viernes, 8 de octubre de 2010

PRAEMEDITATIO MALORUM

.

.
Solo, como un monstruo que siente que ha destruido el cielo
ha puesto en orden todas las palabras,
ordenado tanto objeto que apenas reconoce,
ha descubierto un sitio
para escribir sin dudas la palabra silencio.
.Tardes soleadas, paseo entre los árboles
para sentir que sólo se ha olvidado lo que un día fue cierto.
. Ordena objetos grises,
mira al cielo y blasfema
sintiendo que ha olvidado las palabras más áridas.
.
Bebo en el aire
esta humedad probable del agua que no he visto,
siento que voy pisando
las pisadas distantes con que borra mis pasos,
con que pisa insegura
ese seguro paso que sostiene mis dudas.
Fuera el uno del otro
me he escondido en su sombra,
en mi voz he abrigado su odio, su desprecio.
Me juzga, me destruye cada palabra suya
y en cada gesto siento que niego que la juzgo.
Callo su nombre, callo
el nombre que me niego solo por no nombrarle,
callo toda palabra que en algo me recuerde
y construyo un olvido que algún día nos borre.
Vivo una muerte otra que dibujo en su pecho
con la daga punzante que aún en sus manos tiembla.
Siento, más el que yo
porque aún puede olvidarlo,
que amo el pan noble, el barro primario al que volvemos
y en el que el fuego nada
puede ya alimentar.
Piedra que calla, escribe
o simplemente existe,
somos el fuego, el agua,
no uno u otra,
es cierto que en uno u otra hablamos,
que no existimos sólo porque hagamos silencio.
.
Le concebí tan solo para poder negarle
esas palabras turbias
a las que amo temiendo que un día he de borrar;
o he sido concebido
sin dolor, como un árbol,
para que haya una sombra noble como el olvido.
.
Piedra que calla, escribe
y a su vez es escrita,
existe como un templo, como un lamento antiguo.
Piedra de sacrificio, somos dos condenados
piedra y hombre sin serlo,
sin matar,
sin ser muertos, fuera uno del otro
y al otro destinados.
.