámparas lo envuelve. A contraluz su cuerpo parece frágil, a punto de perderse entra tanta sombra junta. Me aproximo despacio. ¿Cómo explicarle que hace unas horas soñé con él? ¿Pensará que estoy loco? Me sobrecoge esa idea. No quisiera asustarlo. Quizás el sueño se ha extendido hasta aquí, hasta este momento en que por fin estamos los dos: él bailando, pausadamente, sonriendo como un niño; yo aquí, estatuario, observando lo irreal de toda la situación. ¿Será posible que aún esté soñando?, me pregunto, hasta que la voz de Dolores O'Riordan me tranquiliza.
Estamos en Joy Eslava. Esta historia es cierta. Sucede, me digo. La voz de la cantante farfulla un in your head, zombie, zombie... Yo vuelvo a pensar que todo ha sido un sueño. Es noviembre: Joy Eslava está repleta de gente linda, de turistas, de madrileños que, para escapar del frío, vienen a lugares como éste. La gente se mueve a ritmo de un trance incapturable. Sé que estoy en el baile extraño y eso me incomoda. Voy a la barra y pido un trago que me aleje la timidez. Hubiera preferido fumar un poco. Hace años que no pongo un cigarrillo entre mis labios. Escucho: and the violence causes silence, who are we mistaken? y todo gira sin un centro fijo, sin gravedad, repleto de sombras que intercambian besos y abrazos. Pienso en el muchacho del sueño, que poco a poco va perdiendo lugar en mi memoria; el sueño termina por volver todo muy irreal, como ese poema de Heaney que habla de un sitio tranquilo, rodeado de aguas cálidas, donde poder tenderse y hablar. Repito la palabra, como para recordar un conjuro -a estas alturas dudo si repetirla se debe a un conjuro o a un acto esquizoide - y en ese instante una pareja se sienta cerca de mí; los veo cogidos de la mano; ella me mira y saluda; él hace el mismo gesto; ella deja de mirarme y le susurra algo; el muchacho demoró su mirada en mí; yo bajé la vista; los dedos de él se enroscan en los de ella, persistentes. Anahorish, digo yo ante el arranque estridente de la música. Después de eso pierdo la noción de todo. Hay un hilo muy breve entre la realidad y el sueño, pensaba yo en el instante en que la muchacha se deshace del muchacho y va a bailar sola. Mis ojos y los ojos del muchacho se encontraron en aquel mar de sombras y contornos esfumados. El quería bailar y yo diría que sí, por supuesto. Las manos de él -o quizás fue tan sólo una mano - se aferraron a mis manos. Recordé un roce o la imagen de un roce. La piel erizada por el tacto. Miré su rostro: sonreía. En otra historia, e intentando describirlo, yo anotaría: " podré olvidar todo de él menos su sonrisa, suave, lasciva, como de niña. Más tarde me daría cuenta de que su piel, o más bien el blanco de su piel, es igual de memorable.
Fue aquí cuando sonrío por última vez y nos besamos.
Cuando ella regresa, él y yo bailábamos. Las manos de ella -mucho más suaves que las de é l- me abrazaron desde atrás. Sentí su lengua hincando al centro de mi nuca, juguetona. En este instante confundo las dos historias; hace años pinté un bosque lleno de senderos que se confunden bajo la niebla inglesa. Esa imagen regresa a mi memoria en este instante. Pienso que en la mañana los dos serán tan sólo una sombra. Yo estaré, lamentablemente, al otro lado de esa sombra. Recordaré las palabras de él: "mañana pensarás que todo esto fue un sueño”. Fue entonces cuando advertí que la muchacha ya no estaba. Sorprendido, me pareció verla fugándose a algún sitio. Quise gritarle algo, pero entendí que era inútil: la música subía como si estuviéramos sordos. Él y yo seguimos bailando con las camisas abiertas, muy pegados; de su pecho rezumaban gotas luminosas. Sonreíamos y yo pensé que podría morir mirando esa sonrisa.
La noche nos lanzaba allí como náufragos. El aire se hacía menos aire. Sin dejar de abrazarlo busqué, entre el centenar de rostros que nos miraban, el rostro de ella. Aquí me doy cuenta de que ésta no es la historia de él ni la mía, sino la de ella. Mañana será ella quien escriba esta historia: él y yo en Joy Eslava, bailando y besándonos. “No te preocupes", me calmaría él, y las palabras retumbarían como dentro de un túnel, por encima de la música. "Ella sabrá terminar esta historia como mejor le parezca". De lejos la observé hablarle al cantinero; su cuerpo remedaba un arco; segundos después apuraba un trago azul, muy azul. Bajo el cono de luz su rostro filtraba cierto parecido con el del muchacho que ahora me abrazaba. En el cristal de la barra la silueta de ella era inexacta, deformada. Trazos de luces difusas se aferraban al reflejo de ella en el cristal. Temí que aquello se extendiera más allá del sueño. Siento que nos miró casi con envidia. “No le hagas caso. Tú y yo estamos donde ella no puede llegar", escuché, " por eso nos sueña". Yo pregunto: ¿Nos sueña?, sin entender mucho. Me sobrecogió la desesperación de no saber qué iba a pasar cuando ella se marchara. "¿Nos sueña o nos inventa?", vuelvo a preguntar, pero él no supo decirme o prefirió no hacerlo. Al final masculló: “eso sólo lo sabe ella. Nosotros estamos del lado de acá de las cosas”. Hizo un gesto con las manos que no comprendí. Bailé, no por el placer del bailar, sino para buscar esa distancia que da el baile cuando hay poco que hablar. Quise organizar mis ideas.
Las últimas palabras de él dejaron en mí un gusto extraño: "si ella deja de soñarnos, nosotros dejaremos de ser". Al alzar la vista volví a ver su sonrisa. Le conté mi sueño, el libro de versos de Heaney y aquella palabra que sonaba en mi sueño como un eco de címbalos que no podré traducir nunca. “Es una letanía insoportable”, le dije, mientras él intentaba explicarme que en el sueño las cosas se repiten incansablemente”; luego habló de una eternidad en el sueño que no entendí. "Esta historia no sucedió, o está por suceder, que es lo mismo", me dijo al ver mi rostro ensombrecido por la duda. Yo cerré los ojos. Recordé esas palabras. Una muchedumbre loca y bebida se abalanzaba sobre mí desde todas las partes. El recuerdo de haber llegado a Madrid fue una argucia más. Quise negarme a ser el soñado, pero me faltaba esa desesperación innata que poseen algunos ante situaciones tan inusuales. Fue entonces cuando una de las puertas del bar se abrió e induje que de allí podía escaparme. Avancé unos pasos, pero la mano de él se aferró a mi mano. “No hagas locuras, nadie escapa de un sueño; si ella te sueña aquí es porque aquí debes estar”. Lo escucho y cierro los ojos. El rostro de ella viene a mi memoria. Al abrirlos estamos los tres bailando. No sé cómo sucedió. Las manos de ella serpenteaban en mi pecho, su lengua hincaba en mi nuca. Apoyé mi mano sobre el torso desnudo de él y lo empujé un poco más allá de mí; al volverme estaba ella mirándome; quise ver que estaba sorprendida. “Por qué lo apartaste así", me preguntó. Su voz sonó metálica. Me encogí de hombros. "Fue sólo un instinto", dije, e intenté asirla por la cintura. Bailamos muy pegados. La música apenas se escuchaba. El aire era más humo que aire: una espesa neblina -acumulada por tantos cigarrillos incendidos- flotaba sobre decenas de cuerpos. Bailamos como si no tocáramos el piso. Le pregunté como se llamaba y no me respondió; "quiero verte de nuevo" pedí, y ella sonrío. Sentí el peso del silencio. De reojo miré cómo nos duplicaba el espejo. Mi mano acariciaba la piel de su espalda como si la presintiera a punto de escaparse.
“No voy a escapar; también estoy presa de un sueño", me respondió. Los dos nos miramos muy fijo hasta que llegó él y se aprendió a mi hombro. Sentí sus dientes mordiendo, juguetones, el lóbulo de mi oreja. Ella nos miraba a los dos; reía sin ningún motivo. Dijo: " Yo soy el reflejo de ella misma en tu mundo; hasta aquí ella no puede llegar, por eso me inventa...” Yo fui a replicar, pero ella siguió: “…y te inventa"; le pedí que se callara y como si no estuviera escuchándome, concluyó: " y también lo inventa a él. Los tres somos materia de sus sueños. Mañana nada de esto será”. Fui a decirle que aquello no era cierto, pero preferí irme.
Fui abriendo paso entre la gente. Adiviné que la puerta del bar se abría y cerraba constantemente. Fui hasta ella. Al empujarla volví a estar en aquel cuarto de la pensión. Todavía quedaba, en sordina, el eco ensordecedor del lugar. Cierro la puerta y miro el libro de Seamus Heaney en mis manos. Pienso que me he quedado dormido leyendo los poemas. Repito Anahorish con desgano, intentando recordar que he intuido un cuento donde alguien fabula sobre el significado de esa palabra. Mañana escribiré ese cuento, me digo, y caigo en el sofá.
A mi derecha hay un cesto lleno de papeles, un espejo en forma de óvalo lleno de nubes grises. Desde la cocina llega el ruido del agua. Apenas puedo escuchar el disco de Clannad.
Pienso: "Esta historia no sucedió, o está por suceder, que es lo mismo".
Me levanto y voy a cerrar la llave.
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...................................Madrid, 2 de Diciembre. 1998
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CARLOS PINTADO: (Cuba, 1974). Poeta y narrador. Recibió el Premio Internacional de Poesía Sant Jordi 2006 en España por su libro Autorretrato en azul. Jefe de redacción de la revista literaria La Zorra y El Cuervo. Ha publicado los libros El diablo en el Cuerpo (2005), Los bosques de Mortefontaine (Bluebird Editions, 2007) Habitación a oscuras (Vitruvio, Madrid, 2007) y el libro de ensayos y cuentos La Seducción del Minotauro (Islas Canarias, 2000). La editorial Bluebird Editions en los Estados Unidos publicó una antología de su poesía bajo el nombre de Los Nombres de la noche (Bluebird Editions, 2008). Su último libro, El azar y los tesoros fue finalista del premio Adonais, 2008 en España y será publicado por Editora del Sur, en Buenos Aires, Argentina. Textos suyos han sido traducidos al inglés, al alemán, al turco y al polaco, y han aparecido en las antologías Ante el espejo (Poesía Iberoamericana, Fundación Inquietud Europea, Madrid, 2008), Adiós (Madrid, 2006) Aldabonazo en Trocadero 162 (Ed. Aduana Vieja, Madrid, 2008) Una voz en el abismo (Perú, 2007) y en revistas de España, Turquía, México, Alemania, Perú, Argentina y Estados Unidos.
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martes, 27 de octubre de 2009

DULCE MARÍA LOYNAZ

(se queja de “los esfuerzos” que ha tenido que hacer para que se publiquen las memorias de su padre Enrique Loynaz del Castillo, general del Ejército Libertador y autor de la letra del Himno Invasor; así como del poco interés por editar la obra de sus hermanos, especialmente la de Enrique Loynaz)

La Habana 29-4-87
......No sabe Ud. amiga mía, la tristeza que me ha producido su carta. Esas dos, tres palabras “vieja y enferma” me han llegado al alma, y lo peor no es eso, que aunque sea cierto no lo parece Ud., por su aspecto –a mi me pareció una mujer bella- lo peor es que Ud. tiene una obra digna de ser conocida y admirada, lo cual por si solo constituye un hallazgo en esta poesía de hoy que no ha sabido aun hallar su rumbo.
......Si estuviera en mi mano sacar a la luz siquiera fuese parte de su obra, ya lo estaría haciendo, pero no quiera Ud. que le cuente los esfuerzos que he tenido que hacer para que se publiquen las memorias de mi padre que son parte de la historia de Cuba. 8 años he venido luchando para lograrlo y al final creo que verán la luz en uno de estos próximos meses.
......La antología mía fue hecha por que no quedó más remedio. Yo no lo solicité porque a los 80 y pico de años ya no me interesa la publicidad para mí, que además tenía un nombre suficientemente conocido. Pero ahí está todavía inédita la obra de mis hermanos, sobretodo de Enrique de quien se sigue hablando a los 20 años de su muerte.
......En fin mi amiga, si de algo puede consolarla el reconocimiento que hago de sus versos, el justo mérito que les doy, sepa entonces que son absolutamente sinceros y que no he añadido una palabra que Ud. no merezca. Siempre su amiga, Dulce.
............................................................................................NOTA: Publicamos esta segunda carta de la poeta Dulce María Loynaz (1902-1997) a su amiga, la poeta matancera Digdora Alonso (1921-2008), gracias a la cortesía de su nieta Vanessa Ruíz, quien conserva una valiosísima colección de las cartas escritas a su abuela por la poeta habanera, entre los años 1985 y 1991.
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domingo, 25 de octubre de 2009

TRES / III / 3

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Un poema que por su inusual discurso, en la realidad cubana de finales de los años ochenta, adquirió un tono de desafío que nunca estuvo en el espíritu del texto ni en las aspiraciones del autor. Sus valores estéticos siguen siendo suficientes para sustentarlo como literatura, en nada disminuido por su importante contribución social..VESTIDO DE NOVIA / Norge Espinosa..................................................Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whitman,
..................................................contra el niño que escribe nombre de niña en su almohada,
..................................................ni contra el muchacho que se viste de novia
..................................................en la oscuridad del ropero.
.................................................................Federico García Lorca
.Con qué espejos
con qué ojos
va a mirarse este muchacho de manos azules.
Con qué sombrilla va a atreverse a cruzar el aguacero
y la senda del barco hacia la luna.
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Cómo va a poder
Cómo va a poder así vestido de novia
si vacío de senos está su corazón si no tiene las uñas pintadas
si tiene sólo un abanico de libélulas.
.Cómo va a poder abrir la puerta sin afectación
para saludar a la amiga que le esperó bajo el almendro
sin saber que el almendro raptó a su amiga le dejó solo.
Ay adónde va a ir así este muchacho
que se sienta a llorar entre las niñas que se confunde
adónde podrá ir así tan rubio y azul tan pálido
a contar los pájaros a pedir citas en teléfonos descompuestos
si tiene sólo una mitad de sí la otra mitad pertenece a la madre.
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De quién a quién habrá robado ese gesto esa veleidad
esos párpados amarillos esa voz que alguna vez fue de las sirenas.
Quién le va a apagar la luz bajo la cama y le pintará los senos conque sueña
quién le pintará las alas a este mal ángel hecho para las burlas
si a sus alas las condenó el viento y gimen
quién quién le va a desvestir sobre qué hierba o pañuelo
para abofetearle el vientre para escupirle las piernas
a este muchacho de cabello crecido así vestido de novia.
.Con qué espejos
con qué ojos
va a retocarse las pupilas este muchacho que alguna vez quiso llamarse Alicia
que se justifica y echa la culpa a las estrellas.
.Con qué estrellas con qué astros podrá mañana adornarse los muslos
con qué alfileres se los va a sostener
con qué pluma va a escribir su confesión ay este muchacho
vestido de novia en la oscuridad es amargo y no quiere salir no se atreve
no sabe a cuál de sus musgos escapó la confianza
no sabe quién le acariciará desde algún otro parque
quién le va a dar un nombre
con el que pueda venir y acallar a las palomas
matarlas así que paguen sus insultos.

Con qué espejos con qué ojos
va a poder asustarse de sí mismo este muchacho
que no ha querido aprender ni un sólo silbido para las estudiantes
las estudiantes que ríen él no puede matarlas
así vestido de novia amordazado por los grillos
siempre del otro lado del puente siempre del otro lado del aguacero
siempre en un teléfono equivocado
no sabe el número tampoco él lo sabe.
Está perdido en un encaje y no tiene tijeras
así vestido de novia como en un pacto hacia el amanecer.
.Con qué espejos
con qué ojos.
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Norge Espinosa: Santa Clara, 1971. Graduado de la Escuela Nacional de Teatro en 1992. Como dramaturgo ha estrenado Los músicos volantes (Teatro de los Elementos, 1992), Sarah´s (Teatro El Público, 1995), Sácame del apuro (Teatro Pálpito, 1997), En un retablo viejo (Teatro de las Estaciones, 2001), e Ícaros (Teatro El Público, 2003). Ha publicado Las breves tribulaciones (Ediciones Capiro 1993), Cartas a Theo (Ediciones Vigía, 1990), Los pequeños prodigios (Gente Nueva, 1996), Las estrategias del páramo (Ediciones Unión, 2000), Carlos Díaz: Teatro El Público: la trilogía interminable (Editorial Abril, 2001), Romanza del Lirio (Ediciones Sed de Belleza, 2003), y La virgencita de bronce (Ediciones Alarcos, 2004)
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Nota: Continuamos poniendo todos los domingos textos que por alguna razón tuvieron una significación especial en la década de los ochenta y en algunos de los turbios años posteriores. Para ver los post anteriores, picar en UNO / I / 1 y DOS / II / 2.
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sábado, 24 de octubre de 2009

PREGUNTAS CON FILO


Denis Fortún, que ha reabierto su blog, me hace unas preguntas que intento no arruinar con mis respuestas.
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jueves, 22 de octubre de 2009

CONVERSAR CON ELENA TAMARGO


Agartha Secret City presenta este domingo 25 de octubre, a las 7:30 p.m., Más que mi poesía: Una noche para conversar con Elena Tamargo.
La presentación de Tamargo inaugura una serie, todos los últimos domingos de cada mes, con la que Carlos Díaz Barrios, al frente de Agartha, pretende un acercamiento más íntimo entre el escritor y su público.
Más que una lectura de poemas –aunque también se leerán algunos-, “se trata de una conversación con el público en la que éste podrá preguntar al autor sobre aspectos de su vida y su obra".
Agartha Secret City Book Store está ubicada en la 133 Giralda Avenue de Coral Gables, Miami. Los interesados pueden comunicarse con Díaz Barrios a través del 305 441-1618.
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EL ÚLTIMO POEMA DEL AÑO DEL ALMA
..............................I
La yegua

La yegua retoza suavemente sobre el rocío.
La sombra informa sus maneras humildes,
sus pruebas de grandeza.
La yegua es suave y fuerte. Le da lecciones al sabio y al dragón.
Ella no sangra.

La luz me sigue.
Es probable que pierda mi camino
pero no necesito hacer brillar la luz delante de mí.
He sido desbordada. Acepto las escrituras
y no acepto laureles.
Amortiguo perpleja el desconsuelo.
No viajo.
Tengo cuidado.
Perdí la mampara y ahora estoy desnuda
y todos pasan a mirarme.
Los trapos de fina seda cuelgan de mi ventana.
Tampoco acepto los degüellos
y al cruzar el agua no miro para atrás
pues me ahogaría.
Ofrendo el corazón mejor que el oro.
Miro sin pena y sigo porque me espera un pozo.

Esa yegua soy yo
cuando me dejan serlo.
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.............................II
La boca


Esa boca sobre mi blusa blanca
mi alarma, mi vigilia
esa boca de pan
la boca mía
¿acaso está llamándome?

Ella tiene su paso
se pregunta ¿aquí qué había antes?
sabe cruzar el agua clara de otra tarde
como si allí la vida no fuera tan escasa.
Como la dulce uva del carrillón busca sus calles
busca su cielo, su aljibe, su coro de quejidos
y va luego otra vez hasta la franja.

Esto ocurrió en una ciudad sin puerto
-la mina de dos almas-
allí viví, ciudad graciosa,
intermedia en los aires,
-¿sólo vive quien besa?-

Oh, boca, boca, boca
has llegado a tu pueblo, aquí sigue tu calle sin bombillo
tu ventana entreabierta, tu pájaro esperándote.
Boca diciendo la ele de mi nombre
-¿es boca de libélula?-
boca que halla los agrios del lenguaje
boca llena de migas, de negros espirituales,
dame saliva
un membrillo maduro
dame, mi amor, lo que tu boca quiera.
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.............................III
Los ojos


El año en que amaba
alguien tenía mis ojos
los llevaba en las manos como anillos
como pedazos de zafiros
los cuidaba desde que se habían cerrado.
Él ganaba y perdía, pero no se asomaba a las ventanas,
guardaba lo demás como mis ojos
las actas, su nombre, la peor de sus horas.
Los tulipanes en Moscú lo habían decapitado
y desde entonces bebíamos juntos leche negra del alba.
Bebíamos y bebíamos,
del cántaro y del cráter
y también de mi mano,
mas lo que ahora se hunde, a quién le pertenece,
rosa de quién si nadie me moldea,
fuimos serenos floreciendo y ya
rosa de nadie.
Quiero mejor ser leña de un hogar
y calentar la leche de los niños,
porque esos ojos míos del ochenta y siete
que aquel cuidaba
están bajos
llorando
cansados de no poder dormir en las camas donde nos acostamos
ellos y yo
a vivir del esplendor
cuando la luz se enciende
o cuando se derriten los corazones de oro
de los niños que beben la leche negra del alba.
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ELENA TAMARGO: La Habana, Cuba. Premio de Poesía de la Universidad de La Habana, 1984; Premio Nacional de Poesía “Julián del Casal”, de la UNEAC, 1987. Germanista y Filóloga; Doctora en Letras Modernas. Académica, ensayista y poeta. Traductora de la obra de F. Hölderlin. Entre sus libros de encuentran: Sobre un papel mis trenos, Habana tú, El caballo de la palabra, El año del alma, Poesía de la sombra de la memoria y Bolero, clave del corazón. Después de una estancia en Rusia y otra en México, ahora vive en Miami.
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martes, 20 de octubre de 2009

FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE MIAMI / Prolegómenos

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Un amigo, que por vivir en otra ciudad no está al tanto de las interioridades de esta, me comentaba extrañando la ausencia de muchos poetas conocidos, residentes en La Florida, en la anunciada antología La ciudad de la unidad posible. Selección poética de Miami, que será lanzada en la próxima Feria del Libro, según pudo leer en el blog de mi amigo WN. “¿Hay tantos poetas y son los antologados de una brillantez tal, que puedan disputarle el sitio a tantos otros, ausentes, que conozco y respeto por su obra?", me preguntaba. “¿Puede alguien pensar seriamente en una antología de poesía en Miami y dejar fuera, no incluir a…?", continuaba sin darme tiempo de aclararle. No amigo, nadie ha excluido a nadie. Los autores, que usted califica de “lamentables ausencias”, no están en ese libro porque así lo han decidido.
Esta conversación, de la cual he cometido la indiscreción de hacerlos partícipes, me devuelve al temas de las antologías que se ha debatido in extenso en los blog y que ya hemos tratado
anteriormente en este sitio. Si bien, por principio, apoyamos cualquier proyecto que preste atención a la poesía, el “género madre” de la literatura y el menos beneficiado por la industria del libro, nos gustaría hacer algunas observaciones que creemos sustanciales. En este sentido es importante determinar las causas de la ausencia voluntaria de muchos autores en el proyecto. Concebir la realización de una antología de poesía mediante una convocatoria, a la manera de un concurso, además de correr el riesgo de descartar en principio a autores importantes, para los cuales su presencia en ella no es gravitante, estimula la avalancha siempre peligrosa de multitud de aficionados de dudosa calidad.
La promoción cultural tiene especificidades que la diferencian del marketing comercial, y en el caso de la literatura, es muy importante el conocimiento profundo de los autores, de sus obras, y sobre todo el tratamiento personalizado y el respeto absoluto de sus individualidades. Una antología no la legitiman ni los curiculum de los antologadores, ni el pedigrí del prologuista. Sólo el talento y la obra de los autores pueden sustentar el peso específico de un proyecto de este tipo. En este punto, coincido con mi amigo en que “es una lastima” que tan buenas intensiones no lograran comprometer a la mayoría de los autores locales para dar una imagen real de la poesía que se está escribiendo en esta ciudad.
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DONDE EMPIEZA Y ACABA EL MUNDO / Carmen Duarte.

(fragmentos de su novela homónima, aún inédita.)
.......................................I
Parada en la baranda del vapor, a Juana no le bastaron los binoculares para devorar la aparición de New York que como una ciudad mágica, fue emergiendo ante sus ojos de a poco, en la medida que el barco se iba acercando a tierra. Desesperada por ver más, tiró los anteojos en un asiento y salió corriendo de un lado a otro del barco, tratando de abarcar la inmensidad que tenía frente a ella, sin la ayuda de aquellos lentes de aumento que lejos de acercarle la realidad a la nariz, le llenaban su mente de delirios.
¿Cómo podría explicarle tanta belleza a sus hermanas y a su madre en la carta que sin dudas, les escribiría más tarde?. ¿Cómo contar que mientras escuchaba los gritos de ¡tierraaaaa!, vio brotar la ciudad en el horizonte, como si fuese la visión borrosa y azul de algún sitio soñado que se materializó de a poco, con trazos firmes y sólidos? ¿Cómo era posible que esa primera impresión de New York le hubiese hecho pasar por alto, la niebla que tanto había mencionado en su poemas y que nunca antes había conocido, haciéndole permanecer en cubierta con la vista fija en la magnificencia de una ciudad a la que pronto le conocería sus calles y secretos?.
Mientras tanto, allá, atravesando el enjambre de gentes que pugnaban un sitio en cubierta, Esteban hacía todo lo posible por llegar donde su hija Juana.
- ¡Dónde tendrá puestos los sentidos Juanita... No fue ni capaz de despertarme de la siesta, después que se lo pedí tantas veces!-, se decía Don Esteban lleno de rabia, pero en la medida en que iba acercándose a la muchacha, el enojo se convirtió en curiosidad, al observar la cabellera abundante y morena de su hija que a pesar de estar atada en forma de trenza y tenerla protegida parcialmente por el sombrero, era batida por el viento, sin piedad. “-¡Cómo no le molesta ese pelo en los ojos!-” pensó Esteban, mientras trataba de encontrar una respuesta, agudizando su mirada. Hasta que pudo distinguir en la distancia, la expresión ausente de su hija observando el horizonte y se llenó de terror. “- ¡Dios mío por qué lugares andará el alma de mi hija!-”. Desde que habían comenzado el viaje, Esteban tenía el presentimiento de que Juana en cualquier momento se tiraría al mar y viéndola ahora tan lunática, apuró sus pasos con el corazón en la boca.

......................................II- Los muertos deben descansar en paz -.
- Ella no fue una persona cualquiera. En estas actas está documentada la exhumación.
Nosotros encontramos sus restos hace más de treinta años, en la tumba de Aurelio Cordero, en el cementerio de Cayo Hueso... Con estas manos yo desenterré el cadáver, después de 76 años de su muerte para trasladarlo al mausoleo que le construimos. En esa época yo era el sepulturero de allí... Por cierto, ¿tú nunca has estado en el Cementerio de Cayo Hueso?-.
-No...-
- Pues tienes que ir...Cayo Hueso es donde empieza y acaba el mundo. Siempre lo he dicho, allí nací y allí quiero que me entierren.... Tienes que ir a visitar la tumba de Juana...lástima que no pudiste ver el cadáver cuando lo sacamos -.
- Pero, Roberto, a mi no me gustaría que después de muerta, viniese alguien a estar mirando mis huesos. -.
Roberto, levantó sus cejas, impaciente
- ¡Juana es una gloria!... Ni te imaginas todo el trabajo que pasamos para encontrarla, en el Cementerio se habían perdido todos los papeles del aquel tiempo.- Roberto rebuscó en uno de los sobres llenos de documentos que tenía sobre su cama, hasta encontrar una bolsa de tela pequeña, atada con unas cintas que alguna vez fueron azules, pero que el paso del tiempo las había vuelto amarillas, entonces, con la intención de impresionar a Malva, el anciano de más de ochenta años, abrió la bolsa y le mostró su contenido.
- ¿Ves esto?-.
- Eso... es pelo -. Afirmó, Malva, conmovida frente al abundante mechón de cabellos, opacos por el polvo que se le pega a las cosas viejas y que atado con otra cinta amarillenta, Roberto cuidaba celosamente dentro de la bolsa.
- Es de Juana... En la tumba no encontramos la cabellera, pero esta trenza la guardó mi madre durante toda su vida...una hermana de Juana se la entregó antes de morir y le pidió que algún día la pusiera en un museo -. Roberto orgulloso cerró la bolsa, tratando de preservar la reliquia con cuidado, pero antes de guardarla, un impulso le hizo poner los sobres llenos de papeles y reliquias, en las manos de Malva.
- Guarda todo esto. Cualquier día me muero y... a ti te interesa la historia... Toma, toma todos los papeles...tal vez tú puedas escribir lo que pasó. ¿No dices que eres maestra de literatura... o no sé qué?
Sin saber qué hacer con los documentos y la bolsa con el pelo, Malva intentó convencer a Roberto de que no le entregara esos papeles viejos.
- Mire, yo daba clases de literatura allá en Cuba. Pero en Miami uno no tiene tiempo de nada. El restaurante me deja muy cansada... y tengo que trabajar, Roberto, para pagarle el alquiler de mi cuartico a su nieta. -.
Pero Roberto, sin hacerle caso, dio media vuelta y se marchó, dejándola con el paquete en las manos.
Cuando Malva terminó de limpiar su cuarto, no tenía ningún deseo de revisar los papeles que le dejó Roberto y tentada por encender el televisor para ver las novelas mexicanas, miró de reojo el sobre lleno de documentos y recuerdos. "En qué problemas lo mete a uno la gente". Pensó Malva, angustiada porque su único día libre de la semana se le había ido, atendiendo a la conversación del viejo. "Ni tiempo me dio de ir al mercado, ni de lavar la ropa. Pero uno tiene que ser amable... la nieta es la dueña de la casa...si me toca a la puerta qué voy a hacer." Molesta consigo misma, Malva se fue quedando dormida, sin encender el televisor, negándose una y otra vez, a regresar al mundo de la investigación literaria.

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NOTA: Aprovechamos para invitarles a la presentación de su novela La Danza de los Abanicos, el 15 de Noviembre a la 1:30pm, en la 26th Feria Internacional del Libro de Miami que se celebrará en el Wolfson Campus de Miami Dade College, donde podrán escucharle leer algunos pasajes y conversar con ella.


CARMEN DUARTE: En 1982 se graduó de Licenciada en Artes Escénicas (especialidad Dramaturgia) en el Instituto Superior de Arte. Fue asesora teatral en el Grupo Pinos Nuevos (Isla de la Juventud) y especialista de teatro de la Asociación Hermanos Saíz. Posteriormente dirigió el proyecto teatral Luminar, radicado en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Entre sus piezas para la escena, la mayor parte ya estrenadas, se cuentan Paloma (1982), La juguetería y Presidio de un sueño (ambas de 1983), Carolina de Alto Songo (1987), La plaga (1988), Dios sobre la acera y Stradivarius (las dos de 1989), 45 de agosto (1991), Pasar la puerta grande (?). Su obra ¿Cuánto me das marinero?, estrenada en 1989, fue publicada en la revista Tablas (no.2, 1990) y seleccionada por el Comité Organizador de lV Forum Internacional de Autores Dramáticos (Frankfurt, Alemania, 1993) para representar a Cuba. Ha publicado dos novelas: Hasta la vuelta, Editorial Plaza Mayor (2001) y La danza de los abanicos, Editorial Egales (2006). Reside en Miami.
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domingo, 18 de octubre de 2009

DOS / II / 2

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La parodia (muy frecuente en esos años de transgresiones) del poema El otro de Roberto Fernández Retamar, en el poema Generación de Ramón Fernández Larrea adquiere una gravedad de tesis, de declaración de principios, de presunción de finales, de rupturas…
.GENERACIÓN / Ramón Fernández Larrea
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Nosotros los sobrevivientes
a nadie debemos la sobrevida
todo rencor estuvo en su lugar
estar en Cuba a las dos de la tarde
es un acto de fe
no conocía mi rostro el frank con su pistola
yo tampoco conozco la cara
de quien va alegremente a joder en mi cama
en mi plato sin la alegría que merece
o que merecería si soy puro
viejo tony guiteras el curita los tantos
que atravesaron una vez la luz
no pensaron que yo sería ramón
sudaron porque sí porque la patria gritaba
porque todas las cosas estaban puestas al descuido
este es mi tiempo lleno de alambres y beirut
de esa bomba callando
era verdad lo que juanito dijo
la felicidad es una pistola caliente
un esplendor impensado una rosa
todos tenemos alguna estrella en la puerta.
.Ramón Fernández-Larrea
: Bayamo, Cuba, en 1958. Ha publicado los libros El pasado del cielo (Ediciones Unión, La Habana, 1987), Poemas para ponerse en la cabeza (Editora Abril, La Habana, 1989), El libro de las instrucciones (Colección Ciclos, UNEAC, La Habana, 1991), Manual de pasión (Universidad de Guadalajara, México, 1993). El libro de los salmos feroces (Ediciones Extramuros, La Habana, 1995), Terneros que nunca mueran de rodillas (Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, 1998) y Cantar del tigre ciego (Editorial Arlequín, Libros del arrayán, Guadalajara, México, 2001).
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Nota: Continuamos poniendo todos los domingos textos que por alguna razón tuvieron una significación especial en la década de los ochenta y en algunos de los turbios años posteriores. Para ver el post anterior picar en UNO / I / 1
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viernes, 16 de octubre de 2009

ANTIPOESIA / MANUEL VÁZQUEZ PORTAL

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El sol sabe que el mar no es un espejo
sino una alberca llena de rumores.
El mar sabe que el sol no es un reflejo
sino un carbón brindándose en fulgores.

Sabe el mirlo que el cielo no es de tules
sino nimbos que esparce la tormenta.
Sabe el cielo que ignora sus azules
el gusanillo que al mirlo alimenta.

Como sabe el labriego que un alero
del más mísero rancho es una fe
contra la lluvia, el sol, la soledad.

Y sabe el caminante que el sendero
no es la sierpe que ondea bajo el pie
sino pisadas de una anterior verdad.
Manuel Vázquez Portal: Nació en Morón, provincia Ciego de Ávila, Cuba, el día 9 de octubre de 1951.Escritor y poeta, es licenciado en Filología. Trabajó en la prensa oficial desde 1974 en Morón y posteriormente en La Habana. Se inició en el periodismo independiente en 1996 en la agencia CubaPress. En 1998 fundó la agencia de prensa Decoro que en 1999 cambio su nombre a Grupo de Trabajo Decoro. Es autor de varios libros: A mano Abierta, poesía; Del pecho como una gota, poesía; Cantos iniciales, poesía; Fábrica de antojos, poemas para niños; Amar a fondo, cuento; Una guerra por los sueños, novela para niños y Celda número cero, poesía. Fue condenado a 18 años durante la Primavera Negra del 2003, permaneciendo encarcelado hasta que gestiones y campañas internacionales lograron su libertad.

jueves, 15 de octubre de 2009

INVITACIONES.

.En el “pueblo” donde no pasaba nada, se hace cada vez más difícil decidir a donde ir.
8 DE LA 8 / 8 FROM THE 8th


10-15-2009 / Miami Dade College (Interamerican Campus) / 627 SW, 27th Ave. Interamerican Art Gallery / 6:00 pm a 8:00 pm
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LA NAUSEA EN EL ESPEJO


10-16-2009 / Zu Galería (Fine Art) / 2248 SW 8th. Street. Miami, FL 33135 / 8:00 pm

ZU GALERÍA y BLUEBIRD EDITIONS (fine art) tienen el gusto de invitarles a la presentación del libro LA NAUSEA EN EL ESPEJO del poeta Alejandro Fonseca.
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SOLEDADES II


10-17-2009 / The children’s Gallery & Arts Center, Inc. / 51 Nort Krome Avenue, Homestead, Fl 33030 / 7:00 pm

Exposición de fotografías de Germán Guerra y Ena Columbié. Opening reception & cocktail (Para detalles pulsar sobre el afiche).
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SALIDAS DE EMERGENCIA


10-27-2009 / Miami Dade College (Interamerican Campus) / 627 SW, 27th Ave. Salón 401 / 6:00 pm a 8:00 pm
Esta novela del escritor cubano Alexis Romay será presentada el martes 27 en el Miami Dade College (Interamerican Campus), en el marco de las celebraciones por el mes de la hispanidad.

LOS CULPABLES

10-29-2009 / Zu Galería (Fine Art) / 2248 SW 8th. Street. Miami, FL 33135 / 8:00 pm

Este poemario de Alexis Romay, editado en Barcelona por
Linkua Ediciones, será presentado en Zu Galería de la Pequeña Habana, que continúa consolidándose como espacio cultural.

domingo, 11 de octubre de 2009

UNO / I / 1

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Un poema que refleja la asfixiante realidad existencial de nuestra generación, entrampada en los angostos márgenes de una sociedad cuyos límites comenzaban a ser materia de poesía.
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LA LUZ, BRÓDER, LA LUZ / Sigfredo Ariel

Sigfredo Ariel: Santa Clara, 1962. Poeta, narrador, ensayista, dibujante, guionista de radio, cine y televisión, productor musical. Desde hace veinte años trabaja en la radio y la televisión cubanas, escribiendo y dirigiendo programas culturales. Ha publicado lo libros Algunos pocos conocidos (Ediciones Unión, 1987), El enorme verano (Editoria Abril, 1995), El cielo imaginario (Ediciones Vigía, Matanzas, 1996), Las primeras itálicas (Miguel Gómez Editores, Málaga, España, 1997), Hotel Central (Ediciones Unión, 1998), Los peces y La vida tropical (Editorial Letras Cubanas, 2000), Manos de obra (Editorial Letras Cubanas, 2002), Born in Santa Clara (Ediciones Unión, 2006 y 2007) y Cielo imaginario (2008). Reside en La Habana.
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Nota: En adelante y todos los domingos intentaremos poner en esta página textos que por alguna razón tuvieron una significación especial en la década de los ochenta y en algunos de los turbios años posteriores.
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Mirar caer la nieve en la oficina de registro
cuando uno es la señal con un pañuelo, un sauce
que huele a mar del trópico, un animal aislado.
Pudiera caer ahora mismo la nieve sobre los edificios
en copos graves
pudiera morirme si me viera en una cerrazón
que tumba la cabeza
hasta las manos de los padres
que esperan sentados en un parque
y que no saben nada.
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Un hombre quitaría con una vieja pala esta ceniza.
Vagamente regresa a aquel lugar
donde llovía detrás de la cabeza
cuando tuvo otro nombre y una cicatriz en la barbilla
y era hipócrita y humanocomo un pobre diablo.
Bebía en los circos de ocasión
y tenía el bolsillo repleto de llaves inservibles
y un temor absoluto de la soledad.
Seré yo mismo acaso si fuera tenedor de libros
o fuera neerlandés y conociera la magia
y si en el extremo de mi vida la nostalgia
me pasmara las manos sobre el hielo.
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Job pudo reposar sin violentarse
sobre este caracol marino
y las sabanas pudieran estar llenas de alfalfas
o de termas brillantes o de casas de troncos.
Quiénes seríamos entonces / calle abajo
acaso compraríamos el periódico de la mañana
cayéndonos de sueñoy las mandarinas y el pan dulce.
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Estos años románticos los querrán los hijos de los hijos
y buscarán la letra en el registro, nuestros discos
los papeles sucios.
Voy a morir sin ver la nieve
qué hubiéramos adelantado bajo la nieve harinosa
esa pequeña aventura en nuestra luz:
el paso de un astro, la carrera de una estrella.
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Estos días van a ser imaginados
por los dioses y los adolescentes que pedirán estos días
para ellos.
Y se borrarán los nombres y las fechas
y nuestros desatinos
y quedará la luz, bróder, la luz
y no otra cosa.
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viernes, 9 de octubre de 2009

VITIER: LOS OJOS DE LA POESIA

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Por Norge Espinosa.
.La muerte de Cintio Vitier añade al estado actual de las letras cubanas una nueva nota pesarosa. Si bien elevado desde hace ya mucho a una categoría sagrada, y poco dado a frecuentar espacios de confraternidad donde no se le exigiera aparecer como vocero de un Martí conectado a los preceptos de la Cuba post-59, su pérdida deja un espacio vacío que, más allá del lugar común, ningún autor de la Isla puede hoy discutirle. Habrá que agradecerle su empeño en construir una especie de pequeño canon, una búsqueda que funcionara como interrogante progresiva a través de su poética como imagen del país. Y también el que haya imaginado un mapa sobre el mapa: una nación letrada desde los versos que seleccionó en apretada y discutible escala, para procurarnos una dignidad. Me atrevo a sumarle un elogio que puede devenir incómodo. De los nombres de su generación, de la posibilidad literaria de quienes integran su estirpe, acaso sea él, entre todos, el autor con el que más provecho se puede debatir. Debatir: no discutir provocativamente: eso es territorio de Piñera. La lectura de “Lo cubano en la poesía” arrancará, en el lector no ingenuo, estados de ánimo capaces de extender esas páginas hasta las interrogantes que el poeta cubano aún no responde, o demora en articular bajo circunstancias diferentes a las de aquel 1957 para encontrar otro espejo. Admiradores o quejosos de su cartografía, estamos condenados a tenerlo en cuenta, así sea para rebatirle sus excesos. Eso hará de este hombre un clásico, al menos dentro del mapa que él mismo profetizó. Hoy, resulta arduo creer que "la poesía va iluminando al país". Y su poesía, al menos para mí, se demora en ofrecerme fragmentos que pueda recordar amablemente. Me excuso para no opinar sobre sus novelas: puede hallarse en la literatura cubana ejemplos más evidentes del aburrimiento que puede ser, para algunos, la biografía disfrazada de fábula trascendente. Una mano ávida hurgará en las diferencias que tuvo con sus amigos de generación (el mito de la amistad inquebrantable con Lezama tiene altas y bajas: en el último número de “Espuela de plata”, recuérdese, ya Cinthio Vitier no aparece entre "los que aconsejan"), para calibrar las humanidades que a ratos se nos esconden en el sopor de tanta espiritualidad. Y tendremos, también, que reconocerlo en el pontífice que organizó un culto lezamiano, de tal poderío que no pocos, aún hoy, creen ver y entender al Maestro a través de esos ojos. En los últimos años, Vitier predijo un rumbo asombroso para ese sol del mundo moral. Quiso ver encarnada su profecía, y al palparla en otra realidad, destruyó parte de esa premonición. Que aún perdure otra parte de su ensueño es también prueba de su trascendencia, más allá de las coyunturas. Quiso la suerte que no me encontrara en La Habana durante los días que rondaron su sepelio. La doble distancia que sentí ante lo noticia me ha devuelto a pensar sobre sus libros, sobre los escasos encuentros en que coincidimos, sobre la tarde en la cual le pedí que estampara su firma en una edición de sus traducciones de Rimbaud. También a través de esos ojos leemos a Rimbaud. El fue, durante un tiempo que acaso no termina, los ojos de la poesía cubana. Que nos guíe este recuerdo mientras seguimos avanzando sobre el mapa.

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Nota: Agradecemos al poeta y dramaturgo Norge Espinosa la amabilidad de estas palabras..Norge Espinosa: Santa Clara, 1971. Graduado de la Escuela Nacional de Teatro en 1992. Como dramaturgo ha estrenado Los músicos volantes (Teatro de los Elementos, 1992), Sarah´s (Teatro El Público, 1995), Sácame del apuro (Teatro Pálpito, 1997), En un retablo viejo (Teatro de las Estaciones, 2001), e Ícaros (Teatro El Público, 2003). Ha publicado Las breves tribulaciones (Ediciones Capiro 1993), Cartas a Theo (Ediciones Vigía, 1990), Los pequeños prodigios (Gente Nueva, 1996), Las estrategias del páramo (Ediciones Unión, 2000), Carlos Díaz: Teatro El Público: la trilogía interminable (Editorial Abril, 2001), Romanza del Lirio (Ediciones Sed de Belleza, 2003), y La virgencita de bronce (Ediciones Alarcos, 2004)
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